Que te guste comer
Fama volat, decía Virgilio, y lo mismo se podría decir de las modas. Son algo efímero, volátil, algo que se va tan rápida e incomprensiblemente como ha llegado.
Sin embargo, hay una moda que nunca ha pasado (válgame la redundancia) de moda: estar delgado.
Hay que estar delgado. Lo dicen las televisiones, las revistas, los libros. Ayer, por ejemplo, leyendo una revista del corazón vi un artículo donde se criticaba a las famosas que, según el criterio de los redactores, tenían michelines. Sólo dire que le encontraron una barriga increíble a Charlize Theron...
Y claro, cuando una moda dura tanto, deja de ser moda para ser dogma. Y si las modas penetran en las mentes como puñales, imagínate los dogmas... y si lo hacen en mentes adultas, imagínate en las adolescentes, mentes moldeables, blandas, permeables. Y mi mente, igual que mi cuerpo y mi acné, es adolescente. Resultado: me dio la neura y quise adelgazar.
Mi dieta era sencilla, pero dura: nada de comer entre horas, nada de dulces, nada de leche entera, nada de yogures, nada de repetir (ni tan siquiera de sopa), nada de pan, mucha mucha agua.
Al segundo día, pasé por delante de la mesa de la cocina y los vi. Unos cruasans frescos, tiernos, con el caramelo todavía brillante sobre ellos. Y en ese momento hubo un gran juicio moral en mi interior: ¿qué prefieres, estar delgada o comer uno de estos deliciosos cruasans? El veredicto fue claro y contundente: esos crusans no podían escaparse.
Porque vida solo hay una, y hay que disfrutarla... y creedme, me va a amargar mucho más hacer dieta durante dos días que tener michelines toda mi vida.

Anou dijo
Me pareces una jovencita lista, juiciosa e inteligente. Sigue disfrutando de la vida tanto como puedas, que la vida te lo agradecerá.
4 Septiembre 2006 | 09:59 PM