El adiós de Acebes era un adiós a voces pero la manera en que lo ha hecho ha sorprendido a todos, sobre todo dentro de su propio partido. Particularmente aplaudo su decisión, aunque su "lo dejo" llegue cuatro años tarde. Sin duda le ha tocado jugar un amargo e infumable papel desde la tarde del mismo día 11 de marzo de 2004 y, a la vista de los resultados obtenidos después de todo lo dicho y hecho, lo mejor que podía hacer era irse.
Al adiós de Zaplana se ha unido el de Acebes, las dos caras visibles y representativas de la oposición junto a Mariano Rajoy. Pero a ese adiós de dos políticos de peso dentro del Partido Popular deberían unirse el de un líder que no ha sabido imponerse en su propia formación y dirigirla con criterio propio, y el de ciertos periodistas.






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