Nacimiento de un venezolano…
El 27 de Febrero de un 1989 , a las 4 de la tarde nace en una maternidad X de la capital venezolana, un niño, de nombre aún desconocido y paternidad ya negada, en medio de la convulsión nacional, de la desidia y desesperación que envuelve al país, en estos “momentos” y en los de “siempre”. Una fecha emblemática, en donde existe la posibilidad de la formación cívica del venezolano, una fecha presta para el heroísmo, patriotismo, pero como cosa rara, pararía en el “embochinchamiento”, saqueos y la misma demagogia política, así como los acontecimientos del 4-F,27-N , 11-A y los que vendrán.
Así nació, Simón , el niño que ya casi inmediatamente después de haber visto la luz , su futuro quedó predicho, tal cual profecía apocalíptica. Éste seguramente pertenecerá al 80% del común denominador. Anclado en el abandono, en la pobreza, con excesos y privaciones, sumido en el maltrato, en la exclusión, inconsciente de si mismo y de sus derechos. Y no es nada trágico, pues estará del lado de la mayoría, de la domesticable, de la indiferente, nada puede ser mejor, dentro de un país donde la masificación del pensamiento y la congruencia con el seudo-gobierno de turno, te asegurará sobrevivir en el sistema, en la polis de nadie.
Simón nunca conoció a su padre, pero muchos lo apadrinaron en el barrio, muchos le decían ahijado, “pidame la bendición cará”, otros tantos, le enseñaron a comportarse en sociedad, sabes aquellas reglas básicas para sobrevivir, jugar carrito, volar papagayo, quitarle las metras al amiguito, bailar el trompo, comer una arepa chorreada de mantequilla, hacer las tareas a última hora y en la adolescencia , no le faltó instrucción de cómo echarle los perros a las próximas cuatro vecinas de la cuadra, tener sexo irresponsablemente en un bar de mala muerte, acompañado del tío más chévere y no dejar pasar el viernes por debajo de la mesa con un dominó y unas cervecitas frías.
Es que me parece mentira, pero ya lo veo, pidiendo beca, participando en alguna misión y si llega afortunadamente al quinto año, será excluido de la educación superior, creando en él, resentimiento social, con ganas de tener poder, entonces pasará por su mente en ser seguramente militar o policía ya que así sacará a su familia de abajo o en los mas concientes de los casos, la academia lo podrá mantener mientras estudia y es alguien en la vida, por aquello de que la madre aún tiene siete hijos menores que Simón y es imposible su manutención.
Ya simón se graduó, corrió con suerte, es sub-teniente de algún componente de la FAN, lo pusieron en una aduana, pues se empeñó en seguir siendo parte del 80%, de la domesticable, la del montón, la que sabe que existe un puño de leyes pero que no las cumple, porque los factores de poder no se lo permiten, pues nada, matraquea en la aduana al más pintao, saca cuanto licor, ropa y demás artículos importados vengan. Pero todo no es malo, de todo lo que toma prestado en la aduana le lleva a sus amigos del barrio, es que el venezolano es simpático, “pana” y cuando escala posiciones sino tiene la potestad de darle cargo a todo familiar y conocido que se le atreviese, almenos regala de lo que proviene claro está del sudor de su frente.
Ese es el venezolano, una persona carente de conciencia de país, porque la que tiene de si mismo es incompleta, posee una crisis de valores, dignidad, ética, es el que piensa “pongame donde haiga”, el que asevera, “vamos mal, pero estamos bien”, así como Simón, son muchos. Simón sigue siendo pobre y marginal y no lo digo porque venga de un barrio o porque no tenga dinero, sino que sigue siendo parte de ese 80%, de ese que sabe que algo no está bien, pero le echa la culpa al otro, de aquel que se queja porque los servicios no funcionan y él es el primero que llega tarde a sus labores y se come el semáforo cuando está apurado. Simón no tiene la culpa, la culpa es de todos, todos los que se manejan en la cultura del maltrato, del abandono de la ignorancia, de la contradicción.
Ya es el 2015, Simón tiene 26 años, va a ser papá, se caso con la “jeva” porque no le quedó de otra que enseriarse, el primogénito va a ser varón, ya le compraron , el bate y el guante, el sueño del padre es que sea pelotero , del Caracas como él o del Magallanes como la madre, el caso es que me atrevería asegurar, que la criatura formará parte del 80%, claro un poco menos aporreado ya que almenos contará con un hogar medianamente dotado de recursos para su formación, será un venezolano, que lo tendrá todo para no tener nada, será un rico para ser pobre, se sentirá grande y con poder para ser nadie, vivirá en la marginalidad populista gubernamental y chapeará con el rango de Simón por aquello de que en Venezuela es alguien , el hijo de papá que tiene poder, contactos y palancas.
acuaeiling@hotmail.com
Dedocracia dijo
Está crudo, soy venezolano y me duele de verdad que seamos así!!!
10 Enero 2006 | 02:45 PM