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Categoría: el viaje a la felicidad

24 Julio 2008

Lo que puedes cambiar y lo que no

Ante la epidemia de histeria por la Operación Bikini, aquí os dejo una reflexión de Eduard Punset, extraida de "El Viaje a la Felicidad". Relax babies...

Todo el mundo nace con una estatura determinada y un punto límite de inflexión en el peso y también en el nivel de felicidad. Generalmente se acepta más fácilmente el condicionamiento genético -mayoritario pero no exclusivo- de la estatura que no del propio peso o la felicidad. Se sabe que es muy aleatorio controlar la estatura, pero todo el mundo cree a pies juntillas que puede controlar su peso o su felicidad. La realidad es que la genética se impone a las dietas en un porcentaje abrumador, y a la felicidad en un cincuenta por ciento, aproximadamente.

Querer mejorar un poco, sí. Obsesionarse por ser quién no se será, mejor no. Recordarlo de camino a la playa: los/as que sonríen son los/as interesantes...

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15 Julio 2008

¿Somos inherente e inevitablemente chapuceros?

Me fastidian las cosas que no funcionan. Me pone de mal humor que un aparato que funcionaba se estropee. No puedo con la fatiga de materiales, aunque es físicamente previsible. Pero menos aún me cuesta aceptar la desidia, el hacer las cosas mal pudiéndolas hacer mejor. Me enerva cuando alguien hace algo mal sólo por pereza... Me lo tengo que trabajar, por que obviamente no aceptar que algunas cosas son así por que algunas personas son así es un problema mío...

En todo caso, me consoló un poquito la siguiente afirmación de Punset en "El viaje a la felicidad"

Existe otra razón arraigada en nuestra psicología por la cual nuestra sociedad o funciona bien, y es que preferimos esperar a que algo vaya mal y depender entonces de alguien que arregle el problema, en vez de empezar hoy mismo, y no mañana, a hacer las cosas de forma diferente.

Si nos ponemos a hacer listas de ejemplos nos vamos a deprimir, y no es plan... Pero cuando estamos hablando de temas como los fallos en las centrales nucleares o el cambio climático, la falta de respuestas aquí y hoy sólo hacen los problemas más grandes...

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30 Junio 2008

¿Crees que es para tanto?

Sus investigaciones han puesto de manifiesto la existencia de dos brechas o déficit en los llamados pronósticos afectivos. Por una parte, al pronosticar la intensidad de la felicidad que aportará un determinado bien o acontecimientos futuro, siempre se sobreestima. De la misma manera, se suele exagerar el grado de infelicidad que provocará una desgracia anticipada. Por otra parte, la segunda hipótesis explica que también somos un desastre a la hora de desembarazarnos del acoso de una carga emocional. No sabemos cómo transportarnos mentalmente a otro estado anímico menos violentado, más frío, que nos permita tomar otras decisiones. (...) Una persona puede ser más diferente de sí misma en dos periodos diferentes de su via anímica que de otra persona.

La cita es de Punset, de su libro El Viaje a la Felicidad. Se refiere a las investigaciones de Daniel Gilbert; el premio Nobel de Economía y psicólogo Tim Wilson, y el economista George Loewenstein.

Osea que nuestra imaginación dispara al alza la felicidad o la infelicidad que esperamos de algo futuro, bueno o malo. Habrá que tener en cuenta ese dato a la hora de no llevarnos una decepción esperando mucho más de lo que va a ocurrir, y de no agobiarnos demasiado por la posibilidad de que algo valga mal.

De todos modos, lo que me parece realmente interesante es la posibilidad de poder manejar mejor ciertas situaciones teniendo en cuenta la segunda hipótesis mencionada.

La conclusión que extraigo es que cuando algo bueno sucede, cuando pensamos que algo malo puede suceder o cuando nos ofuscamos, habrá que valorar si realmente es para tanto... Quizás no hacía falta tener la demostración empírica de tan ilustres investigadores, pero nunca está de más buscar las bases que nos explican por qué somos y pensamos así...

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17 Junio 2008

Música y felicidad

Como pésimo bailarín, siempre me ha sorprendido esa reacción innata al ritmo que tienen los bebés y los niños pequeños. Oscilan con gracia ante cualquier atisbo de música. También he podido vivir en mí y en otros cambios de ánimo individuales y colectivos gracias a la música. Pasar de un mal día a una estupenda tarde gracias tan sólo a una canción. O vincular una canción a un hecho feliz y recurrir a ella para acordarnos de que, en el fondo, las cosas van bien. Hay algo muy profundo, muy atávico, muy enraigado en nuestros genes que nos hace reaccionar a la armonía de los sonidos...

En "El Viaje a la Felicidad" de mi admirado Eduard Punset, al que desde aquí deseo una pronta recuperación, encuentro varias citas que, efectivamente, relacionan la felicidad y la música. Hablan por sí mismas:

Las investigaciones más recientes han revelado que la música , al actuar sobre el sistema nervioso central, aumenta los niveles de endorfinas, los opiáceos propios del cerebro, así como los de otros neurotransmisores, como la dopamina, la aceilcolina y la oxitocina.

Las sustancias químicas sanadoras generadas por la alegría y la riqueza emocional de la música capacitan al cuerpo para producir sus propios anestésicos y mejorar la actividad inmunitaria.

La capacidad de la música de inducir un intenso placer y, la estimulación de sistemas de recompensa endógenos sugieren que, aunque la música no es estrictamente necesaria para la supervivencia de la especie humana, constituye un beneficio significativo para nuestro bienestar físico y mental.

¿Necesitas más motivos para poner una canción que te acompañe en lo que sea que estés haciendo? :-)

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31 Mayo 2008

Religión irracional

Hace ya tiempo que tenía entre mis notas la última anotación pendiente de "El Viaje a la Felicidad", de Eduard Punset.
Una noticia de lo más absurdo, la prohibición de efectuar transplantes en Egipto entre personas de diferentes confesiones, y otra casi más ridícula ("Patrullas de ortodoxos imponen su ley en las calles de Israel") me hacen reflexionar acerca de cuánta razón tenía Richard Dawkins, el biólogo y divulgador científico al que citaba Punset, autor del ensayo "Is science a religion":

La religión es el único campo de nuestra cultura en el que se acepta incondicionalmente - sin ni siquiera darse cuenta de lo raro que resulta la situación- que los padres tengan un poder de decisión absoluto acerca de lo que sus hijos van a ser, cómo se les va a educar y qué opinión tendrán acerca del cosmos, de la vida y de la existencia. A eso me refiero cuando hablo del abuso mental a los niños

Más claro imposible...

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27 Mayo 2008

Emociones animales

¿Tienen emociones los animales? ¿Sufren, son felices? ¿Pueden serlo? Lejos de entrar en disquisiciones filosóficas sobre quién tiene sentimientos y quién no, o en debates absurdos sobre quién tiene "alma" y por lo tanto es capaz de sentir algo tan elaborado como la felicidad, Eduard Punset propone una respuesta tan clara y sencilla como contundente en su libro "Viaje a la felicidad". Punset busca la respuesta a estas preguntas en la biología para llegar a conclusiones a mi parecer aplastantes por su propio y grande peso. Imagino que son igual de evidentes para cualquiera que tenga una mascota:

El hecho fundamental a tener en cuenta, sin embargo, es que las emociones -aunque transiten por oficinas dispares- tienen su sede oficial en el cerebro reptiliano. Tal vez por eso me ha costado siempre aceptar la tesis de que los reptiles y, con menos motivos todavía, los mamíferos no humanos, incluidos los primates sociales, no tienen emociones. Sería paradójico que en el curso de la evolución los homínidos hubieran situado el control de las emociones en el cerebro evolutivo si careciera de experiencia en estas lides. Con toda probabilidad, cuando hablamos de felicidad estamos refiriéndonos a una emoción compartida con el resto de los animales y gestionada desde la misma zona cerebral: la amígdala. Negarlo supone no solamente descartar la evidencia científica sino la empírica, pero ¡resulta tan cómodo ignorar las emociones de los animales!

Hasta aquí sencillo ¿no?, pero las implicaciones de que sea la amígdala quien al fin y al cabo modula las emociones, lleva a una consideración que a menudo olvidamos: ser felices es un imperativo biológico instintivo, irrenunciable, vital y necesario:

El vaje a la felicidad que da título a este libro tiene todos los visos de haberse iniciado en nuestro pasado prehumano, como el bostezo contagioso heredado de los primates y la mayoría de los instintos básicos, como el de supervivencia o de reproducción. Compartir con el resto de animales el mismo origen y la misma distribución fisiológica no sólo no desmerece la importancia del viaje a la felicidad, sino que le confiere la fuerza arrolladora de un instinto básico. Es el primer paso para entender los efectos devastadores de la infelicidad -la ausencia de felicidad- sobre el metabolismo de las personas y su equilibrio mental. Estamos hablando, nada más y nada menos, que de la represión continuada y la postergación a otra vida de un instinto tan básico como la respiración.

No renunciemos pues a ser felices...

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22 Mayo 2008

El viaje a la felicidad

El título de este post es también el del libro de Eduard Punset que tengo entre manos. Más que recomendable.

Punset explica que la mayor esperanza de vida en nuestra especie produce un tiempo redundante, décadas en el mejor de los casos, que no se destina ya a la simple supervivencia, a la satisfacción inmediata de una necesidad imperiosa. Ese tiempo extra nos permite el lujo de plantearnos no sólo subsistir, sino ser felices. El libro explora las respuestas científicas a esa búsqueda de la felicidad y sus condicionantes. No es tanto un libro filosófico al uso, sino más bien un compendio de entrevistas y de referencias científicas que quieren explicar qué es eso de la felicidad exactamente y cómo podemos alcanzarla.

Estoy seguro de que va a dar mucho acerca de lo que escribir en este blog, pero empezaré por algunas definiciones especialmente llamativas, sobre todo por lo reales y certeras que resultan:

he de confesar que lo único verdaderamente importante es que la felicidad es la ausencia de miedo.

Desde un punto de vista si se quiere puramente biológio o etológico, para cualquier ser vivo el no stress, la no presión, el no miedo es el estado ideal al que aspirar. No deja de ser totalmente aplicable a las personas: uno es feliz en realidad cuando no tiene preocupaciones, cuando no se siente vulnerable o en peligro. Tan sencillo como eso. Y por ende:

Cualquier búsqueda de la felicidad que dependa exclusivamente de las consabidas interacciones con el dinero, el trabajo, la etnia o la salud está condenada a fracasar estrepitosamente.

Claro. Lo verdaderamente importante son otraa cosa. Otra afirmación sobre la que vale la pena reflexionar:

En la búsqueda, en la expectativa, radica la mayor parte de la felicidad.

Para entender la anterior frase, Punset explica sus observaciones con su perra: el animal brinca de alegría cuando Eduardo va a llenarle su plato de comida, pero cuando ya está comiendo no demuestra esa excitación: lo que provoca su alegría no es tanto la satisfacción de la necesidad en sí, sino la expectativa de esa satisfacción. Resumiendo mucho, podríamos decir si he entendido bien a Punset que controlar las expectativas sobre lo que uno desea es tan importante como conseguir materializar esos deseos. Idealizar una situación futura por la que se está luchando llevará al desengaño de no sentirse tan feliz como uno pensaba al conseguirlo, y por lo tanto, a la necesidad de una nueva búsqueda. Un círculo que seguro nos tiene o nos ha tenido atrapados a muchos. La escapatoria, intuyo, es saber disfrutar de lo que ya tenemos, o de la búsqueda de lo que nos apetece o necesitamos conseguir. ¿Qué necesitas realmente? Una buena pregunta, creo...

Sobre la relación con las expectativas y la felicidad, tropecé con otra cita que vale la pena en el libro "Haciendo la Contra 2", donde Ima Sanchís entrevistaba a Mario Benedetti, y este le decía:

En mi novela La tregua , uno de los personajes dice: "la gente pone la felicidad tan alto, tan alto, que la hace inalcanzable". Hay que intentar ser modestos con la felicidad.

¿Me estoy poniendo expectativas muy altas acerca de cómo de feliz seré cuando consiga lo que sea? ¿Estoy idealizando demasiado algunas situaciones futuras? ¿O sé disfrutar de las cosas pequeñas y del camino que ha de llevarme a otras que me apetecen? Hay que darle una vueltecilla...

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Sobre mí

Me apasiona leer. Y aunque no siempre le puedo dedicar a la lectura de novelas y ensayos tanto tiempo como me gustaría, durante mi actividad laboral también me paso el día leyendo, sobre todo informes y noticias relacionadas con Internet. Otra cosa es que sea capaz de memorizar todo lo que leo. Estoy muy lejos de lograrlo, así que he ido tomando notas de datos curiosos, ideas interesantes y párrafos especialmente agradables. Notas que han acabado perdidas, recicladas, o relegadas al olvido. Un blog puede ser una buena manera de conseguir mejorar algunas cosas. Obligarme a escribir de nuevo con cierta regularidad. Repensar lo que he leído, para que los rápidos bocados se conviertan en una agradable digestión. No perder esas notas, sino tenerlas ordenadas y recurrir a ellas cuando sea necesario. Y por último, y eso es lo más interesante, podré compartirlas con vosotr@s y también invitaros a comentarlas. Gracias por acercarte, bienvenid@ Exige una Ley contra la madera ilegal. Firma Ya

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