¿Qué hacer para ser un buen padre?
Hace poco comentaba las sorprendentes preguntas y conclusiones del libro Freakonomics , de Steven D. Levitt y Stephen j. Dubner . Una de las que más me ha impactado, y espero que servido si soy capaz de asimilar por entero su significado, es la pregunta ¿Qué hace perfecto a un padre?. Y no por que ya lo sea, sino por que me apetece mucho serlo...
Los autores recurren a estudios estadisticos que desmontan lo que tradicionalmente se asume como unas condiciones iniciales correctas para darle más oportunidades a nuestra descendencia, sea en lo genético -poco podemos hacer - o en lo socioeconómico. Nos encaminan más bien en una dirección diferente, seguramente más esperanzadora, quizás más honesta al fin y al cabo.
La primera pista desmonta que haya ventajas inherentes a la carga genética heredada o a la educación demasiado conductista/proteccionista por parte de los progenitores:
estas discrepancias entre naturaleza y educación fueron tratadas en un libro de 1998 escrito por una autora de libros de texto poco conocida llamada Judith Rich Harris. The Nurture Assumption ("El mito de la educación ", Grijalbo , Barcelona, 2000) constituía en efecto un ataque contra los padres obsesivos, se trataba de un libro tan provocador que requirió dos subtítulos: Por qué los niños salen como salen y Los padres importan menos de lo que se cree y los amigos más. Harris defendía (...) que los padres se equivocan al pensar que contribuyen de una forma tan intensa en la personalidad de sus hijos. Esta creencia, escribió, era un "mito cultural". Afirmaba que la influencia vertical de los padres se ve arrollada por el efecto de raíz de la presión de los de su edad, la fuerza directa ejercida todos los días por amigos y compañeros de clase.
Una segunda pista a tener en cuenta la obtienen de un informe del Departamento de Educación de Estados Unidos titulado "Estudio Longitudinal de la Primera Infancia ". El estudio cita ocho factores estrechamente correlacionados con las calificaciones académicas de los niños en función de sus padres (como biene explica el libro, correlacionar no signifa necesariamente que haya una relación causa-efecto, si no que hay una coincidencia estadística significativa). Son:
Los padres del niño poseen educación superior.
Los padres del niño tienen una posición socioeconómica alta.
La madre del niño tenía treinta años o más en el momento del nacimiento de su primer hijo.
El niño tuvo un peso bajo al nacer.
Los padres del niño hablán inglés en el hogar. (en el contexto de Estados Unidos)
El niño es adoptado.
Los padres del niño pertenecen a la asociación de padres.
El niño tiene muchos libros en casa.
El libro cita como no correlacionados factores como por ejemplo que los niños pertenezcan a una familia estructurada, llevar al niño a ver museos o que los padres lean casi a diario
La conclusión de Levitt y Dubner:
Pero esto no significa que los pares no influyan. Es obvio que influyen enormemente. Aquí está el acertijo: para cuando la mayoría de la gente coje un libro acerca del cuidado de los hijos, es demasiado tarde. La mayor parte de las cosas que importan se decidieron mucho antes: quiénes somos, con quién nos casamos, qué tipo de vida llevamos. Si somos inteligentes y trabajadores, hemos recibido una buena educación, tenemos un buen sueldo y estamos casados con alguien igualmente afortunado, entonces es más probable que nuestros hijos tengan éxito (...) no es tanto una cuestión de qué se hace como padre, sino de quién se es.
Las negritas las he puesto yo, no están así en el libro. En una primera lectura me pareció tranquilizador saber podría ser un buen padre siendo como soy y aunque no tenga ni idea hoy por hoy de cómo educaré a un hipotético hijo. La tarea me parece el reto más importante y desfiante al que me pueda enfrentar. Pero a veces, pensándolo mejor, no estoy tan seguro de conseguirlo :-) y el detalle de que lea lo que lea poco me ayudará si no me cambia a mi mismo me devuelve al estado inicial de las dudas de quién quiere ser padre sin poder saber cómo lo hará. Imagino que la respuesta es que la experiencia de la paternidad consiga cambiar para mejor aquello que soy... Volvemos pues al punto de partida.



lafullpicture dijo
No hay que pensar tanto y hay que actuar! tampoco es tan dificil, hombre.
Esta parte del libro si que la habia leido pues Edu me la apuntó en su momento y la verdad, me tranquilizó bastante saber que la suerte estaba echada. Animo! ya sabes lo que tienes que hacer, no? :-)
7 Marzo 2008 | 06:40 PM