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A PASAR BUEN VERANO

10 Jul 08 Autor: lothe

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¡PARA TI!

29 Jun 08 Autor: lothe

PARA CADA UNO DE ESOS DÍAS QUE ENTRES POR AQUÍ Y VEAS QUE NO VOLVÍ

PARA ESOS MOMENTOS EN QUE NECESITES SABER QUE UN DÍA ESCRIBÍ UN DESEO PARA TI

PARA HOY, PARA MAÑANA, PARA TODOS LOS DÍAS DE LA SEMANA

¡PARA TI!

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BELLEZA PARA VIVIR

28 Jun 08 Autor: lothe

Belleza para vivir

Una mañana llegó a las puertas de la ciudad un mercader árabe y allí se encontró con un pordiosero medio muerto de hambre. Sintió pena por él y le socorrió dándole dos monedas de cobre.

Horas más tarde, los dos hombres volvieron a coincidir cerca del mercado:

- “¿Qué has hecho con las monedas que te he dado?”, preguntó el mercader.

- “Con una de ellas me he comprado pan, para tener de qué vivir; con la otra me he comprado una rosa, para tener por qué vivir…”

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UN MAGNÍFICO DESASTRE

24 Jun 08 Autor: lothe

Un magnífico desastre

“Hace poco, Stephen Glenn me contó una anécdota sobre un científico que tiene en su haber muchos avances de gran importancia en el terreno de la medicina.

En una ocasión en que lo estaba entrevistando un periodista, este le preguntó a qué atribuía el hecho de tener más inventiva que el ciudadano promedio.

¿Qué lo hacía tan distinto de los demás?

El científico respondió que, a su modo de ver, todo se lo debía a una experiencia que vivió con su madre cuando apenas contaba dos años, y que le dejó una profunda enseñanza.

Él había intentado sacar una botella de leche del refrigerador.

La botella se le escurrió de las manos y cayó, derramándose todo el contenido en el piso de la cocina, que quedó anegado en leche.

Cuando su madre entró a la cocina, en vez de gritarle y soltarle un sermón o castigarlo, le dijo:

- "¡Qué desorden tan estupendo, es magnífico!”

- “No recuerdo haber visto nunca un charco de leche tan grande.”

- “Bueno, el daño ya está hecho.”

- “¿Qué te parece si juegas un rato en la leche antes de que limpiemos el piso?”

Cómo no, el niño aceptó ponerse a jugar. Al cabo de unos minutos, su madre le dijo:

- "Sabes que cuando ensucias algo te toca a ti limpiarlo y dejarlo todo en orden.”

- “¿Cómo prefieres hacerlo? Puedes hacerlo con una esponja, una toalla o un trapo de cocina.”

Escogió la esponja y, con ayuda de la madre, recogieron la leche derramada.

Seguidamente, ella le explicó:

- "Mira, lo que ocurrió aquí es un experimento fallido.”

- “Lo que pasa es que intentaste, sin conseguirlo, llevar una botella grande de leche con unas manos muy chiquititas. Vamos al patio de atrás, llenemos la botella de agua y veamos si se te ocurre una manera de llevarla sin derramarla.”

El pequeñín aprendió que si la agarraba con firmeza por el cuello con las dos manos, podía llevarla sin que se le cayera.

¡Qué enseñanza tan estupenda!

Aquel célebre científico recalcó que en ese momento comprendió que no debía tener miedo de cometer errores. Al contrario, aprendió que las equivocaciones no eran sino oportunidades de aprender algo nuevo, que es al fin y al cabo lo que hace el científico con sus experimentos. Incluso cuando un experimento no sale se aprende algo valioso.

¿No sería extraordinario que todos los padres reaccionaran de la misma manera que la madre de aquel científico?”

Jack Canfield

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El árbol de los problemas

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar mi vieja granja, acababa de finalizar su primer día de duro trabajo. Su cortadora eléctrica se había averiado, y le había hecho perder una hora de su trabajo, y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar.

Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio.

Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia.

Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.

Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente me acompañó hasta el coche.

Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad, y le pregunté acerca de lo visto cuando entramos.

- "Ese es mi árbol de los problemas", contestó.

- "Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero hay algo que es seguro: los problemas no pertenecen ni a mi casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que, simplemente, los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego. Después, por la mañana los recojo otra vez. Lo más divertido es que... cuando salgo a la mañana a recogerlos, ni remotamente encuentro tantos como los que recordaba haber dejado la noche anterior."

Jorge Bucay

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FUTURO (?)

21 Jun 08 Autor: lothe

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La ejecución

19 Jun 08 Autor: lothe

La ejecución

En su peregrinación, el maestro y algunos de sus discípulos bajaron de la montaña al llano y se encaminaron hacia las murallas de la gran ciudad. Ante la puerta se había congregado una gran muchedumbre.

Cuando se hallaron más cerca vieron un cadalso levantado y los verdugos ocupados en llevar a rastras hacia el tajo a un individuo ya muy debilitado por el calabozo y los tormentos. La plebe se agolpaba alrededor del espectáculo. Hacían mofa del reo y le escupían, movían bulla y esperaban con impaciencia la decapitación.

- “¿Quién será y qué delitos habrá perpetrado”, se preguntaban unos a otros los discípulos, “ para que la multitud desee su muerte con tanto afán? Aquí no se ve a nadie que manifieste compasión ni que llore.”

- “Supongo que será un hereje”, dijo el maestro con tristeza.

Siguieron acercándose, y cuando se vieron confundidos con el gentío los discípulos preguntaron a izquierda y derecha quién era y qué crímenes había cometido el que en aquellos momentos se arrodillaba frente al tajo.

- “Es un hereje”, decía la gente muy indignada. “¡Hola! ¡Ahora inclina su cabeza condenada! ¡Acabemos de una vez! En verdad ese perro quiso enseñarnos que la ciudad del Paraíso tiene sólo dos puertas, ¡cuando a todos nosotros nos consta perfectamente que las puertas son doce!.”

Asombrados, los discípulos se reunieron alrededor del maestro y le preguntaron:

- “¿Cómo lo adivinaste, maestro?”

Él sonrió y, mientras echaba de nuevo a andar, dijo en voz baja:

- “No ha sido difícil. Si fuese un asesino, o un bandolero o cualquier otra especie de criminal, habríamos visto entre las gentes del pueblo pena y compasión. Muchos llorarían y algunos hasta pondrían el grito en el cielo proclamando su inocencia. Al que tiene una creencia diferente, en cambio, se le puede sacrificar y echar su cadáver a los perros sin que el pueblo se inmute.”

Hermann Hesse

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Se dice que era un mago del arpa. En la llanura de Colombia no había ninguna fiesta sin él. Para que la fiesta fuese fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí con sus dedos bailadores que alegraban los aires y alborotaban las piernas.
Una noche, en un sendero perdido, fue asaltado por unos ladrones. Iba Mesé Figueredo de camino a unas bodas, él encima de una mula, encima de la otra su arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a palos.
A la mañana siguiente, alguien lo encontró. Estaba tendido en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo con un hilo de voz:

- “Se llevaron las mulas.”
Y dijo también:
- “Se llevaron el arpa.”
Y, tomando aliento, rió:
- “¡Pero no se han podido llevar la música!”

Eduardo Galeano

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