Soy esta chica loca que ves en la calle
Ayer hacía sol, hacía calor, era una mañana extraordinariamente preciosa. Yo había estado un poco “blah” y por eso decidí que necesitaba actuar. Encontré las chanclas debajo de un montón de zapatos donde han residido desde el octubre, cogí una camiseta, saqué unos pantalones “capris” y me vestí como si fuéramos en pleno verano. Vale, llevé una chaqueta cuando salí de la casa pero en el momento que sentí el sol, la quité. Quería sentir el sol en mis hombros, en mis brazos. Soy una chica de California, necesito el sol para vivir.
Aunque aquí vivo bastante lejos de la universidad, resolví disfrutar del tiempo maravilloso mientras podía. Puse mis auriculares y empecé mi viaje. Me perdía en la música y el sol. No escuchaba el ruido de la calle ni notaba las miradas de la gente. Caminaba según el ritmo de la canción y sonría. De pronto, me di cuenta de que el movimiento de mis labios estaban siguiendo las letras y de vez en cuando, unas palabras se escaparon de mi boca. Pero no me importaba. No intentaba de pararlo, de hacerme parecer más, pues, normal. Yo estaba contenta y no pensaba en cambiar mi actitud ni mis acciones para nada.
Y, de verdad, siempre me encanta cuando veo las personas cantando y bailando en sus coches sin vergüenza, tocando los tambores (o sea, el volante) cuando están parada enfrente de una luz roja. Están completamente sumergidas en un momento de pura alegría. Han dejado toda su vergüenza, y por un rato se permiten vivir completamente. Estamos todos un poco locos.

Charlie dijo
Y yo el loco tarado que anda tan dispistado como tú y que lleva un calcetín negro y otro blanco. ¡Qué vivan los locos! Es tan necesario estar loco de vez en cuando, o, tal vez, todo el tiempo. En las palabras de Seal, "We´re never gonna survive, unless we get a little bit crazy." Que sigas siendo auténtica, no cambies: ponte las chanclas y canta a todo pulmón abierto.
15 Marzo 2006 | 11:12 AM