Recordar y olvidar
No tengo una buena memoria. No puedo recordar mucho de mi niñez, ni de mi adolescencia. Recuerdo fragmentos de mi abuela, la madre de mi madre, quien se murió cuando yo tenía tres años, y muchos de los recuerdos son de la comida—los Lucky Charms que podía comer en su casa, los cucuruchos de colores brillantes que llevaban los nombres de hombres y mujeres, las pastillas de mentas blandas de me daba. Recuerdo visitándole en el hospital, los vasos de plástico amarillo que llevaba conmigo de allí y una visita en la cual le pregunté si iba a morir. También puedo ver claramente cuando mi madre estaba embarazada con mi hermano y le pedí tener un hijo varón (y me complació) y cuando mi hermana nació y lo sabía el momento que sonó el teléfono. Mi memoria es compuesta de momentos, algunos reales, algunos soñados.
Mi hermana es la opuesta. Ella puede narrar su vida desde el principio al fin, puede contar una historia que muchas veces no puedo contar yo, aunque en la historia ella tiene dos años y yo diez. No sé cuál prefiero porque hay cosas que tal vez es mejor olvidar. Por supuesto, cuando queremos olvidar algo conscientemente, siempre es más difícil. Lo encontramos en todas partes, en todas cosas. Parece que nos persigue, nos toca el brazo para que no podamos no hacerlo caso. Pero, claro, todo esto es una ilusión. No existe, de repente, más recuerdos como si fuera una gran broma del destino, sino estamos notándolos más. Es que, lo más que queremos olvidar algo, lo más que estamos pensando en ello. Es un ciclo vicioso que creo que solamente acaba cuando decidimos que no queremos olvidar y entonces, poco a poco olvidamos…si no eres mi hermana.

charlie dijo
Es algo interesante, la memoria. Como tú, puedo recordar algunos momentos muy significativos de mi niñez y otros que no son tan importantes: como el olor de los pedos de un compañero mio y de sus hermanos, con quienes iban todos los días al colegio.
Supongo que tengo buena memoria; recuerdo las cosas con mucha detalle (la voz de mi abuelo y el momento específico en que mi hermana me dijo que había fallecido) pero es verdad que son helicoidales, esparcidos al azar por los rincones de mi subconsciencia.
¿Puede ser mejor olvidar? No sé, no estoy muy de acuerdo con eso. He pasado por algunos momentos muy difíciles, pero cueste lo que cueste, siempre quiero enfrentarme con la verdad que he vivido: se encuentra el sentido de la vida olvidando de nuestros problemas o es mejor confrontar a la realidad pese a que pueda ser dura?
Gracias por haberme puesto a pensar un poco.
21 Marzo 2006 | 10:57 PM