HIERBA DE SAN JUAN
Este año al despertar y abrir las ventanas,he encontrado un ramillete de la hierba de San Juan ó "sanjuanada" como aquí le llaman,en la puerta de mi casa.
Es la primera vez que me lan han dejado y al bajar y recogerla pasaba la persona que puerta por puerta al amanecer había dejado los ramilletes y le he preguntado que debía de hacer.
Me ha dicho que se dice que es bueno pasarla sobre los ojos pero no sabía bien el por qué,así que he entrado en San Google y esto es lo que he encontrado...
hierba de San Juan
El hipérico (de Hiperión, nombre griego del dios Sol) o hierba de San Juan : es una planta de flores amarillas que crece en las laderas de los montes. Por su dorado color se la relaciona con el sol, por ello, la noche ideal para su recolección, es la de San Juan, pues es en esta noche cuando la fuerza solar está en su plenitud y la encontramos en plena floración.
Cuenta la leyenda: "tras ser decapitado San Juan Bautista, varias gotas de su sangre cayeron al suelo e hicieron germinar esta planta: cada vez que estrujamos los pétalos de esta flor, surge un líquido rojo que es la sangre misma de San Juan, que posee grandes poderes mágicos y curativos." La hierba de San Juan cura las depresiones (ayuda de forma natural en estados de tristeza y bajo estado de ánimo) y "ahuyenta los malos espíritus, puesto que San Juan es, al igual que San Jorge, la representación de la luz que baja a la tierra a derrotar a las fuerzas de las tinieblas". Recolectada en la noche de San Juan, disecada y guardada en frascos herméticamente cerrados, podemos disfrutar de sus bondades durante todo el año, hasta la próxima recolección.
El aceite, para uso externo (oleum hyperici) es útil para los estados de apatía, alivio de los dolores estomacales, afecciones bronquiales, cicatrización de heridas y quemaduras (también las del sol), así como en caso de hemorroides, se prepara del modo siguiente: 125 gramos de flores secas, o sumidades floridas de hipérico recién recolectadas, y medio litro de aceite de oliva. Tapamos bien la botella, la ponemos boca abajo, para asegurarnos de su cierre perfecto, y lo mantenemos en esta posición durante cuarenta días a sol y sereno, removiendo con delicadeza todos los días la botella, luego colamos el aceite, retiramos y exprimimos bien las flores, lo embotellamos en frascos, bien tapados, y lo guardamos en un lugar fresco y oscuro.
El aceite de hipérico, contiene aceite esencial (a-pineno y carburos sesquiterpénicos), polifenoles (ácido caféico y clorogénico), flavonoides, el principal es el hiperósido (galactósido de quercetol), acompañado de rutósido y quercetol. Taninos catéquicos (flobafeno) y pigmento rojo (hipericina, del grupo de las antronas).
Sus propiedades son colagogas (flavonoides), antiespasmódicas, sedante y antidepresivo ligero (hiperacina), astringente, antidiarreico y antihemorrágico (flobafeno). En uso externo es antiséptico, cicatrizante (aceite esencial) y astringente (taninos). Es fotosensible (hiperacina), en caso de insolación puede producir inflamaciones cutáneas y de mucosas.
En uso externo para heridas, quemaduras, úlceras, hemorrágias, cicatrices recientes, quemaduras solares (tras una exposición excesiva al sol con graves secuelas, se aplica por la noche aceite de hipérico, cubrimos con una gasa o una camiseta durante toda la noche), en caso de urticarias, llagas (de los ancianos y las previene) o ampollas en los pies o como hidratante.
Regenerador celular. Muy eficaz para las pieles dañadas por agentes externos regenerando los tejidos dañados favorece la recuperación de heridas, cortes...
(http://aromaesencias.blogspot.com)
Aplicaciones mágicas: En la Edad Media, se quemaba en las casas en las que se creía que había entrado el demonio, hasta tal punto que era conocida como Fuga daemonium ("espantademonios"). Algunos nombres populares, como el francés y el italiano, son reminiscencias de aquel sobrenombre. Se dice que cura la melancolía (recordemos que es un buen antidepresivo natural) y que atrae el amor. En la cultura celta, se decía que las hadas malas, los duendes y los magos de malas intenciones no entrarían nunca en una casa cuyas ventanas estuvieran protegidas por ramitos de esta planta.
¿Quiere saber si su vecino es un brujo? Métale (si es que se deja) en la boca un trozo de esta planta. Según la tradición, si lo es, no podrá evitar confesarlo (bueno, no podemos garantizar esto último, pero sí la sorpresa de su vecino).
(http://www.zonaverde.net)





























