15 Marzo 2006
Te fuiste. Mucho tiempo esperándote. Y no vuelves. Te echo de menos y sé que tú a mí también.
Me hiciste daño y a ello recurro para olvidarte. Pero no puedo. Los buenos momentos atacan a mi mente bloqueando mi razón y ya no recuerdo por qué te fuiste. Muchos amantes he tenido desde entonces, pero a ninguno he amado como a ti y ninguno me amó como tú lo hiciste.
No alcanzo a comprender qué te retiene, qué te hace estar lejos de mí. Me confiesas que aún me amas, que nunca has amado a nadie como a mí y que eres infeliz. Pero no vuelves.
Tu ausencia es mi desesperación. Bloqueado mi sentido del tiempo paso las horas esperando que vuelvas, que termine este paréntesis y todo vuelva a ser como antes.
Mientras tanto de todo me contengo y no vivo por esperar vivirlo contigo. Sé que hago mal porque quizá nunca vuelvas. Los dos tenemos que romper corazones amados para volver a estar juntos. Entre tanto te doy mis sueños y mis noches de luna llena.
servido por Blue Moon
10 comentarios
compártelo
favorito
13 Febrero 2006
Luna llena, aquí estás, y yo pletórica de energía. Necesito más. Y me lo das. Fin de semana pasional, de absoluto desenfreno, Rocío y yo salimos descaradamente a ligar.
Conocimos a un par de chicos, atractivos en su justa medida, ni poco como para no gustar, ni mucho como para enganchar. Solo sexo sin complicaciones para una noche de pasión.
Entre risas y copas pasamos el rato hasta que decidimos irnos a mi casa, un pequeño apartamento de una habitación. Una copa más y para mí la cama, para Rocío el salón.
Mi amante empezó mejor de lo que me esperaba, o fue la euforia del alcohol, pero ocurrió algo que me sorprendió, aunque nada tenía que ver con él. La próximidad de mi amiga y la delgadez de mi puerta no dejaba mucha intimidad. Y la oí gemir.
Durante un momento en el que mi amante recorría mis muslos con su lengua cerré los ojos y me deleité con los gemidos de Rocío. Nunca la había oido así. Yo, voyeur de oidas, excitada de escuchar a mi amiga disfrutar.
Prestaba más atención a lo que ocurría en mi sofá que a lo que pasaba en mi cama y supe cuando la penetró. Y quise seguir el mismo ritmo con el mío. Me senté a horcajadas sobre él y me penetré. Y la oí gritar. Y quise gritar yo más y que ella también me oyese. Y seguro que me oyó, porque ella aún gritó más. La imaginaba excitándose de oirme como yo de oirla a ella.
Nos sincronizamos estupendamente, señales enviadas en forma de gemido placentero para acelerar, para frenar, para intensificar, para relajar. Ahora más profundo, ahora más rápido. Y más rápido, más intenso. Notaba que se acercaba al orgasmo. Y yo también, no quise quedarme atrás.
De pronto gritamos las dos, gemido orgásmico inconfundible y maravilloso que nos invadió a la vez y nos colmó de placer. Y sentí una plenitud difícil de explicar. Abandonando a mi compañero y plena como la luna llena.
servido por Blue Moon
5 comentarios
compártelo
favorito
8 Febrero 2006
Mi amiga del alma, compañera en mil y una batallas. Nos conocimos hace tiempo, adolescentes escolares, inocentes e ingenuas. Juntas hemos descubierto muchas cosas, los primeros amores, los primeros besos, el sexo y la pasión y las primeras decepciones, corazones rotos juveniles.
Hemos reido y hemos llorado. Hemos disfrutado del sol y de la luna, del mar y de la playa. Hemos discutido por algún chico que al final resultó no merecerlo. Nuestra amistad ha sobrevivido a novios formales e intentos fallidos de sentar la cabeza.
Después de quince años siendo amigas, grandes amigas, confidentes. ¿Quién me iba a decir que a estas alturas sentiría algo más que amistad por ella? Confundida por la luna, me desespero.
servido por Blue Moon
8 comentarios
compártelo
favorito
4 Febrero 2006
La vida es un ciclo de interminable rutina. O un ciclo dentro de otro ciclo y otro ciclo más. Incontables ciclos.
Ciclos dentro de un mismo día gobernados por las necesidades biológicas de la alimentación, ciclos diarios de monotonía y sueño, ciclos semanales de quehaceres y tiempo libre injustamente repartidos y si te domina la luna, ciclos de estado de ánimo unidos a ella.
Ciclos estacionales dentro de un año, y un año tras otro año, peligrosamente similares.
Estoy pesimista, aún no me he recuperado de la luna nueva y falta mucho para la luna llena.
servido por Blue Moon
5 comentarios
compártelo
favorito
27 Enero 2006
La luna nueva está al caer y me arrastra con ella.
Sé que no debería confiar tanto en la gente, no debería enamorarme con tanta facilidad, pero no lo puedo evitar.
Me gusta embobarme mirando a la luna descalza en mi balcón y eso en invierno no es lo mejor. Hago lo mismo con la gente que me gusta, la escudriño de arriba a abajo con descaro, chicos o chicas, hombres o mujeres.
Y aunque nunca sigo una cadena, ya que ha habido insistencia, con este último suman cinco manías o debilidades que alguien podría considerar malos hábitos. Luna nueva, espero a que me renueves.
servido por Blue Moon
5 comentarios
compártelo
favorito
23 Enero 2006
Cuarto menguante. La luna me obligó a abandonar mi cueva, imperativa, ordenante.
La caza es excitante. Tanto o más que la culminación. El éxito es mayor cuando consigues crear la ilusión de ser tú la presa. Y cacé siendo cazada.
No buscaba amor, no buscaba pasión. Movida el impulso sexual que me vi obligada a satisfacer. Sin más, sin apenas preámbulos, un desconocido satisfizo mi deseo. Alivio físico junto con la sensación de una primera vez.
El ciclo se acaba e inicio el camino ya conocido en el que me desespero y en parte muero, mientras se aleja la luna llena.
servido por Blue Moon
4 comentarios
compártelo
favorito
20 Enero 2006
Me abandona día a día pero aún me queda energía. Es el devenir del ciclo sin fin. Últimos instantes de plenitud y comienzo de la caída. Y sé que llegará mientras me empujas a aprovechar cada momento.
El deseo no me abandona, dame fuerzas para que cumpla tu propósito. Hambrienta cual loba insaciable de mí te alimentas. Esta noche Rocío nos acompaña, mi luna.
servido por Blue Moon
5 comentarios
compártelo
favorito
19 Enero 2006
Camino hacia mi prisión de día, medio dormida, poco despierta, aburrida. Giro en una esquina y a mí te muestras. Ahí estás, sorprendente, brillante, por la mañana.
Luna, te admiro y mi mente abandona mi cuerpo, trasladándose a aquellos amaneceres sin haber dormido.
Biorritmos alterados, música y copas, pasión sin pausa durante todo tu recorrido y sexo matutino. Placer extraño entre la noche y el día, entre el agotamiento y el desenfreno. Al aire libre, contemplando la luna mañanera.
servido por Blue Moon
5 comentarios
compártelo
favorito