El Yo.
Sin darnos cuenta, demasiado a menudo, nos centramos en nosotros mismos y, curiosamente, nos perdemos. Existe el hombre con carrera universitaria, éxito profesional, relaciones sociales aceptables que se encuentra solo y extraviado. Le agobia su propio ser, le aburre lo cotidiano y no le encuentra sentido a nada. Algunos, según una nueva moda, están ingresando en monasterios durante una semana para "reencontrarse".
Allí, carentes de comodidades, con muchas horas para meditar en habitaciones semi-vacías, en algunos casos, en un silencio absoluto, encuentran la paz y lo que andaban buscando.
Otros hombres, también médicos, abogados, etc., se apuntan a organizaciones como "Médicos sin fronteras" y con un servicio de quince días o un mes en la otra parte del mundo, ayudando a los más necesitados, vuelven a encontrar un sentido a todo.
En algunas ocasiones, hemos de recordar que somos seres sociales y que necesitamos pensar, meditar y ayudar a los otros para ser felices.
Sed felices.

Médico diagnosticando a un niño. Autor/a: Sarvodaya Shramadana.


Soy una persona que intenta vivir el Zen en todo momento y que quiere ayudar a los demás a que encuentren su propio camino. Jamás dejo de aprender. Un aprendiz de bodhisattva.
colores dijo
Es tan cierto lo qué escribes. El mal de esta sociedad actual es qué es demasiado materialista, individual y se van perdiendo valores, como es estar más por los otros y ver las cosas con más amplitud.
Veo qué existe también mucho materialismo, qué hay gente qué te valora por lo qué tienes y no por lo eres.
Vamos deprisa, vivimos deprisa, no nos paramos en los verdaderos momentos qué importan.
Me parece un gran artículo. Ehnorabuena!!
Un abrazo
28 Abril 2006 | 08:14 PM