LA RAZÓN DE MI EXISTENCIA
Sé que en principio éste no iba a ser un blog literario, y aunque siga sin serlo he colgado un par de historias que escribí. Siento si a alguién no le ha gustado encontrarse con mis cuentos o relatos, pero cómo es mi blog, mi diario y prácticamente mi único amigo, me parecía relevante colocar aquí las historias que me salen del corazón.
Nunca había pensado en dedicarme a escribir. De niña y adolescente lo hacía por pura diversión. De hecho mis amigas eran verdaderas fans de algunas de las chorradas que escribía por aquel entonces, involucrando a profesores y personajes ficticios en mis delirantes e irrisorias tramas.
Luego, cuando llegué a la Facultad, dejé de escribir por motivos obvios: falta de tiempo y cansancio mental. Tampoco le dí demasiada importancia, ya que nunca había sido capaz de relatar una historia larga, ni por supuesto plasmarla en papel (o en la pantalla del ordenador).
Fue un error, del que me dí cuenta a tiempo.
Una noche, acostada sobre mi cama intentando dormirme de una vez, un personaje apareció en mi mente, perturbando mi descanso.
Pasaban los días y las noches, y aquel personaje iba contándome su historia con imágenes en mi cabeza. Pasaron incluso meses, y el tema cada vez me obsesionaba más. El personaje deseaba que yo contara su historia y no se marcharía de mi mente hasta que lo hubiera hecho.
Comencé a escribir de nuevo, primero a mano, después en el teclado del ordenador de mi madre, y finalmente, en el portátil que mi novio me regaló. Aliyah, que así se llamaba el personaje, me ayudó más que mis psiquiatras a superar mi larga y angustiosa crisis. Me dio fuerzas para continuar, y una razón para seguir existiendo.
Por fin terminé la historia, que ocupó un total de 155 páginas (más o menos). Aliyah me dio las gracias, pese a que todavía no he conseguido divulgar su historia cómo realmente se merece.
Después de ella, una chica tímida y llorosa me llamó. Ella también deseaba que yo relatara su propia historia. Todavía no he terminado de escribirla y otros personajes también me gritan, intentan llamar mi atención. Y todos ellos se merecen que sus historias sean escritas, aunque a nadie le interese leerlas.
Supongo que a eso se le puede llamar don, o locura, para mí es lo mismo.
Por eso quizá tengo tantas ganas de publicar. Sus historias merecen ser leídas, pese a no haber sabido relatarlas demasiado bien. Quizá deberían haber escogido a alguien con más talento, pero no lo hicieron. Pero sobretodo deseo publicar, y poder vivir de los ingresos obtenidos con ellos para tener más tiempo. Más tiempo que dedicarle a los personajes que me llaman, implorando que sus historias perezcan antes de nacer.
No sé que os parecerá a vosotros, pero yo creo que si existe una razón para escribir, debería ser siempre esta: contar una historia.










m-n-rivers dijo
Mi mente no es privilegiada, sólo algo diferente de la media.
Y por otra parte, a tí también te queda expresarte con tus propias imágenes, tu manera de ver el mundo cámara en mano. Yo no sabría hacerlo.
Y si eres ermitaño (cómo yo) es porque así lo deseas, o porque (cómo en mi caso) el mundo exterior te asusta y te intimida, y sólo te atreves a tenerr contacto humano con esta ventana que llamamos Internet.
Un beset.
11 Abril 2008 | 02:20 PM