5 Febrero 2007
¡Es una broma! Aún no conocemos esa receta ultrasecreta que alguien nos prometió... Incluso creo recordar que nos había dicho que iba a hacer una para que la probásemos. Bueno, seguro que me pongo a dieta el día que la haga. ¿O lo habré soñado? Eso debe ser, un sueño.
A lo nuestro. Como parece que el sábado os gustó el taboulé allá va la receta (muy sencillita)
Taboulé "a mi manera"
Otra de mis recetas "a ojo". Veo que me estoy convirtiendo en mi madre. Cuando escriba la frase "como tú lo veas" (respuesta invariable de mi progenitora cuando le pregunto sobre la cantidad o el tiempo de cocción de cualquier alimento) dejo de contar mi vida culinaria en este nuestro blog. Aunque ya casi lo he hecho, porque desde septiembre no hemos escrito nada (ni su majestad, ni yo).
Esta receta la descubrí en Francia. Es diferente, refrescante y muy rica. Creo que es de origen libanés, pero no estoy muy segura.
Ingredientes
3 tazas de sémola de trigo (cous cous), 3 tomates maduros, ½ cebolla o cebolleta, un trocito de pimiento verde, menta o hierbabuena fresca o seca, 1/2 limón, aceite de oliva y sal.
Preparación
Se pone la sémola en una ensaladera junto con una taza agua y el zumo de medio limón. Se pica muy menudito el tomate, la cebolla y el pimiento. Se añade esta mezcla a la sémola, se sala, se le echa un chorrito de aceite de oliva y la hierbabuena (toda la que queráis) y se deja reposar. Otra posibilidad es meter todos los ingredientes en la picadora y listo.
Se pueden añadir unas pasas.
A mí me gusta dejarlo preparado por la noche para el día siguiente.
Con la práctica cada uno adapta a su gusto las proporciones. Hay muchas formas distintas de hacerlo ¡hasta con plátano!
servido por madreshaymasdeuna
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20 Septiembre 2006
Tengo una memoria malísima. Pero mis recuerdos están casi siempre asociados a la gastronomía. Es el caso de los desayunos de sábados y domingos de mi infancia: churros, migas, picatostes ... Mis padres hacían que el fin de semana fuera especial. Pero de eso me he dado cuenta ahora, cuando también yo intento que el sábado y el domingo sean diferentes.
Los churros son tan fáciles de hacer que os animo a intentarlo (además los niños os pueden ayudar un poquito).
Lo primero que tenéis que hacer es comprar una churrera. Vale cualquiera; mi madre sigue usando una antigua que está hecha polvo, pero dice que las de acero inoxidable no son iguales. No sé, la mía es de plástico y los churros salen estupendos. Tengo una amiga que tiene una muy sofisticada (no hay que empujar) imagino que carísima. Supongo que todas valen. Yo, para probar, compraría la más barata.
Churros
Ingredientes
2 tazas de harina, 1 cucharada de maicena, 1 pizca de sal, 1 cucharada de café de levadura, agua, aceite de oliva.
Elaboración
Poned la harina y la maicena en un cuenco y añadid la levadura. Hacer un agujero en el centro (mi madre dice que es imprescindible, yo no lo hago). Poned el agua a hervir con sal. Cuando esté hirviendo se echa en el cuenco de la harina y se va mezclando (es muy importante que el agua esté hirviendo porque hay que escaldar la harina). Cuando la mezcla sea homogénea rellenáis la churrera y vais echando los churros en el aceite muy caliente. Cuando estén dorados se sacan. Fin.
La nota de siempre: tendréis que ir probando la dureza de la masa. A cada uno le gusta de una forma. A mí me gusta blandita (ligeramente pegajosa) sobre todo porque hay que hacer menos fuerza. A mi madre le gusta dura (porque ella no tiene que manejar la churrera), tanto que hasta modela "palomitas" para los niños.
Otra nota más: En días muy, muy, muy especiales en vez de café o cola-cao un buen chocolatito redondea el desayuno.
¡Vivan las calorías!
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5 Julio 2006
Albóndigas de bonito
¡Hemos vuelto! Tras meses de lechuga y pollo a la plancha, las madres de este blog volvemos. ¡Y cómo volvemos! Estupendas, divinas, escuálidas ... No seguiré la enumeración, pero os podéis hacer una idea. Y ahora a lo nuestro. La comida. Las albóndigas de bonito son fáciles de hacer (yo odio hacer las bolitas, pero creo que es una manía personal) y a los niños les encantan (al menos a los míos). Más ventajas: están buenísimas de un día para otro y es un plato ideal para congelar. El único riesgo que tienen es que queden muy secas, así que el pan abundante y bien empapado en leche.
Espero que os gusten si las hacéis.
Ingredientes:
500 gr. de bonito fresco, pan duro (si es candeal mejor), leche, dos dientes de ajo, una cebolla, un vaso de vino blanco, perejil, sal y pimienta.
Elaboración.
Ponemos pan a remojar en leche caliente. Se pica el bonito muy menudo (si puede ser en la picadora mejor) junto con un diente de ajo y el perejil. Salamos y le añadimos un poquito de pimienta (yo prefiero pimienta blanca). Incorporamos el pan cuando esté bien empapado, lo mezclamos muy bien con un tenedor hasta que quede uniforme. La finalidad del pan es que quede jugoso. Hacemos bolas y las pasamos por un poquito de pan rallado. Las doramos en una sartén con aceite (sin freirlas mucho) y las reservamos.
Para la salsa sofreímos un diente de ajo y una cebolla bien picadita. Cuando está tierna le añadimos una cucharada de harina. Le damos una vuelta y añadimos un vaso de vino blanco y un poquito de agua. Incorporamos las albóndigas y las dejamos cocer unos 15 minutos (depende del tamaño).
Sobre las cantidades: con medio kilo de bonito me salieron unas 20 albóndigas no muy grandes.
A la salsa le podéis añadir un par de cucharadas de tomate frito si os gusta más así. Se pueden acompañar con una buena ensalada o con patatas fritas (si no estáis a régimen) o con arroz blanco ...
CRISTINA estamos esperando tu tarta de chocolate. No sé si mandarte un cero....
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22 Mayo 2006
Realmente es una vergüenza llevar tanto tiempo sin escribir nada, pero la verdad es que eso de los regímenes no me anima mucho para incluir recetas. Por mucho que mi endocrino diga que la excelencia de la comida está en la calidad y no en la cantidad, al final todo se resume en lechuga y pollo a la plancha. Vale, vale, estoy simplificando demasiado, pero ya me contaréis a mí como hago trabajar mi imaginación con ingredientes tan limitados. Primer plato verduras, cocidas, al vapor o a la plancha (yo he incluído el wok) en cantidad casi ilimitada. Evidentemente hago mezclas, añado la fruta del postre, aliño con jengibre (¡es el mejor descubrimiento que he hecho!), pero el día que me tocan lentejas prefiero no detallar como ataco el plato.
Segundo plato. Pescado o carne de ave o de ternera a la plancha o al horno. Innovad si podéis. Sin guarnición. Es decir, ni un triste ragout.
De postre fruta. Me dice que esmere la presentación, que mezcle varios tipos, que le añada un poquito de vino o licor (para olvidar el resto imagino).
Y esa es mi comida porque la cena es lácteo y fruta, que tampoco deja mucho lugar a la imaginación. La verdad es que no paso hambre, sólo ansiedad de hidratos de carbono, y si son en forma de bollo con nata o chocolate mejor que mejor.
Así que cuando vuelva a comer comme il faut volveré a postear. Mientras tanto podríamos dejar constancia de nuestros gazpachos. Intentaré que mi madre me dé la receta de los de mi abuela que eran espectaculares (eran sin batir).
Mi gazpacho
Ingredientes: 6 tomates de pera (o los que tengas) bien maduros, media barra de pan duro (mejor si es candeal), un trocito de pimiento, medio diente de ajo, un trocito de cebolla. Sal, aceite de oliva virgen y mártir, vinagre, una pizca de pimentón dulce y orégano. Si tenéis poleo suprimid el orégano.
Elaboración (¡qué profesional!). Poner el pan en remojo en agua fría (cuanto más se remoje más suave quedará). Añadir los tomates pelados y el resto de los ingredientes. Batir a conciencia. La perfección es pasarlo por el chino, pero eso es para las de paciencia inagotable y sin niños pequeños. Para las que dudan entre Thermomix y tele nueva creo que el gazpacho en la maquinita queda impresionante.
Besos y ánimo.
Cris: ¡ahora no se te ocurra poner la tarta!
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11 Mayo 2006
Bueno, en realidad con calabacín, cebolla y tomate. Pero era muy largo.
A ver. Allá va otra receta facilita, rica y sana. Y no pierdo la esperanza de que Cris se acabe animando.
Necesitamos:
- Emperador en filetes de un centímetro de grosor, más o menos.
- Calabacines.
- Cebollas.
- Tomates maduros (o más cómodo, una lata de tomate triturado).
- Aceite de oliva, sal y una pizca de azúcar.
En una sartén, con un poco de aceite, echamos los calabacines, el tomate y la cebolla (todo bien picadito menos la mitad de los calabacines que dejamos en trozos más grandes) y sal. Removemos hasta que todo esté bien guisado, echando la pizquita de azúcar poco antes del final. Y reservamos.
Freímos ahora en la sartén el emperador cortado en trozos con un poco de sal. Antes de que esté hecho del todo añadimos la fritada y dejamos a fuego medio-bajo unos cuatro minutos.
Y ya está. A comer.
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29 Abril 2006

Ingredientes:
- Pasta fresca (tagliatelle)
- Lomos de merluza
- Vino blanco
- Sal, aceite de oliva
- Langostinos
Y para la salsa:
- 2 Cebollas
- 1 Pimiento verde
- 3 sobrecitos de tinta de calamar
- Vino tinto (1/4 de litro)
Primero preparamos la salsa: picamos la cebolla y el pimiento, los ponemos con los demás ingredientes y un poquito de aceite en una cazuela y lo dejamos pochar. Es la única parte que necesita un poco de tiempo, lo demás es todo muy rápido. Después pasamos por la batidora.
Ponemos a cocer la pasta fresca en agua con sal y, mientras, metemos en el horno (200º, precalentado) los lomos de merluza con un chorrito de aceite y un vaso de vino blanco. Retiramos a los 5 minutos, es importante que no estén más tiempo.
Colocamos la pasta en el plato como base, dejando un hueco donde ponemos los lomos de merluza. Echamos por encima la salsa negra y adornamos con unos langostinos pelados que hemos cocido previamente (o que hemos comprado ya cocidos, que es lo que hago yo).
Y eso es todo. Espero que os guste.
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7 Abril 2006
Una pregunta a nuestro millón de lectores ¿Se puede dar formato al tipo de letra, colorines y demás? Soy torpe, he de reconocerlo, pero me gustaría decorar algo esta cocinita virtual.
Como veo que nadie se anima me lanzo otra vez al ruedo.
Otra cosa. Esto no tiene nada que ver, pero ya he descubierto algo que fastidie mucho y no haga daño (físico, al menos) para desearles a los enemigos: una buena reforma en sus casas. Fin.
Vamos a lo de comer (por cierto, cada vez me queda menos para que el endocrino me ponga las pilas). Este es un plato muy sencillito. Es posible que ya tengáis la receta, pero no me resisto a ponerla aquí porque es muy cómodo para tenerlo preparado de víspera y también es de los que se congelan estupendamente. También es muy sanito y de calorías ni idea, pero creo que dentro de poco voy a ser toda una experta.
¡Ya está bien de charla! ¡A guisotear!
Ternera a la jardinera
Necesitamos ternera para guisar en trozos (1/2 kg. aproximadamente), 4 ó 5 dientes de ajo, una cebolla, un pimiento rojo, dos zanahorias, unos 300 gr. de judías verdes, una hoja de laurel, vino blanco, aceite y sal.
Ponemos en una cazuela un fondito de aceite. Cuando esté caliente echamos los dientes de ajo, la ternera, el pimiento y la cebolla cortados en tiras y la hoja de laurel. Le damos unas vueltas y cuando la ternera esté dorada la cubrimos con vino blanco (se puede mezclar con un poquito de agua para que no esté tan fuerte). A media cocción añadimos las judías verdes y las zanahorias y lo dejamos cocer a fuego medio hasta que las judías estén tiernas. Si es necesario, añadiremos un poquito más de vino y agua. Tiene que quedar con algo de salsa (no caldoso). El secreto está en que las judías queden muy, muy tiernas.
Las sugerencias de siempre:
· Se pueden sustituir las judías verdes por alcachofas (bien limpias para que estén tiernas).
· Podemos freír una patata en dados para acompañar.
· También se puede acompañar con arroz blanco.
Espero que la probéis y que os guste. Felices vacaciones a todas. Y buen paseo de sábado a algunas.
servido por madreshaymasdeuna
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22 Marzo 2006
La verdina es una judía pequeña, de color verde clarito y que se cultiva en la costa asturiana. Son un poco caras (en realidad muy caras), pero creo que merece la pena probarlas.
Vamos a ello:
Pelamos las gambas y ponemos a cocer las cabezas y las cáscaras en agua con un poquito de sal. Cuando haya cocido un ratito colamos y dejamos enfriar el caldo.
Por un lado ponemos a cocer las verdinas (que hemos tenido en remojo unas 12 horas) en el caldo frío ( si no hay suficiente añadimos agua) con media cebolla, una hoja de laurel, tres o cuatro granos de pimienta y unas ramitas de perejil. Yo lo hago en la olla expres.
Mientras las judías se cuecen rehogamos en una sartén un puerro grandecito, cuando esté tierno añadimos las chirlas (evidentemente se pueden sustituir por almejas) y cuando ya estén abiertas se añade el rape. Por último le añadimos unas hebras de azafrán que hemos majado en el mortero con una cucharada de pan rallado. Este sofrito se incorpora suavemente a las judías, dejamos que dé un último hervor para que se mezclen los sabores y listo.
Espero que os gusten. Mi versión más "de diario" de este plato se hace con judía blanca y suprimiendo el rape.
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