Churros y otros recuerdos
Tengo una memoria malísima. Pero mis recuerdos están casi siempre asociados a la gastronomía. Es el caso de los desayunos de sábados y domingos de mi infancia: churros, migas, picatostes ... Mis padres hacían que el fin de semana fuera especial. Pero de eso me he dado cuenta ahora, cuando también yo intento que el sábado y el domingo sean diferentes.
Los churros son tan fáciles de hacer que os animo a intentarlo (además los niños os pueden ayudar un poquito).
Lo primero que tenéis que hacer es comprar una churrera. Vale cualquiera; mi madre sigue usando una antigua que está hecha polvo, pero dice que las de acero inoxidable no son iguales. No sé, la mía es de plástico y los churros salen estupendos. Tengo una amiga que tiene una muy sofisticada (no hay que empujar) imagino que carísima. Supongo que todas valen. Yo, para probar, compraría la más barata.
Churros
Ingredientes
2 tazas de harina, 1 cucharada de maicena, 1 pizca de sal, 1 cucharada de café de levadura, agua, aceite de oliva.
Elaboración
Poned la harina y la maicena en un cuenco y añadid la levadura. Hacer un agujero en el centro (mi madre dice que es imprescindible, yo no lo hago). Poned el agua a hervir con sal. Cuando esté hirviendo se echa en el cuenco de la harina y se va mezclando (es muy importante que el agua esté hirviendo porque hay que escaldar la harina). Cuando la mezcla sea homogénea rellenáis la churrera y vais echando los churros en el aceite muy caliente. Cuando estén dorados se sacan. Fin.
La nota de siempre: tendréis que ir probando la dureza de la masa. A cada uno le gusta de una forma. A mí me gusta blandita (ligeramente pegajosa) sobre todo porque hay que hacer menos fuerza. A mi madre le gusta dura (porque ella no tiene que manejar la churrera), tanto que hasta modela "palomitas" para los niños.
Otra nota más: En días muy, muy, muy especiales en vez de café o cola-cao un buen chocolatito redondea el desayuno.
¡Vivan las calorías!
