De viejitos
Un viejito se estaba muriendo y le dice a la esposa, tambien muy viejita:
─Mi amor, ya que me estoy muriendo quiero confesártelo todo para irme sin arrepentimientos. ¿Te acuerdas de Marinita la vecinita joven y sexy?
─Sí, mi amor.
─Bueno, mija. Pues...ese cuerpito fue mío.
─¿Ah sí? ¿Tú te acuerdas del cuerpo de bomberos que había a dos cuadras de nuestra casa? Pues ese cuerpito...¡tambien fue mío!
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