21 Octubre 2007
Alucinante. Hoy se celebra el aniversario de un golpe de estado en la que fuerzas revolucionarias antidemocratas se alzaron en armas contra el gobierno republicano legitimamente elegido en las urnas, y veo que algun partido politico les homenajea .
Y anda, curiosamente es uno de esos partidos que tanto hablan de la ley de memoria historica...se ve que solo de su memoria, y de como lo quieren recordar, porque estan conmemorando, celebrando, alabando, algo que fue exactamente igual que el golpe militar del 36. Porque, que me expliquen que tiene el 34 que no tenga el 36, un grupo de exaltados que pretendian defender e imponer sus ideas por las armas(y la revolucion) frente a un gobierno democratico. Que aun hoy, mas de 70 años despues,alguien ose defender esa actitud, da miedo.
De verguenza, al menos que se les califique como lo que son, y que dejen de pretender lucir el carnet de democratas.
Ale, os dejo sus mismas palabras, que les definen:
Con el homenaje a Aída de la Fuente y la conmemoración de la Revolución de 1934 pretenden conmemorar "el ejemplo de sus luchadores por la causa de una humanidad emancipada, y de transmitir este mensaje a los jóvenes para fortalecer su conciencia y su determinación a continuar, en las condiciones de hoy, una lucha cuyas motivaciones siguen estando vigentes".
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17 Octubre 2007
Desde Indisinenter , leo un editorial de El País, que me dejo realmente sorprendido, pero en positivo, de repente la idea que tenia de ese periódico mejoro enormemente, porque lo que yo creia que era una muy tenue condena de los regímenes dictatoriales de izquierdas, si esta existía(que a veces, ni eso, al menos entre ciertas plumas del mismo), con lo que eso conlleva de escasa defensa y fe en la democracia, que es lo que sucede si pones por encima la ideología, se transforma, al ver que, o estaba equivocado, o bien que por fin se cambio esa mentalidad que parece cree que algo por ser de izquierdas tiene que ser bueno(no quiero decir que no haya cosas buenas dentro de la izquierdas, pero que desde luego no lo son las dictaduras).
Asi que solo puedo decir que chapeau a El País.
Posdata: Eso si, por lo que se ve, entre algunos de sus lectores , si que existen ciertos elementos a los que la democracia les es algo ajeno.
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10 Octubre 2007
Esta mañana, al salir de casa, me sorprendí cuando, tras alejarme un par de manzanas de ella, note que llevaba en la mano la correa del perro. La agarre mecánicamente cuando me iba, tan acostumbrado que estoy ya a hacer ese gesto...
Esto me recuerda al viejo miedo-sueño-pesadilla de encontrarme en la calle totalmente desnudo, tan recurrente...
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30 Septiembre 2007
26 Septiembre 2007
Nace hoy un nuevo periódico, aunque alguno le calificaría del lanzamiento de un nuevo torpedo destinado a hundir, o al menos intentar dañar, al buque insignia de la flota enemiga.
Y es que si enmarcamos quienes son los promotores del mismo, y a que publico intentan captar, no nos sorprende observar que se trata de un frente mas dentro del conflicto abierto, de esa guerra sin cuartel en las que luchan, a muerte, Mediapro, con la Sexta a la cabeza y ahora también con este diario, y el Grupo Prisa, con el País, la ser y Cuatro como principales armas, o sea, los mismos contendientes exactamente que el actual conflicto televisivo a cuenta del fútbol. Pelea que, según lei en distintos lugares, se podría definir, de forma ironica, de ser entre "los amigos de Felipe" y "Los amigos de ZP", entre viejos y nuevos socialistas.
En el fondo, no creo que el fútbol sea mas que una excusa, se trata, antes que nada, de obtener cuotas de poder y por supuesto ganancias económicas.
Lo que no deja de ser paradójico o al menos bastante irónico, es que ambos "lobbys" hagan fe publica de sus ideas izquierdistas...al mismo tiempo que se deguellan entre ellos por el mercado y las ganancias que significan. O sea, que si, que serán como la mayoría de izquierdistas( aunque les va mejor el termino progres, realmente con estos si es ajustado y no un mero descalificativo) que conozco, que lo son, pero con el dinero de los demás.
Por otra parte, me alegro, al menos ahora habra algo de variedad en el periodismo de centro izquierda(espero que sea eso, centrado, y no que se ponga a defender a Castros, Chavez y demas ralea, al menos que si se dice democratico, que lo sea), era un poco extraño que mientras que existían varios de centro derecha, de unas mas rancias(La Razón), a otras mas actuales(El Mundo), la izquierda presentaba un bloque monolítico...lo cual no dejaba de ser negativo, porque casi te obligaba a si eras de izquierda, estar de acuerdo con todo lo que dijera el País, lo que estoy seguro que a veces era dificil(sobre todo cuando usaba su influencia para en lugar de informar, hacer propaganda y defensa del resto de sus grupo mediatico, como en esta y la anterior guerra del mundo).
Ojala pasara algo similar a lo que ocurre en la prensa escrita o en la Radio, la variedad ideológica, la posibilidad de elección, en la televisión, donde es dificil encontrar algo que se salga del discurso "Progresista", entre Cuatro, la Sexta, telecinco, la primera...
servido por mandarache
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21 Septiembre 2007
A mis editores: A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semi-miseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari
Emilio Salgari , en su nota de suicidio.
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21 Septiembre 2007
Por fin, ahí estábamos, el Unión al completo, el gato Merino, el macho Díaz, el Negro Cabrera, paquete Montijo, Galleta Cabral, el chato quintana, Mauricio “el pancho” Rivera, Ariel” el ruso” Fachinetti, el zorro Barragán, chupete Núñez y el Canario Wandosell. Sobre el césped reluciente, en medio del “Cielo”…
No es extraño que a la cancha del nacional la llamen así, por los albos uniformes que lucen sus jugadores, y por haber disfrutado tanto tiempo con el juego irrepetible de Santos Lapiedra, Ángel Monteiro y Juan de Dios Marcuzzi, el equipo “Divino”… y justo allí, pisando el mismo verde, nosotros. Casi era un sacrilegio, pero como lo nuestro era casi un milagro…
Si, lo supe ese día que jugábamos la primera ronda con Ferrocarriles Del Norte, íbamos a hacer algo grande, aún recuerdo la jugada, Mauricio Rivera avanzaba solo, al frente, como siempre (como siempre, parece que nunca entendió que este era un deporte de equipo, y que los diblings no están prohibidos), pero en ese momento se detuvo, miro hacia delante, me vio desmarcado, y me paso.
A pesar de que el arbitro pito offside, no importaba, El Pancho había pensado, tal vez por primera vez en su vida deportiva (no, fuera de la cancha tampoco la usaba para otra cosa que aplastar latas de cervezas...), y eso era algo grande, cualquier cosa podía suceder.
Perdimos aquel partido 5 a 0, pero nos sobrepusimos, y pasamos ronda (claro, la alineación indebida y la sanción que les cayo a Ferro ayudo).
Después nos toco en suerte Rio chico. Y si que fue una suerte, no digo que la epidemia de gripe que tenían en la zona no nos ayudara un poquito, ni que el que presentaran un ocho, que no un once, y que de portero tuvieran al del equipo Benjamín no nos diera cierta ventaja, pero esa épica clasificación por penales que obtuvimos, siguió sabiendo a gloria.
Ah, que recuerdos me trae, como resuenan en mi mente aun los gritos del “Canario”Wandosell, “Denle caña al muñeco, que es de goma”, mientras un balón contra otro se estrellaba contra el arquero rival (tirábamos a gol, pero el chaval parecía la araña Yashin, siempre estaba en medio). Acabo llorando el chiquito, pobre….Por cierto, que lo de Canario, ya que me lo preguntan, es por el nombre, Pío. Y el Wandosell es curioso, en una provincia minera como esta, con tanta colonia extranjera , al abuelo del chico se le ocurrió inventarse un apellido más rimbombante e internacional. Cosas de la época.
Y después…si, después la revolución. Fue una lastima que el equipo contrario fuera el Real de pueblo nuevo, cuando se proclamo la republica y el nuevo régimen decreto la desaparición de todo vestigio de la caída monarquía, lo sentimos mucho por ellos.
Y con esas llegamos a octavos, ante nosotros el temible Huracán. Realmente lo fue, devasto tan completamente la ciudad de nuestros rivales, que del estadio el cacho mas grande que quedo fue el muro del aseo de caballeros. Tuvieron que retirarse de la competición, con gran pena por nuestra parte.
Cuartos, habíamos hecho historia, pero aun no nos rendíamos, pensábamos que estaba en nuestras manos seguir avanzando. Y así fue, cuando Ariel “El Ruso” Fachinetti consiguió colar su segunda diana, con la derecha (la anterior había sido con la izquierda), y el arbitro, un sabio, no aprecio infracción alguna (total, en el baloncesto están todo el día introduciendo la pelota en la red con la mano y no pasa nada), el publico de Independiente, grosero y violento, se encrespo de tal modo que tuvimos que abandonar el césped con rapidez. El árbitro suspendió la contienda, y el comité sanciono a nuestros rivales con la eliminación. Para que digan que no hay justicia deportiva.
Las semifinales estaban ahí. Nunca nos hubiéramos imaginado llegar tan lejos, pero ya que estábamos…en frente, el Deportivo Minero, con todas sus estrellas.
Creo que mejor que mis palabras, entenderán lo que fue el partido en la crónica del prestigioso Oswaldo “Tato” Menéndez, para la gaceta:
“Las acometidas del minero llegaban una tras otra, como las olas del mar rompiendo contra la playa. Tiro tras tiro, bombardeaban la portería de Unión, con el ímpetu de un Stuka, la agilidad de un Hurricane y la precisión… de una apisonadora. Parecía que la portería se había empequeñecido, y que el Gato Merino ocupaba toda ella…toda no, pero si buena parte, impresionante la panza que lucia el arquero. 75 disparos conté, 75, si alguna vez me mandan fusilar, pediré que ellos formen el pelotón de ejecución. Posiblemente, yo mismo me tenga que disparar el tiro de gracia. Y en esas, en un pase hacia atrás de un defensa minero, el portero se trastabilla, cae, y el balón entra mansamente en la red…que gran razón tenia ese filosofo del esférico que es Lillo, cuando dijo aquello de que el fútbol es incientifico…total, no merece la pena quemarse, siempre hay alguien al que le toca la lotería, hoy, en vez de en un bombo, el sorteo fue en la cancha”.
Aunque algo injusta en mi opinión respecto a nuestros meritos, creo que sirve para explicar como logramos el pase.
Y como decía al principio, ahí estábamos, el Unión al completo, el gato Merino, el macho Díaz, el Negro Cabrera, paquete Montijo, Galleta Cabral, el chato quintana, Mauricio “el pancho” Rivera, Ariel” el ruso” Fachinetti, el zorro Barragán, chupete Núñez y el Canario Wandosell. Sobre el césped reluciente, en medio del “Cielo”…En la final de la Copa provincial para amateurs, un hito histórico, no creo que cuando los reds o los blues llegan a la final de Inglaterra, puedan sentir lo que nosotros en ese momento…
Sabemos que es casi imposible que venzamos, Instituto es fuerte, algún desgraciado que no sabe que es el Sport nos dijo que deberíamos comprar al arbitro, miserable, vergüenza debería darle semejante propuesta (sobre todo por que el colegiado tiene fama de integro e incorruptible).
Pero perdón, que empiezan el partido, discúlpenme, me esperan mis compañeros…-Eh, pelotudo, pasa aca la bola, que la reviento…
Posdata: Si ganamos la copa, expulsaron a dos de nuestros contrarios, nos pitaron tres penaltis a favor…fue un triunfo del deporte, un bello rayo de luz en medio de la oscuridad y la falta de deportividad que vive actualmente nuestro juego (las malas lenguas dicen que el referí nos pito a favor, debido a su indignación por un intento de compra, al parecer alguien le envió un jamón, con los saludos de Instituto…que falta de ética…disculpen que llaman a la puerta…-¿Si, que trae una factura de la Charcutería? Ah, perfecto, ahora mismo se la abono…
servido por mandarache
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20 Septiembre 2007
A comienzos del s. XIX, sin llegar a ser un Shangri-La de lujos y comodidades, lo cierto es que cualquier barco de las compañías navieras de la joven república de los EE.UU ofrecía unas condiciones laborales infinitamente mejores que las que se observaban en los buques británicos o españoles de la época. No era raro, por tanto, ver enrolados a marineros extranjeros, ingleses en su mayoría, en una proporción muy superior a la que se daba en flotas con otros pabellones.
Por otra parte la época, con Europa desangrándose por las guerras napoleónicas y sedienta de todo tipo de materias primas, suponía para estas compañías una enorme posibilidad para ganar dinero rápidamente. A cambio eso sí, de enfrentarse a un “pequeño” inconveniente: el bloqueo naval al que la armada británica sometía al continente, y especialmente a la Francia de Napoleón, la principal cliente de estos barcos.
Este bloqueo no se limitaba únicamente a la incautación de los bienes de los barcos que fuesen abordados tratando de romperlo, sino también al “secuestro” de sus tripulantes, en principio si eran de origen inglés. Desde hacia siglos la Armada podía hacer levas entre, en principio, los ociosos y los vagabundos, para completar las tripulaciones de sus barcos. Sin embargo, aplicando con suma laxitud esta norma, la Armada no dudaba en “reclutar” a todo aquel desprevenido que se cruzase en su camino, ya fuesen marineros recién llegados a puerto tras cumplir su servicio, obreros camino de sus oficios, y como no, marineros ingleses enrolados en barcos yanquis.
EE.UU. consideraba esto como una provocación, más aún cuando se sabía que para muchos capitanes británicos los marineros norteamericanos eran también “ingleses” y no dudaban en “secuestrarlos” igualmente. Sin embargo, los sucesivos presidentes que siguieron a Washington eran conscientes de que tenían todas las de perder si limpiaban su honor con una nueva guerra contra los británicos. E igualmente, los armadores de Nueva Inglaterra, dueños de la mayoría de las compañías navales, preferían mirar hacia otro lado y seguir arriesgando a contrabandear con los franceses que jugárselo al todo contra el todo enfrentándose a la armada más poderosa del mundo. Y si no, siempre tendrían tiempo de reinvertir sus beneficios en la naciente industria del país.
Sin embargo no todos los norteamericanos compartían esa visión pacifista. Varios políticos y militares, conocidos como los “halcones guerreros” aseguraban que había que darle una lección a los ingleses. Napoleón campaba a sus anchas por el viejo continente, y la guerra naval británica, aunque efectiva, resultaba terriblemente costosa. Era, creían, cuestión de meses que la Corona acabase derrotada o arruinada. Además aseguraban que con lo mal protegidas que estaban las ciudades del Canadá, apoderarse de ese inmenso territorio era cuestión de seis semanas.
Paralelamente, en Indiana, un jefe indio, Tecunseh, y su hijo, conscientes de que a base de alcohol y baratijas, los colonos yanquis estaban desposeyendo a su pueblo de sus tierras, planearon una estrategia para revertir esta situación. Eran conscientes de que la guerra era impensable, sin embargo, promovieron entre los suyos la abstinencia y fomentaron la idea de no vender a cualquier precio las tierras, logrando en poco tiempo que se estancara este proceso.
Alarmado, al gobernador del territorio, el general William Henry Harrison, no se le ocurrió mejor idea que mejor idea que “comprar” el territorio de caza de Tecunseh y tomar posesión de él al mando de una columna militar. Los nativos se opusieron, pero los hombres de Harrison, mucho mejor armados, provocaron una masacre entre sus filas. Para evitar las responsabilidades por este atropello, aseguró que los ingleses estaban detrás de todo y que los indios no eran sino sus marionetas.
Los ingleses eran inocentes, hoy lo sabemos, pero este bulo sumado a la simpatía que sentía la nación por Napoleón, que astutamente les había casi regalado años atrás la indenfendible Luisiana, y a la renuncia del pacifista Jefferson a presentarse a un tercer mandato, siendo sustituido por el más maleable Madison, provocó un clima de creciente belicosidad contra la antigua metrópoli. La gota que colmó el vaso de la paciencia yanqui fue el asalto británico del buque “Chesapeake”: el 18 de junio de 1812 los EE.UU. le declaraban formalmente la guerra al Reino Unido.
EE.UU contaba con todas las ventajas: más soldados en el terreno, un solo frente en el que luchar mientras los británicos aún estaban persiguiendo a los franceses por Europa, y unas ciudades mejor preparadas para defenderse de posibles contraataques que las que los ingleses tenían en el Canadá.
Sin embargo todo fue de mal en peor. Los soldados yanquis, tras los primeros éxitos, fueron rechazados a lo largo de todo el frente canadiense –de la costa a los Grandes Lagos- mientras la flota británica, salvo por algún contratiempo hábilmente publicitado, se hizo con el control de las aguas con total autoridad.
Y aún fueron a peor cuando Napoleón fue finalmente derrotado. Poco tiempo después, 5000 soldados fogueados en Europa desembarcaban cerca de la capital, Washington, y se encaminaban tranquilamente a ésta tras repeler la débil resistencia inicial. El gobierno en pleno abandonó la ciudad dejándola a expensas del enemigo que tardó minutos en tomarse cumplida venganza del incendio que había sufrido York –Toronto- y prendió fuego a todos los edificios significativos de la ciudad como la Casa Blanca o el Capitolio.
Una suerte similar correrían otras localidades costeras como Baltimore que fue bombardeada en septiembre. Precisamente allí, viendo ondear sobre las llamas la bandera de las barras y estrellas en el fuerte McHenry, se le ocurrió a Francis Scott Keys la letra del actual himno de los EEUU.
Desde luego una imagen evocadora para componer un himno, aunque no tanto para continuar una guerra. Finalmente, cautivos y desarmados como diría aquel, las autoridades norteamericanas se vieron obligadas a solicitar la paz, que se firmaría en el mes de diciembre de 1814 en Gante.
Hoy día en los EE.UU. y ya casi doscientos años después, las causas y las vicisitudes de esta guerra han sido prácticamente olvidadas o parcialmente maquilladas, hasta el punto de que son pocos los que conocen qué ocurrió durante la única guerra internacional que se ha librado en suelo norteamericano desde su independencia. Igualmente, los británicos, agradecidos por la ayuda yanqui en las dos últimas guerra mundiales, no suelen hacer mucho caso de aquella “spledid little war” contra “sus rebeldes” americanos.
Sin embargo lo que aún permanece vivo en los EE.UU., o más concretamente en el ideal de los americanos del medio oeste, es el sentimiento de que fueron ellos quienes, mejor o peor, sostuvieron el peso de la guerra, mientras los estados de Nueva Inglaterra optaban por una posición muy cercana a la traición.
Razón ésta tal vez por la cual cuando los europeos pensamos en algún objeto de los EE.UU. veamos una casita de esas que hay en Nueva Inglaterra, pero cuando pensamos en algún ciudadano de esta nación recurrimos a la imagen del típico campesino del Medio Oeste con su gorra de béisbol. Además, claro, de los indios y los vaqueros.
Ah, por cierto: la mentira con la que el famoso gobernador de Indiana ocultó su masacre y, de paso, avivó el fuego de la guerra contra los ingleses, como también pasó con la del Maine fue descubierta años más tarde. Eso sí, ya después de la muerte de este personaje. Razón por la cual siempre fue considerado, en vida, un heroe, hasta el punto de que un mes antes de su fallecimiento llegó a ser elegido presidente de los EE.UU.

Yo, Yuste
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