A padre se le conocía en el Pueblo por el apodo familiar de “el Señorito”, pero también por “el Adelantao”, y es que él sí que fue un adelantao a sus tiempos, no como esos presuntos artistas que lo utilizan para disculpar su falta de éxito. Mi padre si que era un adelantao, y lo puedo demostrar.
¿Qué necesitaba una bicicleta para ir a los campos? Pues cuando podía se la compraba si le era imprescindible, pero, incluso con meses de antelación, primero adquiría las pinzas esas especiales para sujetar los bajos del pantalón.
¿Qué planeaba comprarse una moto para ir a Pamplona cuando en Pamplona empezaron a poner pegas a entrar en ella con caballerías? Pues se adelantaba procurándose primero el casco que guardaba como un tesoro hasta que los tiempos vinieran propicios para encarar ese gasto.
¡Le hacía ilusión!
Yo debo haber heredado esa particularidad, y tengo una angustia...
Estoy convencida de que una pareja como Dios manda debe tener una canción propia; No por eliminación sino la que marca la banda sonora del noviazgo. La pareja sin su canción es una pareja de chichinabo, de esas incapaces de priorizarte, de las que tropiezan siempre en el mismo obstáculo sin amarte lo suficiente como para dinamitarlo. De esos sucedáneos de amor existen cuantos quieras, pero he aprendido a despreciarlos, que solterona sí, pero no desesperada.
Sabéis que soy mocita, que Cupido no ha reparado en mí, que lo tengo asumido, pero..., pero es que he encontrado la canción perfecta para una relación amorosa que ya nunca se dará porque estoy retirada definitivamente del mercado este de la carne. Y me jode.
Me jode haber hallado la música durante la que me gustaría abrazar a mi persona amada, la canción que, cuando estuviera lejos mi amor, escuchándola lo creería más cerca, la que portara mil y un recuerdos en los que refugiarme durante los malos momentos...
Escuché esta canción hace un tiempo y me quedé con sólo la melodía hasta que hoy la he vuelto a escuchar, y desde alguna frase que ha quedado en mi flaca memoria he investigado con el rastreador de esto de los Interneses hasta encontrarla, y con ella un nuevo aliciente para ansiar un amorío de esos auténticos que ya no encontraré porque he desistido incluso de buscarlo porque me he convencido que no existe; al menos no el que merezca una persona entregada como yo.
La canción se titula “Puede ser” y la canta una tal Conchita que ni idea de quién es.
CANCIÓN: PUEDE SER
CANTANTE: CONCHITA.
Puede ser que me haya equivocado una y otra vez
pero ésta vez es cierto que todo va a ir bien
lo siento aquí en el pecho y en tu cara también
y debe ser, que pienso igual que ayer
pero del revés, todo se ve más claro, más fácil no sé
las cosas se van ordenando solas. sin querer
y dicen que si una puerta se cierra se abre otra, no sé
más grande, más bonita y más fácil que ayer
y ésta vez creo en vez de una puerta viene un ventanal
muy sólido muy fuerte y con vistas al mar
y puede ser que me equivoque otra vez
y puede ser que vuelva a perder
pero hoy la vida me dice que me toca a mí eso de sentirme bien
y puede ser que me equivoque otra vez
y puede ser que vuelva a perder
pero hoy la vida me dice que me toca a mí eso de sentirme bien
y ahora que, se marcha la tristeza y las penas también
quisiera despedirme diciéndoles que
espero que no nos volvamos a ver
y debe ser, que pienso igual que ayer,
pero del revés, todo se ve más claro, más fácil, no sé
las cosas se van ordenando solas, sin querer
y dicen que, si una puerta se cierra se abre otra, no sé
más grande, más bonita y más fácil que ayer
y ésta vez creo en vez de una puerta viene un ventanal
muy sólido muy fuerte y con vistas al mar
y puede ser que me equivoque otra vez
y puede ser que vuelva a perder
pero hoy la vida me dice que me toca a mí eso de sentirme bien
y puede ser que me equivoque otra vez
y puede ser que vuelva a perder
pero hoy la vida me dice que me toca a mí eso de sentirme bien
La primera mañana tras la noche que lo trajeron, Urko seguía en idéntica postura, con los mismos temblores cada vez que alguien, persona o animal, se le acercaba. ¡Si hasta se asustaba de las gallinas que sí, también ellas, le comían las migas de pienso que quedaban tras la rapiña de los perros!
Le até una cuerda al collar de lujo que llevaba e intenté pasearlo por el Pueblo, pero no se levantaba, si quería sacarlo tendría que ser arrastras. Lo dejé tumbado.
A la tarde, con mi tarea ya hecha, después de reponer pienso y agua, me senté a su lado en una silla a hacer calceta sin dirigirle siquiera una mirada.
A mi casa en el Pueblo se entra por una gran puerta que da a un pequeño patio desde el que se puede acceder, a mano derecha al gallinero cuya puerta se ve en la fotografía, y a la izquierda a un porche previo a la vivienda, ahí até a Urko, casualmente en el mismo lugar donde lo ha inmovilizado la imagen.
No tardaron en aparecer perros al olor del pienso, como tenía previsto, pero con un chasquido de mi lengua los mantuve alejados a mi alrededor, en un semicírculo tumbados al sol.
Urko tardó más de una hora en, arrastrándose, acercarse para olerme, y otras dos en posar como sin querer su pata sobre mi pie. Cuando coloqué mi mano sobre su cabeza, un temblor le recorrió el espinazo.
Al día siguiente me esperaba receloso pero en pie, y no puso objeciones en acompañarme atado con una cuerda por el Pueblo. No pasó una semana hasta que se hizo respetar por otros perros que ya no osaron robarle su comida.
Cuando creí que se había hecho a su nuevo hogar, lo solté una mañana que por no tener que ir a los campos podía vigilarlo.
Urko no se movió de mi lado en todo el día, y si me metía en algún lugar como la vivienda en la que tenía prohibida la entrada, esperaba paciente mi vuelta.
No tardó Urko en deambular libre primero por el Pueblo para después investigar sus campos.
Un día, no sé a causa de qué, sufrió un cambio espectacular; había encontrado su orgullo canino.
Pasaron meses hasta que una noche, tras esperarlo pacientemente, tuve que cerrar las puertas sin él dentro. Por la mañana aguardaba temeroso un castigo que no le debió parecer tan terrible porque de vez en cuando repetía la escapada que en ocasiones duraba días. No teníamos certeza de sus razones, aunque las intuíamos, hasta que empezaron a llegarnos quejas de otros pueblos a los que se desplazaba a la llamada del aroma de perras en celo; pueblos algunos distantes a decenas de kilómetros del mío.
-Oye, Mariana, a ver si atas al perro que me paice que me se va a poner la perra en celo.
-Joe, pues ya puedes correr porque lo tendrás en la puerta, que esta mañana lo he estado llamando y no aparece.
-¡Cabrón de perro! Te lo he de matar algún día, eh, ya´stás avisada.
La cosa no era baladí, que había mucho chucho por el Valle pero también valiosas perras de caza cuyos cachorros podían venderse por muy buenos dineros si eran debidamente cruzadas, condición que a pesar de su mucha sangre azul, el Urko no cumplía.
Se medio asilvestró, hasta el extremo de crearse su propia jauría con la que recorría el Valle.
Urko se transformó en un ser libre, celoso de su dignidad pero respetusos con todo el mundo, fuera hombre, animal o huerta, que salvo tener que atarlo durante la época de cría del conejo y el jabalí, pues la manada dirigida por él era muy capaz de dejar sin caza a todo el Valle, y su afición a las hembras, no se le conoció un mal gesto excepto cuando era necesario, como en aquella ocasión en la que intentaron robarnos el tractor, entonces sí que le surgía la sangre lobuna.
No le gustaba sentirse encerrado y en vez de en el patio de la casa, se construyó para dormir una madriguera en un zarzal desde la que vigilar la puerta.
Años más tarde, Urko me vino nervioso, asustado. Me mordió la saya en un claro mensaje de que lo siguiera hasta la era, donde encontré a Padre desmayado, capítulo primero de la enfermedad que se nos lo llevaría.
A partir de entonces Urko no se movió de su lado, y no fueron pocas las ocasiones en las que, aunque parezca mentira, previendo algún ataque lo arrastrara hasta casa para que no lo sufriera en la calle.
Urko murió una semana después de Padre. No sé cuantos años cumplió pero sí que tuvo una larga y feliz vida.
Fue un magnífico amigo y desde aquí le ofrezco este homenaje en forma de recuerdo.
Me vino el recuerdo de Urko a través de un comentario mediados los Sanfermines (ver AQUÍ). Lo firmaba Ana, una amiga, si amiga se puede llamar a quien tras tanto tiempo se presenta subrayando kilos y años, de la que no tenía noticias desde hace más de un cuarto de siglo, lo que justifica el error de afirmar que se lo regaló a un tal Julio Luis; nombre que me ha surgido cual grano detrás de "Autor" en “Sobre mí”, pero que como está arrinconado y no molesta demasiado convivimos entre olvidos a veces provocados.
La verdad es que Ana me lo regaló a mí, a Mariana.
La biografía de Urko la voy a dividir en dos artículos porque de la segunda parte sí tengo seguridad ya que forma parte de mi historia, pero de la primera mantengo serias dudas.
PRIMER CAPÍTULO:
De Urko decían que era un perro especial.
Ana se presentó en esta bitácora como singular, pero cuando hablaba en plural tenía, no sé si sigue teniendo, influencias ajenas al común de los mortales, y desde esas influencias llegó Urko, un perro traído de contrabando porque es una raza prohibida de sacar de Alemanía a no ser macho pero castrado, lo que no es el caso; algo así como dedicada en exclusiva a la policía y el ejército. Creo recordar. Y creo recordar que hasta entonces defendía que esas historias eran leyendas urbanas. Y quizás siga defendiéndolo. No sé, que según lo cuento menos verosímil me suena, pero Ana ha prometido mantener el contacto, por lo que tendré ocasión de salir de dudas preguntándoselo.
Ya he dicho que Urko era un perro especial, con árbol genealógico, sangre añil y antecedentes familiares de muchos premios por belleza.
No sé si alguna vez supe las razones, pero sí que el perro cambió su casa, la de Ana y su familia, entonces también la del perro, para acabar atado en una finca donde le dieron poca comida y muchos malos tratos.
Un día Ana y su plural vinieron a hablar conmigo: que sufrían viendo al perro triste, que estaba famélico y asustado, que había perdido ese brillo en los ojos del ser feliz, que si quería quedarmelo..., me lo agradecerían.
Aunque en el Pueblo sobraban perros, nunca faltaba sitio para acoger a otro si lo pedían por favor unos amigos, por lo que sin mucho entusiasmo acepté.
Lo trajeron una noche con un saco de comida para perros, un collar de lujo y una correa que terminamos utilizando, ambos, collar y correa, en la cuadra para sujetar ovejas durante el ordeño.
Cogí al perro del collar y lo até a una cadena. Él, aterrorizado, se dejó hacer.
-¿Lo vas a dejar ahí? –me preguntó escandalizada Ana.
-¡No querrás que lo meta en casa!
-Es que...
-Oye, si quieres te lo llevas, pero aquí será tratado como un perro más.
Ana y su plural se miraron preguntándose si habrían hecho bien trayéndomelo. Pero lo dejaron. Ahí, atado, hecho un ovillo temblón cada vez que alguien se le acercaba, con la mirada esquiva, la cola entre las piernas y las orejas gachas.
Le puse un cuenco con agua y comida de la que le trajeron; comida que desapareció antes de que Urko pudiera catarla por mediación de los perros del pueblo que acudieron a su olor.
Pongámonos en lo peor. No como método para evitar frustraciones sino porque es lo más probable; que se diga poco más de una frase sobre esta bitácora el veintinueve de Julio entre las 10,30 y las 11,00, durante el programa "El matí a 4 bandes" de Radio 4 de Radio Nacional de España en Catalunya.
Pero es que lo peor es bueno y mucho, que me hace tremenda ilusión que mi amigo el Listo vuelva a acordarse de mí.
“YA ESTÁ EL LISTO QUE TODO LO SABE” empezó más o menos a la vez que yo en esto de las bitácoras, y desde un principio me distinguió con su amistad, empeñándose en que según las palabras de su último correo, “Lo de la recomendación de tu bitácora en la radio es por que lo vale. Sabes que en alguna otra ocasión lo he hecho en otros medios. Tu blog me encanta y creo que ya es hora de que se haga grande”.
¡Si hasta alguna vez me ha echado la bronca por no promocionar mi bitácora! Cosa que, por supuesto y de corazón, agradezco.
Mi amigo el Listo es el autor de “YA ESTÁ EL LISTO QUE TODO LO SABE”, una de las cien mejores bitácoras, reconocido por la revista “PERSONAL COMPUTER & INTERNET”. Bitácora reseñada en “MUY INTERESANTE”, varios periódicos nacionales como “EL PAÍS”, no pongo otros porque no tengo certeza, la mayoría de en esto de los Interneses, recomendada en multitud de listas virtuales, ganadora de mil y un premios de esos importantes...
Mi amigo el Listo se ha convertido en uno de los Popes en esto de los Interneses, y en este campo me siento como su porquera siendo él Agamenón.
Gracias a su bitácora en esto de “LA COCTELERA”, fue reclamado por el mundo de la radio primero como colaborador y ahora dirigiendo un espacio de veinte minutos en “Radio 4 de Radio Nacional de España en Catalunya”, De ahí saltará, porque saltará, seguro, hasta el puesto que su talento y méritos le tienen reservado; es decir, muy muy arriba.
Mi bitácora antaño fue mayor, con cientos de entradas todos los días, vale, menos los que no pasaba de setenta, muchos amigos y comentarios..., aunque una pulga en sus mejores momentos comparada con la de el Listo, por supuesto, pero por una serie de circunstancias la borré.
Hubo enfados por mi acción destructora, entre otros los de mi amigo el Listo, insultos incluso amenazas, casi todas en clave de cariño, por supuesto. Y es que yo, la Mariana, me había ganado, quizás por compasión, un cálido trocito en varios corazones.
Para esta mi nueva etapa recuperé los artículos borrados en los que atesoro mi vida, la de una humilde aldeana obligada a venirse a la ciudad, pero me propuse restringirme a un grupo reducido pero sobre todo selecto de amigos.
Y ahora que lo tenía conseguido, me viene mi amigo el Listo diciendo que es hora de que este espacio, que es mío pero sobre todo de quienes me leéis, se haga grande, y os aseguro que si mi amigo el Listo se empeña... Pero me resistiré, no sólo porque estoy muy a gusto así sino porque si por hacerme famosa mi familia se entera de esto... ¡Que me vuelven de una patada al pueblo!
Pero es que, ¿sabéis?, el Listo es mi amigo, y desde esa amistad cree que lo que yo escribo tiene algún mérito.
Pd. Amigo Listo, si lees esto, que sepas que yo también estoy deseando tomar contigo unas cervezas, que en cuanto los dos podamos, me presento en Barcelona para, por fin, conocernos.
NOTA: Si queréis escuchar Radio 4 de Radio Nacional de España en Catalunya, o tenéis curiosidad por lo en ella se dirá mañana veintinueve de Julio, entre diez y media y once de la mañana en el programa "El matí a 4 bandes" sobre esta bitácora, no tenéis sino que pulsar AQUÍ.
-He activado un contador para comprobar si se me incrementan mucho las entradas por la recomendación de mi buen amigo el Listo, contador que retiraré en breve para ser consecuente con mi filosofía en mi nueva etapa en esto de los Interneses.
“Duelo de Banjos”, que guarda en sus notas anécdotas de mi historia, se me ha hecho hoy presente, pues esta mañana, traido desde el soñar, tronaba incansable en mi cabeza, y al buscar en el youtube ese, he encontrado varias versiones, alguna, a mi juicio, mejor que la que cuelgo aquí, pero es que…
…esta escena, que ya conocía, me ha sorprendido porque refleja con sorprendente fidelidad mi estado de ánimo; no el rotativo sino el poso permanente.
Si supierais ver mi interior, estaríais capacitados prara traducir en clave de yo cada uno de sus fotogramas. Sobre todo los últimos, durante los que mi subconsciencia se niega a dar la mano a la parte de mí que, poco o mucho pero cada vez más, lo reconozco, me cuesta controlar.
Reparar en matices de sonido, en acoplamientos y desencuentros, en gestos, fondos...
Claro que hay un ambiente decadente, soledad, cuasi reproches, angustia, y observadores como extra que no meten sino ruido pues no entiendo lo que hablan, pero fijaros en el viejico curioso y descarado que baila al fondo, ese siempre baila, palabra, y en el que silba, fijaros en quien silba, y en miradas, sonrojos, aplausos, asombros, risas, palmas, gritos de ¡anímo!...
Yo, la Mariana, ahora soy así... ¡Un duelo al calor de un final de Julio!
Skpe y la Cata tuvieron ayer la generosidad de regalarme una noche que no olvidaré. Yo, pretendo corresponder con este humilde poema. Y si cuela, cuela.
ENTRE CHICAS
Noche de vela
y macarrones.
Noche en vela
y muchas risas.
Noche de jamones,
vinos olvidados,
quesos duros,
manteles a cuadros,
playas, guiris,
muchas hambres,
de dragones fornicando,
esquís, fronteras, islas,
cosas blancas,
¡ay que asco!
Y más risas.
Noche de se ha ido,
de cera derramada,
de ya he vuelto.
Noche de adioses sin idas.
De yo más, de eso no vale.
Noche de complicidades…
¡Noche de sólo chicas!
VERSIÓN DE CATA SOBRE ESTA NOCHE:
26 de julio de 2008. Viernes,
las dos me dijeron te vienes?
Yo fuí pero con problemas de rostros
me presenté con dragones fogosos.
Cenar, no acabamos cenando
eso que os quede bien claro
pero rediez vaya noche,
lo bien que lo acabamos pasando.
Y si alguien no se lo cree
que pase por el chat de skpe
que seguro que a estas horas
aun quedan restos del agape.
Con gayumbos, con macarrones
con holitas, con despidos inacabables
con comidas, lugares y chocolates
con ración de helados cremososssss
duros, muy duros, un tanto sospechosos
Y ahora mirad que me encuentro
Todo el gallinero revuelto
Y es que es lo que yo digo
lo que da de si una noche
pasada fenómeno entre amigos
VERSIÓN DE LA SKPE SOBRE ESTA NOCHE:
Bonita noche Mariana Cata
y los vecinos se preguntaban,
de que puñetas rie esta pava,
me rio de lo churruscado,
de lo quemado, de lo pegado,
de lo pringado, de limpiar el teclado,
de chocholates negros que no llegan,
de olores a cebolletas.
Como sé que ha habido problemas en la Coctelera por los derechos de autor, desde ahora quiero aclarar que la presunta composición poética que sigue no está escrita por mí, no lo quiera Dios, que la he encontrado con el rastreador de esto de los Interneses, y me ha parecido tan curiosa, reconoceréis que no es un soneto al uso, que no me resisto a compartirla con vosotros mientras el autor no me comunique lo contrario.
El autor firma como JLE, y a él, o ella, se deben dirigir las alabanzas o los exabruptos, que ya el título por sí solo es todo un poema.
¡TATÉ´SO!
Ahí sigue tu negro antifaz, colgando,
en el mismo respaldo de tu silla,
y una foto que con sutil sonrisa,
desde otros tiempos me sigue observando.
Nuestro reloj se mantendrá cerrado,
guardando secretos y fantasía.
Los tapones que te me enmudecían,
se desesperan pues sigo roncando.
Tu secador languidece en su cesta,
manteniendo su ardiente hálito en calma,
entre Nivea y dos cremas de avena.
Tu impronta de Sirena aquí dejada,
se me antoja una tan tierna condena,
que me impulsa a reconocer que sí, que vale, que de acuerdo, que quizás, tal vez… ¡Haya quedado prendada en tí mi alma!
No creo en brujas aunque he conocido a más de una de entre las muchas que dicen serlo. Ni en el destino, porque si así fuera, el esfuerzo y el entusiasmo serían vanos; lo que el empirismo desmiente. En fantasmas tampoco, aunque he tenido experiencias que a punto estuvieron de convencerme de lo contrario. Defiendo que el tarot, la bola, conchas, entrañas de animales, líneas de la mano, vuelo de aves..., son mentira a pesar de que destaco utilizando esas mancias hasta el extremo de que pensé crear una bitácora donde ofrecerme a realizar predicciones reales a cambio de besos virtuales
Sin embargo, y en contra de mis certezas y prejuicios, sí que creo en los ciclos.
No sólo puedo dividir mi vida en épocas estancas, sino que también prever el cambio de ciclo por las señales que surgen a mi alrededor.
Un día, sin venir a cuento, se derrumba uno de los pilares que sustentan mi estilo de vida. Y al día siguiente otro. Para cuando ocurre con el tercero ya barrunto que no será el último.
No son derrumbes instantáneos, que algún crujido previo me es claramente percibible. Y tampoco se ocultan, pues se adornan de imposibles casualidades.
A pesar de que es un parto doloroso, he aprendido a no temer estos cambios sino más bien a esperar expectante qué me deparará el futuro.
He aprendido también a no esperar que se arríen velas, pues están tan acartonadas por costumbres y vivencias que es imposible cambien su condición ni naturaleza.
Aceptando mi destino, os notifico que ese futuro me está alcanzando, que las señales cada vez se hacen más claras entre crujidos de derrumbes ostentosos.
Vosotros quienes me leéis, sabéis de varias de esas señales pues las he descrito en esta bitácora, y aunque hay otras muchas, estas son tan íntimas que por mi pudor exacerbado no tienen cabida en un medio tan público como es este el de los Interneses.
Son tiempos
de mantenerme a la espera aquietada en mi lobera. De mirar displicente, los rayos de sol que invitan a los places de ahí fuera.
No es llegado el tiempo de decisiones excepto la reclusión en lecho de loba solitaria herida.
Pero vendrán tiempos mejores, seguro, en los que aullaré a una luna siempre llena sea cual sea la fase en que quiera estar. Ojalá quien cuando entonces me acompañe sepa hacerlo.
Me dicen la Mariana, y hasta que las circunstancias obligaron a trasladarme a casa de mi hermano en Pamplona, vivía feliz con Madre en un pueblo del que terminamos siendo sus únicas habitantes.
Mi sobrina la Luzi me aconsejó que para no aburrirme escribiera esta bitácora, y aunque al principio no estaba muy convencida, he terminado enganchada a esto. ¡Que inventos!
Ah, el diecisiete de Febrero vuelvo a cumplir mis cincuenta años... y sigo mocita.
Autor: Julio Luis Ezpeleta