Jabón para el corazón
Cinco minutos antes... Es suficiente para una ducha rápida, sin concesiones al amor propio. Estaba medio dormida cuando me he quitado la ropa, soñando con
volver a soñar, esperando que el agua empezara a calentarse. He dejado correr el chorro sobre mi cabeza
concentrándome en el recorrido, pensando cómo bajaba por mis muslos, por mi sexo, por mis piernas, hasta los
pies...
He dicho cinco minutos, no puedo entretenerme pensando en estas cosas.
He abierto la botella de gel y, de repente,
cuando me he querido dar cuenta, estaba enjabonándome el corazón.
¿Qué hay en la nariz que es
capaz de despertarnos los recuerdos más guardados?
Ha sido una sorpresa, una coincidencia extraña. El gel de te blanco huele a mi
Tita, huele a Eau de Lancaster, a la colonia que ella se echaba en los pechos cuando yo era pequeña, en esas tetas realmente inmensas donde yo metía la cara cuando ll
oraba, donde parecía que nada malo podía pasarme.
Mi Tita olía como mi gel y hoy yo huelo como ella. La aparqué en mi memoria cuando murió, para
que no me doliera, pero hoy, de vez en cuando, mientras escribo, agacho la cabeza y pongo la nariz sobre el brazo derecho... Y huele a ella... A su habitación, que me parecía maravillosa y mágica porque estaba entelada con tréboles.
De vez en cuando, cuando me levanto, me viene, un poco, el olor del gel y la nariz se me va al recuerdo del oído para traerme la risa cantarina de mi Tita Reme....
He dicho cinco minutos. Llego tarde, he quedado a las siete menos diez. Tengo que enjuagarme.
No pienso echarme agua en el pecho izquierdo. No quiero que el desagüe se lleve ni uno sólo de los recuerdos que han quedado encerrados entre las burbujas.














Yol dijo
Consigues, en 5 minutos, meter al personal en la historia de una manera voraz, deseando que no acabe nunca.
Que bonito recuerdo, que bonita historia.
Feliz día guapa.
12 Junio 2007 | 09:28 AM