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Martini de mar

Ingredientes: un poquito de actualidad local con mala leche, intento de ironía en la información general y estupefacción ante la vida cotidiana, sobre todo cuando amanece, que no es poco

8 Mayo 2008

Otra vez no

Cada vez tengo más claro que los debates de importancia no se tratan en las principales páginas de los periódicos. Llegamos al círculo vicioso de no saber si la política es patética por la agenda que marcan los medios o al revés. Un ejemplo claro es lo que está pasando con las facultades de medicina. En este país, faltan médicos pero no porque no existan si no porque se han ido a otros países donde les pagan mejor y ahora importamos nosotros médicos de países donde les pagan todavía peor. En EEUU pasó, pero no porque los americanos se fueran a ejercer a otros países. Simplemente, a la gente le dejó de interesar durante unos años una formación que exigía 10 años de trabajo intensivo, ahora hay muchos y se habla de lo malo del excesivo número de médicos, porque encarece todo el proceso con muchas peticiones de pruebas.. ¿qué se les ocurre hacer a los políticos? Proponer hacer quince facultades de medicina nuevas. Así, de golpe. ¿quiénes serán los profesores? ¿con qué nota entrarán los alumnos? Pero mola mucho Zarrías prometiendo una facultad en Jaén, por ejemplo. El presidente de la organización médica colegial dice en el Málaga Hoy que Francia tiene la mitad de facultades de España. Vamos a volver a la leyenda urbana de que sólo de Málaga salen más abogados que de toda Francia. Y luego hacemos reportajes de los universitarios mileuristas. Y luego, que les hagan contratos por meses a los especialistas, como ha pasado en Málaga con los ginecólogos. Aunque es cierto que la portada de hoy sobre la reforma de la ley electoral es merecida.

servido por martinidemar 5 comentarios compártelo favorito

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

martinidemar

martinidemar dijo

La foto es la facultad de medicina de la Complutense

8 Mayo 2008 | 12:11 PM

callesierpes

callesierpes dijo

Martinide mar, recuerdo en la época de la Transición, allá por los finales de los setenta que un amigo decía que había que quemar todos los libros de familia y el que se quisiera casar que fuera de nuevo al Juzgado o a la Iglesia. Algunas veces pienso que esa podría ser la solución de la Universidad en España. Se cierran todas y sólo se abren de nuevo aquellas que cumplan ciertas condiciones. Pero ese arrebato se me pasa pronto. Cansado que esta uno!.

8 Mayo 2008 | 01:51 PM

marias@uma.es

marias@uma.es dijo

Pues algo así habrá que hacer en España con la Universidad: "Mejor la destrucción, el fuego", que decía Cernuda. Porque, ciertamente, es ridículo poner el grito en el cielo con eso de que el título no renta en España, que los titulados ganan poco, etc., como si eso fuera un capricho del mercado. No, vamos a ver: ¿qué dice el título de la persona que lo lleva? Pues nada, aquí, nada; qué va a decir. Hay que ponerse en el papel del mercado, que le pregunta a un titulado: ¿qué tienes? Respuesta: "Bueno, soy licenciado en Empresariales por Jaén. No sé inglés. Hice unas prácticas en la empresa de mi tío". ¿Vas a pagarle 2000 euros, para empezar? Y en ésas estamos: una gran farsa.

8 Mayo 2008 | 02:16 PM

Manuel

Manuel dijo

Evidentemente, ése es mi mail, no mi nombre. Y revela que el impulso destructivo es en parte autodestructivo.

8 Mayo 2008 | 02:17 PM

Capitán Ahab

Capitán Ahab dijo

La cuestión es si es ese el papel de la Universidad, formación profesional para trabajos bien remunerados. Deberíamos empezar entonces por eliminar la mayor parte de las titulaciones de Humanidades, algunas de Ciencias, la mayor parte de Música, Arte, etc.

O quizás deberíamos ser conscientes de que la Universidad tiene dos caras:

- Formación profesional: Medicina, Derecho, Económicas, etc.
-Transmisión del Conocimiento: Matemáticas, Física, Química, Biología, Filosofía, Lengua, Arte, Literatura, Música, etc.

Y que estas dos caras no tienen nada que ver, sus objetivos no pueden ser más opuestos y diferentes, y por tanto su gestión debería ser también muy distinta, así como la forma de medir sus logros.

9 Mayo 2008 | 10:23 AM

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Sobre mí

Sigo siendo calle Larios, pero temporalmente me he tomado un martini de mar, o sea, como diría Pérez Estrada, de Málaga. Obligada por mis superiores, porque resulta que el nombre de mi calle, obviamente, no se me ocurrió a mí. Pues eso, calle de finales del XIX, de esquinas redondeadas, salida del lápiz de Strachan y la pasta de los Larios. Cóctel perfecto de aquella Málaga burguesa que decayó por culpa de un bichito de los montes, filoxera. Me encanta que me pisoteen los niños del flequillo ladeado, las niñas de camisetas superpuestas, las señoras de la mecha en su sitio, los mimos plateados y los ambiciosos abogados de la cosa inmobiliaria. Y la mendiga que blasfema. Me gusta tener nombre de ginebra. Aunque comulgo con el bloody mary también y con el martini de mar.

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