Reflexiones gratuitas (y, oh no, de nuevo Parecidos razonables)
Siguiendo mi buena costumbre de hablaros de las películas que estrenan meses después de que las hayan estrenado, cuando ya no tenéis ninguna posibilidad de verlas en el cine y cuando ya han dejado de ser la noticia que, algunas de ellas, eran... inicio mi nuevo artículo...
Sí amigos, porque ayer vi una película que, sin ser ninguna obra maestra, me inspiró varios comentarios con los que ilustrar un nuevo y gratuito artículo de mi enormemente gratuito blog.
La película en cuestión es "Nacho Libre", que por alguna extraña razón, en España se ha titulado "Super Nacho". Y sí, me reí mucho.
Para los poco instruidos, ésta puede parecer una comedia más del típico comediante yanki (en este caso, el enorme Jack Black), sin embargo, para los afortunados que tuvimos la suerte de cruzarnos en el camino de la anterior película de su director, "Napoleon Dyanamite", ésta era una película que no podíamos dejar pasar.
"Napoleon Dynamite" es un extraño cruce entre una comedia "teen" al uso y el nuevo cine independiente americano. Su ritmo lento y sus personajes al borde de la subnormalidad no son los ingredientes que uno esperaría ver en una de las películas más divertidas de los últimos años. Pero el caso es que funciona. La película fue un pequeño éxito en EEUU aunque aquí, por ejemplo, pasó bastante desapercibida.
La cuestión sin embargo, es si la austeridad de la puesta en escena y en el montaje eran producto de una realización poco arriesgada (o poco creativa) o el sello de un director con las ideas claras... con su segunda película, Jared Hess ha demostrado que sabe cómo crear comedias únicas y personales sin renunciar por ello (como ocurre en demasiadas películas) al aspecto visual. A menudo nos encontramos con buenos comedias realizadas con una escasez de ideas alarmante, mientras que ideas superestúpidas y/o trilladas cuentan con envoltorios de lujo.
Afortunadamente, éste no es el caso.
La comedia funciona en su mayor parte gracias a los personajes, equivalentes mexicanos no sindicados de Napoleon y su familia, pero eso no excluye un puñado de gags visuales realmente tronchantes. Y luego están las escenas de lucha libre.
Éstas escenas, de coregrafías hipnóticas, puede que sean (fácilmente) los mejores momentos de la película. No sólo por los impagables personajes que desfilan por ellas (demostración de la absoluta fascinación que provoca en el director todo lo sucio y bizarro de la condición humana), sino por cómo están diseñadas visualmente.
En resumen, una película que puede pasar despercibida entre "Un papá genial", "Escuela de rock" y gilipolleces semejantes, pero a la que deberíais dar una oportunidad. Y, sobre todo, tratad de recuperar "Napoleon Dynamite".
Otra de las reflexiones que me provocó el visionado de la película estuvo dedicada a Danny Elfman.
Sí, aunque parezca increíble, la música de esta película (aparentemente alejadísima de los temas y géneros que suele tocar este compositor) está compuesta por Danny Elfman.
Napoleon, rodeado de su hermano Kip y su tío Rico.
Y es lo mejor que le he oído... bueno... desde "Huída a medianoche" (comedia que también deberías recuperar).
Éste último comentario puede sorprender a los que no me conozcan. En m pasión por el mundo de las bandas sonoras tengo crucificado a Danny Elfman. No le aguanto, no aguanto su música barroca y excesiva y repetitiva hasta la extenuación.
Pero tampoco me malinterpretéis. Le reconozco sus méritos. Su primera banda sonora importante, la que le hizo famoso, el primer "Batman" de Tim Burton (al que también detesto profundamente), me parece una grandísima banda sonora.
Danny Elfman, bien acompañado de su mujer, la achuchable Bridget Fonda.
El problema es que todo lo que ha hecho a partir de entonces me parece una repetición constante de los mismos machacones ritmos y fanfarrias. Con todo, me gustan mucho sus canciones para "Pesadilla antes de navidad" y alguna que otra música que ha compuesto a lo largo de estos años (pocas, la verdad). Por eso precisamente me quedé de piedra al ver en los títulos de crédito que la impagable banda sonora (bueno, al menos gran parte de los temas instrumentales que suenan, porque hay algunos compuestos por Beck, canciones aparte) estaba firmada por él, ya que, aparte de ser irreconocible su estilo, es una música realmente divertida.
Y llegamos a la tercera y última reflexión, con la que probablemente me mandéis a la mierda:
PARECIDOS RAZONABLES 3 (no es coña):
La película está protagonizada, aparte de por luchadores mexicanos de dudosa procedencia, por una encantadora actriz mexicana llamada Ana de la Reguera. Éste dato lo sé ahora, porque me fijé en los créditos de la película. Pero durante todo el metraje estaba convencido de que Paz Vega había hecho una película con Jack Black y yo no me había enterado (al fin y al cabo hizo una con Adam Sandler, así que cosas más extrañas se han visto). El hecho de que esto haya ocurrido después de mi monumental rayada con Michelle Wild y su diabólico clon no hace más que aumentar mis sospechas de que soy el poco carismático protagonista de una especie de broma cósmica perpetrada por no estoy muy seguro quién.
Seas quien seas, ya te vale.
Y sin más, a las fotos me remito (no más clones diabólicos, por Dios...):

Ana de la Reguera y Paz Vega, gemelas separadas al nacer... o algo.

Sin comentarios.

El ataque de los clones.






Jaime Pressly, en mi casa de la playa.


Juanjo dijo
Danny Elfman es uno de los mejores músicos del planeta.
Es cierto que se repite, peero eso les pasa a todos. Se llama estilo. También pasa en la pintura, o en Brian de Palma...
Pero comprendo que haya gente a la que no le guste.
De todos modos, como bien dices, Elfman demueestra de vez en cuando que puede hacer cosas distintas, como: "Un plan sencillo", "The frighteners", "Black Beauty", "Somersby"...
16 Octubre 2006 | 12:21 AM