Sesión continua en el supermercado
A veces, cuando te quedas en casa un sábado por la noche en el que podrías, por ejemplo, haber ido al concierto de Franco Battiato a escuchar "Centro de gravedad" o haberte dejado pasar por alguna reunión coctelera celebrada por ahí, decides aprovechar el momento para verte un par de pelis. Eso suele pasar. La casualidad quiso que, de forma completamente involuntaria, me fabricase una noche temática cuyo leit-motiv era, creedlo o no, los supermercados.
En ambas películas, el supermecado es el punto de origen para historias que, por otro lado, no tienen nada que ver entre ellas, pero me hizo tanta gracia esta pequeña gilipollez (inconsciente, seguramente, porque ya conocía ambas películas de una manera o de otra), que he decidido escribir sobre lo que son, a fin de cuentas, dos pelis cojonudas.
La primera en caer fue "Cashback", del británico Sean Ellis. El motivo por el que vi ésta película es porque hace tiempo, no recuerdo cómo, cayó en mis manos un cortometraje realmente interesante (cosa bien rara) que además fue nominado al Oscar. Tiempor después, y casi de casualidad, me enteré de que el director aprovechó su corto para expandirlo a largometraje. Así que, pensé, si las virtudes del corto se extrapolaban al largo, esa podría ser una buena película.

Dos versiones del poster de la película. Ya sabemos lo que pasa siempre...
"Cashback" trata de un
joven estudiante de arte (interpretado por Sean Biggerstaff, que hasta entonces tenía en su curriculum el interpretar a Oliver Wood, el capitán del equipo de Quidditch de Harry Potter en las primeras pelis) que arrastra ciertos problemas sentimentales que le provocan insomnio y, en última instancia, le motivan a aceptar un trabajo en el turno de noche de un gran supermercado.
Aquí, a los quince minutos de película, es donde comenzaba el cortometraje que, para mi sorpresa, no está vuelto a rodar sino que está utilizado íntegramente en la película. Es decir, que la peli no "alarga" la historia del corto, sino que lo utliza como punto de partida para extraer de él una preciosa historia de amor y arte. Sí, amigos.
Lo que más destaca de "Cashback" aparte de la asombrosa belleza de sus imágenes, es el ritmo lento pero sin pausa con el que el protagonista nos va metiendo en su mundo. Un mundo en el que se puede permitir congelar las imágenes a su antojo para regodearse, cual artista que es, en la infinitas maravillas del cuerpo femenino. De una manera hipnótica, nos metemos en su cerebro y participamos de su fascinación por las mujeres en general y por su nueva compañera (en apariencia, algo feucha) en particular.


El supermercado, antes y después de pasar por el filtro mental del protagonista.
Pero todo esto no sería la mitad de interesante si no fuera porque el sentido del humor está presente desde el primero al último fotograma. En ningún momento deja de ser una comedia. Y eso se agradece siempre. Especialmente cuando es buena comedia.
"Cashback" es una película acojonantemente bonita y enormemente divertida. Es original y, aunque a veces el argumento parezca estancarse un poco, el interés nunca lo hace.

Y además hay muchas tetas y culos.
La segunda película ya la había visto hacía años, y aunque guardaba un grato recuerdo en mi memoria, siempre te queda esa duda de si te pilló en un momento benevolente y un segundo visionado te puede abrir los ojos y darte cuenta de que no era una película tan buena como pensabas. No fue el caso. "Go" (o "Viviendo sin límites", el estúpido título español) es igual de fresca y divertida que cuando la vi años atrás.

Dirigida por Doug Liman, que posteriormente realizaría con muy buen ojo "El caso Bourne" y la divertidilla "Sr. y Sra. Smith", "Go" se estrenó en el año 1999 en plena fiebre de películas para adolescentes desatada por "Scream". Curiosamente, fue una de las pocas que fracasó estrepitosamente. Yo creo que por la presencia de Katie Holmes, que es uno de los mayores gafes con los que puede contar una película americana (que se lo digan a Christopher Nolan, que para la segunda parte de Batman la ha sustituido por una mucho más llevadera Maggie Gyllenhal), y no, no es que odie a la señora de Cruise por estar casada con él (de hecho, él siempre me ha caído bien), la odio porque, aunque me pese reconocerlo, yo fui un seguidor de la serie "Dawson crece"... y a partir del final de la primera temporada uno no podía evitar odiar a esta lamentable actriz. Pero estoy divagando.
La peli de Liman se vendió en aquello oscuros tiempos como un "Pulp fiction" adolescente, definición que, si bien es un poco facilona, no se puede negar que tiene su puto de realidad. Y ello es por la estructura (tres historias en las que se mezclan los tiempos y los personajes, surgidas, precisamente, del supermercado en el que trabajan varios de los protagonistas) y género (comedia, pero con tintes de cine de acción y género de gangsters). Sin poner aquí en duda la maestría de "Pulp fiction", sí podemos afirmar que en "Go" hay más velocidad y ritmo que en cualquier película de Tarantino (con la excepción de "Reservoir Dogs").




Tenemos, además, un reparto estupendo encabezado por una Sarah Polley desesperada por pagar su alquiler, un descacharrante Timothy Olyphant demostrando que cuando tiene los mimbres puede componer un pseudo-villano memorable, no como en "La jungla 4.0", un desconocido Desmond Askew que se va a Las Vegas a liarla allá por donde va, y unos hilarantes Jay Mohr (el capullete de "Jerry Maguire") y Scott Wolf (actorcete que tuvo sus cinco minutos de fama en aquella época y que nunca tendrá un papel mejor que aquí), interpretando a una pareja de actores gays metidos en un follón. Con mención especial para William Fichtner, actor que me cae especialmente simpático, que se queda con uno de los mejores momentos de una película que no deja de tener grandes momentos de principio a fin.
Desmond Askew y Taye Diggs, a punto de liarla.
Como el propio título indica, "Go" es velocidad y ritmo casi desde el primer fotograma, pero sin llegar a los excesos visuales metanfetamínicos de, por ejemplo, "Crank". Es una peli que se disfruta de principio a fin, dirigida con pulso y criterio por un Liman que un par de años después pondría su granito de arena para revolucionar un poco el parado género de pelis de acción con la primera entrega de Bourne.
William Fichtner, robaplanos.
Total, una fiesta. Para una futura sesión de "cine de supermercados" (inventando subgéneros), podría añadir la estupenda "10 artículos o menos", con Morgan Freeman y Paz Vega y la próxima "The mist" en la que Thomas Jane es testigo del fin del mundo encerrado en, sí, lo habéis adivinado, el equivalente yanki del Marcadona.









Jaime Pressly, en mi casa de la playa.


latumbasinnombre dijo
No he visto ninguna de las dos... Pásamelas.
Lo cierto es que no se me ocurren muchas pelis que sucedan en supers... "Clerks" y una de miedo que dirigió Scott Spiegel allá por el 88, que se llama "Intruder" y en la que salía Bruce Campbell...
30 Septiembre 2007 | 06:08 PM