La importancia de los secuaces
Todo buen degustador del mejor cine de acción conoce la importancia de tener un elevado número de secuaces. Un tiroteo o una pelea multitudinaria estarían vacíos de emoción y espectacularidad si el heroíco protagonista no tiene los suficientes elementos para ser machacados/agujereados/mutilados a discreción.
Un buen ejemplo sería "Commando" que cuenta con un interminable número de mercenarios incapaces de acertarle a Arnold Schwarzenneger ni aunque se esconda en la caseta del perro.
"Mierda, creo que me he dejado la cantimplora".
Pero no hace falta irnos a ejemplos tan exquisitos que, para desgracia de la Historia del cine, quedan olvidados por las jóvenes generaciones incapaces de apreciar una buena película de acción ni aunque se la sirvan en bandeja y con un presupuesto de más de cien millones de dólares. No, en una película mucho menos sofisticada y algo más popular como "Matrix" podemos apreciar la increíble utilidad que cincuenta tipos anónimos (preferiblemente vestidos de negro y armados hasta los dientes) le proporcionan a alguien como Keanu Reeves.
Toda esta diatriba sirve a dos propósitos. Primero: analizar y ensalzar una de mis debilidades cinéfagas: el cine de acción, pero el de verdad. Segundo: comentar, a colación de lo primero, la "hay-que-verla-para- creerla" película "Shoot 'em up".
Y haremos lo primero a partir de lo segundo.
"Shoot 'em up" es una película muy parecida a la película que llevo escribiendo desde los 17 años. La he desarrollado de diferentes formas, estilos y formatos en, al menos 6 ó 7 guiones para cortos o para largos. Dependiendo de mi humor. Por eso, al enfrentarme al visionado de esta película escrita y dirigida por el perfecto desconocido Michael Davis, a mis casi treinta años, no puedo evitar regocijarme ante el hecho de que alguien haya tenido el inmenso valor de multiplicar por diez mis más alocadas escenas de tiroteos, quitarle cualquier atisbo de trascendencia o pretenciosidad (argumental y visual) y, encima conseguir que la New Line pague por ella y que actores como Clive Owen, Paul Giamatti o Monica Bellucci la interpreten.
Y encima, como remate, a pesar del total descerebramiento del guión y del abuso de armas de fuego (utilizadas hasta como tenedor), la película es un tremendo (por evidente) alegato en favor del control de armas en los EEUU. Señal de que ésta pelicula puede parecer idiota, pero no está hecha ni por, ni para idiotas (chúpate esa, Michael Moore).
Me estoy haciendo viejo. Sí, porque la inmensa locura, el insano humor y la total falta de pudor que desprende esta película no han conseguido contagiarme. No ha llegado a despertar la adrenalina que bulliría en mi cuerpo diez años atrás. Y sin embargo, no puedo evitar rendirme a sus pies, y alabar sus virtudes.
Su insensata premisa, el uso casi pornográfico que se hace de la violencia y de las armas de fuego (probablemente hay más tiros que en ninguna película que haya visto antes, "Hard boiled" incluída), las frases puñetazo que harían sonrojar de vergüenza a cualquier fan de (de nuevo) "Commando"... en fin... Retomando el tema que da título al post, cuando uno oye de boca del villano de la peli frases como "Necesito todos los hombres que me puedas conseguir", el espectador experimentado empieza a frotarse las manos.
El absoluto fracaso de la película en todo el mundo viene a constatar varios hechos irrefutables. Uno, la gente no tiene ni pizca de sentido del humor . Dos, el género de acción, y hablo de las verdaderas pelis de acción, no de pelis de superheroes o catástrofes ni cosas así, no son comerciales. El gran público no quiere verlas. Se aburren. Hace veinte años Steven Seagal encadenaba éxito tras éxito en la taquilla yanki, ahora sus pelis no funcionan ni aunque las protagonice Clive Owen.


Steven Seagal, a la izquierda en su mejor momento en los ochenta, a la derecha, hace un rato en el bar de la esquina...
¿Y qué quiere decir esto? (aparte de que nunca veremos una segunda parte, cuyo guion, a decir por el propio Clive, es prácticamente una película porno). Pues quiere decir que el género de acción es para un público selecto que sabe lo que quiere. Es un cine casi de arte y ensayo, que debería compartir espacios minoritarios como los cines Golem o los Renoir junto a pelis igual de minoritarias y mucho más aburridas tales como "Conversaciones con mi jardinero". Ciclos de Van Damme, Albert Pyunn o Dwight H. Little y conferencias y mesas redondas con John Badham, Walter Hill y Ringo Lam. Espacios, en definitiva, donde uno no tenga que pedir perdón por aplaudir emocionado al final de "La jungla 4.0", y no tenga que explicarle a los amigos de su novia por qué "Máximo Riesgo" es una obra maestra y por qué "Rambo" es la peli más esperada del 2008. Un sitio donde alejarse de los gilipollas que no paran de decir "jo, tío, que friki soy" porque acaban de ver en internet el trailer de "The dark knight", y donde saborear con venerado respeto el último bodriete de Renny Harlin.
Aunque todo se mueve por ciclos, y fijo que dentro de unos años, al igual que a principios de los noventa no había forma de ver estrenada una peli de terror y ahora hay quince nuevas cada mes, una peli como "Shoot 'em up" será aplaudida a rabiar.
"... Y venga a pegarse tiros..."










Jaime Pressly, en mi casa de la playa.


Miss Calamar dijo
Ole.
A mí las pistolas en las pelis me gustan, más si las lleva Clive Owen, claro. Y me jode MUCHO que no haya durado esta peli y que no la estrenaran en V.O.
Menos mal que estás tú, coño.
:)
pd: me descojono con la cantimplora.
19 Diciembre 2007 | 08:48 AM