09 Mayo 08 "Había una vez un hombre que tenía un criado bastante tonto. El hombre no era tan mezquino como para despedirlo, ni tan generoso como para mantenerlo sin que hiciera nada (¡que es lo...
Cuando tuve a mi hija y vi que era imposible seguir dedicando diez horas diarias a mi profesión, decidí convertir mi casa en oficina-guardería para intentar cuidar al máximo a los dos amores de mi vida: mi familia y mi profesión. ¿Moriré en el intento?