El gecko, tu pequeño lagarto (III)
Alimenta a tu mascota
Gran parta de la alimentación de tu gecko estará compuesta de insectos: grillos, saltamontes, gusano grandes del tipo zophobas y gusanos de seda. Por otro lado, se completará con frutas: la manzana, el plátano, el albaricoque y cualquier tipo, a excepción de los cítricos.
Si no dispones de fruta fresca puedes cambiar este alimento por potitos de bebé, pero no olvides que es imprescindible añadir siempre a su alimento una dosis de calcio y de vitaminas, complejos esenciales para su organismo. Además, a tu mascota nunca debe faltarle un recipiente con agua.
Posibles enfermedades
Ningún ser vivo está libre de enfermar, por eso hay que prevenir antes que curar. Evita que ciertas enfermedades se desarrollen en tu lagarto.
- Trastornos digestivos: es muy importante que te limites a dar a tu mascota una alimentación sana y equilibrada y, nunca le ofrezcas las sobras de tu comida. Las comerá ansiosamente, pero no las digerirá bien.
- Hibernación: durante la hibernación, al detenerse todos los procesos en el organismo del gecko, es obligatorio que tenga su intestino limpio, ya que si quedan restos de alimentos en su interior cuando comienza el periodo de letargo, se pudrirán en sus entrañas. Evita que esto ocurra haciendo que tu mascota ayune durante varios días antes de la hibernación.
- Estrés: antes de decidirte a tener un gecko como animal de compañía, tienes que recapacitar sobre si lo que buscas es un ejemplar cariñoso. Si es así, este no es el caso de tu nueva mascota. Geckos, iguanas, serpientes, uromastyx, etc., no son animales afables, ni tienen apego a sus dueños. Se consecuente con ello y no trates de educarle, cogerle, acariciarle, mostrarle a las visitas y pasarlo de mano en mano, porque lo único que puede ocurrir es que enferme a causa de estrés.

