Qué pienso hacer en verano
20 May 08
Querido lector: este verano he pensado no hacer nada. Miento, corrijo. Este verano no quiero tener nada que hacer para hacerlo todo. El aburrimiento puede ser muy entretenido.
He pensado irme a la playa en cuanto llegue julio. Dejar el móvil en silencio en el mueble del salón, coger la toalla, el bañador azul, ponerme las havaianas, algo de suelto y... a la orilla. Mi madre tendrá listo el gazpacho que me sienta fatal porque no digiero el ajo ni la cebolla, algo de carne, un café con hielo (llamado "del tiempo" en mi tierra) y hacer la siesta. Por la tarde seguro que llegan mis primas a sacarme a cenar por algún sitio nuevo que conocen. Me entrará sueño pronto y me iré a la cama. No importa, si lo pienso relajadamente quedarán sesenta largos días de verano para hacer lo mismo, para tomarme una horchata, dos, tres, cuatro..., para renovar bañadores, para hacer alguna escapada a Sicilia (es un capricho que me bombardea la parte derecha del cerebro), visitar Tarifa con mis amigos, leer varios libros, juguetear con el ordenador, no ver la tele ni por asomo, sacar a pasear a Coco (o viceversa), ¿un crucero por el mediterráneo con paso por Croacia y Santorini?, hacer muhas fotos sin fundamento, visitar Cadaqués, cine de verano en la playa de l'Albir, desayunar pan, tomate, jamón y un café solo con mi madre, sentarme en el Café del Mar de Altea con un mojito fresco en la mano, invitarte a venir a la playa, leer la prensa en el banco que está cerca de kite surf, ver los veleros, subirme al de Mónica, tomar el sol... llenarme de sol... vivir.
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