Me llevó al edificio más alto de la ciudad para ganar intimidad a base de distancia vertical. Allí compartimos secretos con las nubes y se apagaron el resto de las voces. Hablamos bajito, abrumados por ese silencio celeste. Todo se hizo pequeño. Vimos transitar los coches como granos de arroz en un tablero de mesa; desde arriba, los que caminab...
Hace mucho que mi reloj ya no mide el tiempo en horas, minutos y segundos... Ahora le ha dado por ser subjetivo.
¿Por qué nos hundimos en los charcos si de niños jugábamos a saltar sobre ellos?