Por culpa de un silencio vuelve a ahogarse. Unos labios sellados, unos ojos llorosos y un corazón cansado que con unas lágrimas escondidas ahogan su rabia incomprendida. Grita en silencio para ver si de esa manera dejan de retumbar en su cabeza una y otra vez esas palabras que la hicieron pedazos. Y todo por un silencio insignificante.