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	<title>Micaela</title>
	<tagline type="text/html" mode="escaped">La historia de mi puñetera vida</tagline>
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	<dc:subject>Personales</dc:subject>
	
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		<title>Tal vez...</title>
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		<updated>2008-09-27T22:21:57+00:00</updated>
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&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT color=#000000&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Tal vez algún día vayamos a esos lugares donde nunca fuimos, tal vez algún día nos conozcamos, tal vez hoy sea el principio de una nueva vida, y exista el amor, y te enamores de mi, y quieras conocerme, por dentro y por fuera, y me encuentres hermosa, aunque no lo sea. Y quieras pasear conmigo, de la mano, escuchando el latido de mis pasos, y cuando llegue la noche nos abracemos y el sueño nos encuentre entrelazados. &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT color=#000000&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Tal vez no existes, o tal vez no existo yo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<title>la vida desenfocada</title>
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		<issued>2008-09-09T20:55:00+00:00</issued>
		<updated>2008-09-18T12:41:46+00:00</updated>
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&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; color=#000000 size=3&gt;Debía tener unos siete años cuando me dí cuenta: no veía bien.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;  &lt;/SPAN&gt;Nunca pensé que la vida podía percibirse&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;  &lt;/SPAN&gt;más brillante y &lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;clara de lo que yo la distinguía. A raíz de mi descubrimiento, empecé a cultivar el arte del disimulo, bajo ningún concepto quería que nadie se diera cuenta de mi limitación. Para mí era una tara, un defecto imperdonable del que nadie debía sospechar. Mi mente infantil, asociaba gafas con niña repelente. Imaginaba que me ponían gafas y entonces todos en el colegio me llamaban cuatro ojos. Sólo pensar en ello hacía que sintiera un dolor impreciso en el estómago. Sentía nauseas. Visto con la distancia que dan los años y la sabiduría de la experiencia, aquel terror infantil a las gafas parece una tontería, una necedad, un despropósito, un disparate, porque el no querer usar unas simples gafas implicaba limitarme en muchos aspectos importantes de la vida. Todo iba bien, todo era perfecto hasta que a aquel maestro se le ocurrió sentarnos en los pupitres por orden alfabético. La S es la octava letra del abecedario empezando por el final. Si, mi mesa quedaba casi al final de la clase y mis ojos no distinguían las letras de la pizarra. Creo que aquella decisión tan franquista, por injusta y unilateral,&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;  &lt;/SPAN&gt;del maestro influyó en mi carácter de forma decisiva. Yo era una alumna brillante, inteligente, intuitiva, con un futuro prometedor por delante, que se vio truncado por el azar de una letra, la letra S. Una niña como yo, que aspiraba a ser la líder de la clase no podía llevar gafas como cualquier empollón. &lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; color=#000000 size=3&gt;El destino, que es caprichoso y pendenciero quiso sentarme delante de Antoñito Suarez Espada, un niño al que siempre tuve miedo. Espada, ahora me doy cuenta, &lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;era algo retrasado, con una crueldad que casi rozaba el sadismo. De repente advirtió&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;  &lt;/SPAN&gt;que yo existía. Empezó dándome manotazos en la espalda, patadas por debajo de la silla y acabó haciéndome mucho daño. Me veía por la calle y venía corriendo hacia mí para darme puñetazos y patadas. A veces lo veía venir y me quedaba paralizada por el terror esperando el golpe. Nunca entendí por qué lo hacía, por qué me pegaba, por qué sentía placer cuando me golpeaba ni qué le había hecho yo. Sentía pánico de cruzarme en su camino. El imbécil, el sádico Espada estaba limitando mi vida. A veces aparecía donde menos lo esperaba y el golpe no se demoraba un segundo, lo sabía por el dolor&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;  &lt;/SPAN&gt;y la rabia que aparecían en mi cerebro casi a la misma vez. Un día decidí que no podía seguir así, el miedo no podía anestesiarme, tenía que hacer algo. &lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;La victima se convirtió en verdugo, pasé de presa a cazador. Durante varios días estudié sus movimientos, apunté sus horarios, vigilé su casa. Fue la primera vez que hice de espía, y me gustó el papel. No sería la última. El tiempo me auguraba muchas sorpresas. Sabía que tenía que asustarlo mucho para que me dejara en paz. Sopesé contárselo a mi hermano, pero deseché la idea. Espada nos pegaría a los dos. Mi hermano no servía para pelear. Mi barrio, como todos los suburbios de las grandes ciudades escaseaba de jardines y columpios y gozaba de grandes descampados y socavones por doquier donde los matorrales crecían salvajes. Aquel día no tuve miedo, no me paralizó el espanto, al contrario, sabía que era mi última oportunidad de librarme de él. Lo había medido y ensayado todo al milímetro. Cuando me vio, clavó sus ojos en mí y notó que mi mirada no era la de siempre, no había pavor en mis ojos, sólo desafío. Echó a andar hacia mí con una sonrisa que me pareció obscena, seguro de su victoria, seguro de su superioridad.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;  &lt;/SPAN&gt;Eché a correr, él me siguió, el tigre en busca de la gacela. Llegamos a la carrera al descampado de los gitanos, donde en primavera, con el buen tiempo, aparecían como por arte de magia varias furgonetas cargadas de familias gitanas, se instalaban allí y no desaparecían hasta que no empezaba el mal tiempo. Espada me pisaba los talones, casi me alcanza, lo notaba muy cerca de mi. Yo había estudiado bien el terreno y sabía cuando tenía que hacer un giro de noventa grados: ya, ahora. Cayó en un hoyo&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;  &lt;/SPAN&gt;y se rompió una pierna, lo supe después. Cogí un palo que tenía escondido disimulado entre las hierbas que crecían salvajes y le &lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;golpeé la espalda. Se puso a llorar. Ojalá te pudras le escupí en la cara. &lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;Si vuelves a tocarme un pelo, la próxima vez te mato. Y lo dejé allí, sólo, asustado, dolorido. Lo encontraron muchas horas después, cuando ya se había hecho de noche y sus padres, temiendo lo peor dieron parte a la Guardia Civil. Luego supe que se había cagado los pantalones y que tuvieron que envolverlo en una manta de los tiritones que tenía, más de miedo que de frío.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;  &lt;/SPAN&gt;Nunca más volvió a ponerme una mano encima. Evitaba cruzarse conmigo. Desde aquel día siempre me enfrento al miedo, nunca le doy la espalda.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; color=#000000 size=3&gt;Treinta años después, el descampado de los gitanos ya no existe, se convirtió en un paseo con árboles, jardines y bancos donde los viejos del barrio comparten asiento con drogadictos, parados, amas de casa desocupadas y algún que otro niño que no va a la escuela. Algunas mañanas, los operarios del ayuntamiento riegan el césped, que se empeña en no arraigar en la tierra o cortan ramas a los árboles, o simplemente barren la basura que tiramos en un intento de humanizar los edificios de alrededor, castigados por el tiempo, la desgana de sus habitantes y la desidia del mundo.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; color=#000000 size=3&gt;Ahora llevo gafas, y ya no veo la vida desenfocada, tal vez algo desfigurada, pero esa es otra historia.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA&quot;&gt;&lt;FONT color=#000000&gt;Continuará….&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2008/04/30/lectura-y-television</id>
		<title>Lectura y televisión</title>
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		<issued>2008-04-30T22:19:14+00:00</issued>
		<updated>2008-09-14T18:25:58+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; color=#000000 size=3&gt;Leo un libro tumbada en el sofá. Estoy enfrascada en él. El mundo no existe, sólo las letras que se suceden, ordenadas, una detrás de otra, bien conjugadas, dando sentido al relato. Alguien me toca un pie y&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;doy un respingo asustada: es mi madre. &lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; color=#000000 size=3&gt;-¿Ya estás leyendo otra vez?&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;No entiendo como te puede gustar tanto leer, si, al fin y al cabo todo es mentira. Todo lo que dicen los libros esos que te compras son mentiras, invenciones, cuentos… bobadas.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; color=#000000 size=3&gt;La miro un momento y no sé que contestarle. Tampoco espera que le responda. Se sienta en el sillón y pone la tele. Es un programa de cotilleos. Vuelvo a mi libro. De vez en cuando ella comenta algo de la tele y yo, educadamente, dejo el libro, la escucho, y vuelvo de nuevo a leer. Así pasa la tarde.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<title>Don Francisco (arenas movedizas)</title>
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		<issued>2007-12-02T13:36:40+00:00</issued>
		<updated>2008-03-11T00:08:53+00:00</updated>
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&lt;p&gt;&lt;IMG id=img_0 style=&quot;WIDTH: 314px; HEIGHT: 221px&quot; height=466 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/micaela/arenas+movedizas.jpg&quot; width=500 class=&quot;imgizqda&quot;&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Tenía ocho años y al colegio vino un nuevo profesor; se llamaba don Francisco, no recuerdo el apellido. A veces intento hacer un ejercicio de memoria para ver si así consigo acordarme, pero por más que lo intente, por más que mi mente viaje hacia el pasado, por más que rebusque, por más que me concentre no consigo invocar las letras de su apellido, aunque si veo su cara, sus manos, sus ojos oscuros y recuerdo su voz, suave, amable, bondadosa, afectuosa. Los viernes por la tarde nos llevaba de excursión, siempre cerca, siempre a lugares increíbles. Recuerdo una vez en la que nos llevó al río Llobregat, recuerdo cómo &lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt;arrojábamos piedras al agua para notar la profundidad del cauce en aquel tramo del río. Algún niño, lanzó una piedra que no llegó a estrellarse contra el agua y fue a parar a la arena que había al borde del río. También la engulló. Por primera vez en nuestras vidas de niños vimos lo que se nos antojaron arenas movedizas. El agua ya no nos interesaba. Sólo queríamos ver como desaparecían las piedras, como la arena recogía lo que nosotros arrojábamos. Cuanto más grande era la piedra más rápido desaparecía. Don Francisco, permanecía inmóvil, nos miraba fascinado y sonreía. Cuando nos cansamos de ver como la arena, insaciable, devoraba cualquier objeto que nosotros le regalábamos buscamos otro entretenimiento. Ya nos habíamos cansado de aquel juego. Entonces, en el momento en el que nuestro profesor notó que empezábamos a perder el interés por aquella novedad, que ya las piedras que se veían volando camino de estamparse contra la arena apenas se escuchaban, alzó la voz y dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;- Si alguno de vosotros, por accidente, cayera dentro de la arena, ¿Qué creéis que pasaría?&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Todos&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;miramos al profesor y alguien dijo que nos hundiríamos como las piedras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;–Te ahogas en la arena dijo alguien. Y todos nos echamos a reír.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Don Francisco, tomó una piedra en sus manos y la arrojó con fuerza sobre la arena. Se hundió rápidamente. Después tomó otra piedra y la depositó suavemente en la arena; también se hundió, pero tardó más rato en ser engullida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;El profesor nos hizo acercarnos a él y dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;-Ahora,&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;con la edad que tenéis, no sabéis nada de densidades, de masas ni de volúmenes. La piedra se hunde porque es más densa que el agua. Las arenas movedizas tan sólo son agua mezclada con arena. Y nuestro cuerpo, el cuerpo humano es menos denso que el agua, si encima le añadimos arena al agua todavía es más densa. Por lo tanto podemos flotar en las arenas movedizas. ¿sabéis en qué consiste el truco para poder flotar si alguno de vosotros tuviera la desgracia de pisar éstas arenas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Todos lo mirábamos boquiabiertos. Bajó un poco la voz como táctica para que todos prestásemos atención y susurró:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;- El truco consiste en no ponerse nervioso, en no hacer movimientos bruscos, en intentar estar relajado, en tener paciencia, pero sobre todo en no intentar salir con movimientos rápidos, mas bien todo lo contrario, mas bien hay que moverse lentamente y dejar que nuestro cuerpo flote.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Hace treinta años que escuché esas palabras y todavía hoy las recuerdo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;En aquella época, mi hermano Marcos estaba en la clase justo al lado de la mía. El no iba de excursión y su maestro, don Jacinto, tenía fama de pegar coscorrones a los niños, todos le teníamos miedo a don Jacinto. Me daba pena mi hermano,&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;y a la&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;vez no podía evitar sentirme orgullosa de ser mayor y poder tener un maestro como el mío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;A mitad de curso, don Francisco nos dijo un día que iba a dedicar una tarde a la semana para hacernos pruebas y saber así lo listos que éramos. Yo fui la primera en medir mi inteligencia. Empezó por mí por accidente, debía ser otra niña la que comenzara las pruebas. &lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt;El maestro era muy democrático y sorteó la letra del abecedario que empezaría. Tocó la S. Llamó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;- Carmen Serrano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt;Pero Carmen casi nunca asistía a clase y aquel día no fue una excepción. Quise que me tragara la tierra, quise desaparecer, quise ser como Carmen, que nunca aparecía por el colegio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;- Micaela Sotomonte… Tu si estás…. Bien, vamos al despacho del director.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Continuará…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/08/28/no-quiero-a-ti-te-pase-mismo</id>
		<title>No quiero que a tí te pase lo mismo</title>
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		<issued>2007-08-28T21:25:43+00:00</issued>
		<updated>2008-09-11T23:32:20+00:00</updated>
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&lt;p&gt;Me sentía fuera de lugar y me convencí a mi misma de que no era capaz. Y antes de que sucediera, antes de intentarlo, antes de sufrir...lo dejé. Ni tan siquiera lo intenté. No quiero que a ti te pase lo mismo.&lt;br /&gt;
Lucha Micaela, dice mi abuela en mis sueños.&lt;/p&gt;

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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/07/08/mi-madre</id>
		<title>Mi madre</title>
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		<issued>2007-07-08T01:24:50+00:00</issued>
		<updated>2008-09-11T23:40:28+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Ayer, cuando llegué a casa, encontré a mi madre dormida en el sofá. La televisión estaba encendida.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;Tenía un un sueño tan profundo que no se despertó con mi llegada. Me senté frente a ella y la observé durante un buen rato. Dormía de costado, con un brazo debajo de su cara y el otro estirado. Su respiración era tranquila y acompasada. De golpe, sin saber por qué, me di cuenta de lo envejecida que estaba. A veces estás viendo a alguien cada dia y no te das cuenta de que los años están pasando. Y un instante después la miras y eres consciente de que el tiempo no se ha detenido, que está presente, siempre inexorable, siempre cobrando su deuda.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;Mi madre que ayer me parecía sin edad, hoy me parece que ha cumplido veinte años más de golpe. Miro su frente y noto las arrugas que la surcan. Me detengo en su boca y me parece distinta, mas fina, menos suave. Siento un pequeño pinchazo en el estómago, siento la fragilidad de mi madre y siento pena por la vida que se acaba. Siento miedo, no quiero perderla. Ella sigue durmiendo, placidamente. Me gustaría protegerla de todos los males del mundo. Me gustaría darle alegrias. Me gustaría abrazarla, pero no lo hago.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Se despierta y al abrir los ojos me encuentra sentada frente a ella, mirándola.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;- ¿que haces?- me dice.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;No sé que contestarle. No hago nada, solo miraba como dormias- contesto.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Ella parece no entender. Me mira con ojos interrogantes y me dice que ultimamente estoy muy rara. &lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Se despereza. Se levanta y me ofrece un café.&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;- Ya lo hago yo. No te muevas mamá. Traeré café para las dos.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
		</content>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/07/03/hace-dos-noches-ii-</id>
		<title>Hace dos noches (II)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/07/03/hace-dos-noches-ii-" />
		<issued>2007-07-03T19:41:33+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T08:01:46+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Al entrar en la cocina me pareció que una sombra se deslizaba arropada por la semioscuridad de&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;la noche. Abrí el cajón de la mesa. Tanteé lo que parecía una caja de aspirinas, un sacacorchos, y por fin lo que buscaba, la linterna. La sostuve un rato en mis manos. Con mucha precaución, enfoqué el haz de luz hacia el suelo. Un guante de látex, descansaba en una esquina del suelo, testigo mudo de aquella fatídica noche en la que encontramos muerto a Antonio. Seguramente, algún policía lo tiró después de haberlo usado para inspeccionar algo.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Con muchas precauciones, con la linterna siempre enfocando al suelo y con el corazón desbocado, salí de la cocina. Me dirigí al dormitorio. La cama me pareció mas grande que nunca. Me senté en una esquina y apagué la linterna. De mi frente resbalaban gotas de sudor. Levanté la cabeza y miré el espejo. Encendí la linterna y vi, reflejada, una cara que casi ni reconocí. ¿Era yo aquella mujer que me miraba asustada desde el otro lado del espejo?.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;Empecé a fantasear, aquella mujer que se asomaba al espejo y me miraba desde el otro lado era otra persona, no era yo. Aquella era su casa, y yo, una intrusa revolviendo en su vida. La cabeza me daba vueltas. Me levanté. Quería huir de aquel espejo. Entré en la habitación que hacía las funciones de despacho. Montones de libros se apilaban en el suelo, las estanterías estaban repletas. Paseé la linterna por la habitación. Me detuve en una esquina donde Antonio había clasificado los libros de viajes: Roma, Estambul, Atenas, Estocolmo, Moscú... París. Algo no cuadraba. Entre los libros de ciudades cosmopolitas algo llamaba la atención: un libro de cuentos de Benedetti. Tomé el libro en mis manos, lo hojeé. El libro contenía una dedicatoria:&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Para Micaela, con cariño.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Fíjate en la posición y relaciona con el color azul.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt;Antonio&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt;¿Que me fije en la posición? ¿de que habla este tío? Posición, posición....posición ¿a qué se refiere?&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Vamos a ver Micaela, concéntrate, me digo.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Vuelvo a poner el libro donde estaba. Me alejo un poco y contemplo la estantería en la distancia: A un lado París, en medio el libro de cuentos y al otro lado Barcelona.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;Benedetti entre dos ciudades europeas. ¿ que significa?&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;Ni idea.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;De repente me quiero ir. No tengo ganas de pensar. Cojo los tres libros y me voy. &lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Me voy a la relativa tranquilidad de mi casa.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
		</content>
	</entry>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/06/28/en-breve</id>
		<title>En breve</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/06/28/en-breve" />
		<issued>2007-06-28T21:52:29+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T08:01:10+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Volveré a escribir en breve.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Perdón por la tardanza.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Y gracias a todos por vuestra amistad.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Gracias especiales: a Martinson, el primer amigo que tuve en la coctelera, a Feitus por regalarme una encina, a Marta por su fidelidad,&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;al tio Antonio por elegirme como amiga, al hombre del Tibet por su humanidad, al amo de las cuarenta noches por lo bien que dibuja, a Felipe por invitarme a la libreria Catalonia ( que sepas que fui, pero tu no apareciste) y a alguien que no sé quien es pero que cada día entra en mi blog desde la universidad autónoma de Barcelona (me encantan los misterios).&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Seguramente tengo que dar gracias especiales a otras personas que no he nombrado: gracias especiales a todos.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Micaela&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
		</content>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/05/14/hace-dos-noches-i-</id>
		<title>Hace dos noches (I)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/05/14/hace-dos-noches-i-" />
		<issued>2007-05-14T00:36:01+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:52:17+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;H2 style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;A veces se hacen locuras sin pensar, simplemente las haces, y es después cuando ya no tienen remedio, cuando&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;te das cuenta de lo que has hecho. Hace unos días entré en casa de Antonio. Ahora lo pienso fríamente y creo que las consecuencias de ese acto inconsciente podían haberse puesto en mi contra. Cada vez que pienso en ello siento escalofríos. &lt;/FONT&gt;&lt;/H2&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Hace dos noches me quedé dormida en el sofá. Mi madre hacía rato que se había tonado una pastilla y dormía en su habitación. Matías ha encontrado un trabajo de vigilante nocturno y duerme de día. Casi no nos vemos. Ahora la dueña del mando a distancia de la televisión soy yo. Ya no veo partidos de fútbol ni carreras de coches. Se acabaron. De vez en cuando a mi madre le da por ver algún programa de esos que a ella le gustan, pero siempre se acuesta antes de que acaben, la pastilla le da sueño. Me quedo sola, mando y sofá para mi. Cambio de cadena, veo los programas que me apetece ver y me quedo dormida sin que nadie me moleste. &lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Hace dos noches me desperté sobresaltada. Debía estar soñando algo, aunque no recuerdo qué. Recuerdo que sentía&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;vacío en el estómago. No era dolor, era otra cosa. Era como si notara que me faltaba algo. Tenía a la vez una sensación grande de hastío, de vacío interior,&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;de disgusto, de apatía, de melancolía...&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Me levanté y fui a la cocina. Pensé que un vaso de leche me aliviaría, pero no, un vaso de leche no alivia el desencanto.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;No intento justificarme. Simplemente cuento como estaba aquella noche. Necesitaba hacer algo. Si hubiera tenido valor habría salido a la calle a pasear, pero no lo tengo, soy miedosa, así es que me asomé a la ventana a mirar la calle. La calle estaba vacía y apenas iluminada. Pensé en Antonio y una idea se instaló en mi cerebro. Esa idea lo ocupaba todo: subir a casa de Antonio, subir a casa de Antonio, subir a casa de Antonio... Busqué la llave. Miré por la mirilla. No había nadie en el rellano ni se escuchaba ningún ruido. Miré el reloj. Eran casi las tres de la mañana. Con cuidado y sin hacer ruido abrí la puerta de mi casa. En unos segundos estaba frente a la puerta de Antonio. Tanteé la cerradura, introduje la llave y entré en la casa. Cerré la puerta y me quedé unos minutos allí, de pie, en la oscuridad, sin saber que demonios estaba haciendo. Cuando recobré la razón quise irme, pero no me moví. Mis ojos se iban acostumbrando a la oscuridad y empecé a reconocer los muebles, la mesa del comedor, las sillas, el sofá...Fui hacia el sillón y me senté. No puedo recordar el rato que estuve sentada en el sillón, sin&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;saber que hacer, sin atreverme a encender ninguna luz y sin querer irme de aquella casa que me tenía hechizada. Recordé que en el cajón de la mesa de la cocina había una linterna. Me levanté y fui a buscarla.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
		</content>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/05/08/recordando-no-quiero-estar-sola-iii-</id>
		<title>Recordando</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/05/08/recordando-no-quiero-estar-sola-iii-" />
		<issued>2007-05-08T17:58:03+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:50:45+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Algunas veces las apariencias engañan. Otras veces hay que fiarse del instinto. Difícil elección.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;H1 style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;La primera vez que vi a Jordi parapetado detrás de aquella mesa, con el puro en la boca y esa media sonrisa del que parece que está de vuelta de todo, no imaginé que un tiempo después cenaría con él, pasearía con él y me metería en su cama. No, aquel hombre que conocí aquella tarde de lluvia, no era la misma persona que vi en la comisaría. Era distinto. Como si se hubiese transformado. Como si respondiendo a&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;lo que yo deseaba, mi hada madrina hubiera moldeado un compañero a mi medida. Tal vez fue la necesidad lo que hizo que mi mente transformara aquella noche a Jordi en una persona ideal, o tal vez fue el vino. Da igual. Tengo un bonito recuerdo. Jordi besándome suavemente, Jordi acariciándome, Jordi amándome. Lo más curioso de todo es que no quería que acabara la noche, me gustaba estar abrazada, que me acariciara la cabeza, que me contara su vida, sus proyectos, compartir nuestros anhelos, nuestros miedos. Pero cuando la noche acabó y llegó el día, fue como si la magia también desapareciera y un vacío inmenso se instalara dentro de mi. Quise huir, quise despertar y que nada hubiese pasado.&lt;/FONT&gt;&lt;/H1&gt;
&lt;P class=MsoBodyText2 style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Desde aquel día no he querido volver a verle. A veces no me entiendo ni yo. Me pregunto por qué no le doy una oportunidad al amor, o por qué el amor no me da una oportunidad a mi.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
		</content>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/24/cine-con-senor-x-segunda-parte-y-final-</id>
		<title>Cine con el señor X (segunda parte y final)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/24/cine-con-senor-x-segunda-parte-y-final-" />
		<issued>2007-04-24T19:41:55+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:48:29+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Hoy he pensado en el señor X, aquel hombre de Valencia que apareció un buen día de febrero, hace un par de meses y que me pidió un guión de cine sobre mi vida. Se presentó como un pequeño gran director con un par de películas filmadas, de aquellas de arte y ensayo, de aquellas para minorías. Tal como apareció, también desapareció. Me pidió que viajara a Valencia, quería conocerme, pero ¿qué pintaba yo en Valencia? ¿qué se me había perdido allí? Nada. Si estaba interesado en mi, era más lógico que viniera él. Ahora, cuando pienso en él, no se me ocurre que podía querer de mi. Sin duda, lo que pretendía no lo sabré nunca, pero ¿me importa?. No, no me interesa en absoluto. Adiós señor X. Que te vaya bien.
&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/16/un-recuerdo-olvidado</id>
		<title>Un recuerdo olvidado </title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/16/un-recuerdo-olvidado" />
		<issued>2007-04-16T14:48:20+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:46:52+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;No quise que Jordi me acompañara a casa. No me gustan las despedidas. Bajé las escaleras, no esperé el ascensor y no miré hacia atrás aunque sabía que él estaba en la puerta mirando como me iba. Notaba sus ojos clavados en mi espalda. No me volví, para no verle, y para que él no viera como salían lágrimas de mis ojos. ¿ Por qué lloro?  No tengo ni idea. Sólo sé que me alivian las lágrimas y las dejo caer libremente por mi cara. En la portería me cruzo con un vecino y para que no me vea llorar disimulo examinando los nombres de los buzones. Leo sin pensar, sólo por hacer algo hasta que el vecino salga y me quede sola. Un nombre llama mi atención,  Enrique Cardona, escrito con letras góticas sobre una placa negra, igual de negra que la del resto de los vecinos. Y comienzo a recordar, tenía apenas trece años, estaba en el colegio. A Enrique lo conocí en unas vacaciones de verano. Mis padres nunca podían irse de vacaciones y nos mandaban de colonias para que pudiésemos disfrutas de unos días distintos. El era un año mayor que yo, y guapo, muy guapo, jugaba a baloncesto, era el capitán del equipo, y se enamoró de mi. Estuvimos los quince días que duraron las colonias bañándonos en la playa, jugando al escondite, haciendo castillos de arena, riendo, soñando. Cuando nos separamos prometimos escribirnos. Al principio nos escribíamos cada semana. Cada semana en mi buzón había una carta esperando. Yo dejaba las cartas como por descuido entre mis libretas, para que las niñas de mi clase pudieran verlas. Y las leían, y me envidiaban. Después las cartas ya no fueron semanales, se espaciaron, hasta que al final le escribí la última, la de la despedida. Ya no me divertía escribirle. Lo dejé. Lo dejé a pesar de las protestas de mis amigas que me decían que era un chico muy agradable, que tenía mucha suerte por haberlo encontrado. Por eso, me sobresaltó ver el nombre en el buzón. El nombre que yo había inventado para ese primer amor adolescente, para ese amor soñado que no existía mas que en mi imaginación. Para ese amor que era como yo quería porque las cartas las escribía yo y las contestaba yo.&lt;br /&gt;
La casualidad del nombre me hace sonreír y dejo de llorar.&lt;br /&gt;
Salgo a la calle y me sorprende el cambio de tiempo. Barcelona me guiña un ojo. Ni una nube. Sólo un sol espléndido, preludio de una primavera que ya llega. Camino despacio, dejando que el sol acaricie mi cara y seque mis lágrimas.&lt;br /&gt;
Ya no llueve&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/16/descubriendo-jordi</id>
		<title>Descubriendo a Jordi ( no quiero estar sola ll)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/16/descubriendo-jordi" />
		<issued>2007-04-16T01:58:10+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:46:45+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;-Te llevo a casa,  dice Jordi,&lt;br /&gt;
Pero yo no quiero estar sola esta noche. Caminamos abrazados Paseo de Gracia abajo. Siempre me ha dado miedo pasear de noche por la ciudad. Esta noche no, esta noche no siento miedo, esta noche me siento acompañada. Cruzamos la Plaza de Catalunya, entonces,  justo en medio de la plaza, se detiene, toma mi cara entre sus  manos y vuelve a besarme suavemente. Siento un escalofrío que recorre mi espalda y rodeo su cuello con mis brazos. Andamos despacio, sin prisas, la noche es eterna, no tiene fin. Aparecen las Ramblas, pintorescas, únicas, coloristas, bulliciosas y siento algo parecido a la felicidad. Comienza de nuevo a llover y siento frío. Apoyo mi cabeza en su pecho y él me abraza con fuerza.&lt;br /&gt;
-Tienes frío, afirma.&lt;br /&gt;
Asiento con la cabeza. Intenta protegerme de la lluvia con su chaqueta. Para un taxi con un movimiento de la mano y abre la puerta para que entre dentro.&lt;br /&gt;
-¿Dónde vamos Micaela?, pregunta.&lt;br /&gt;
-A tu casa, contesto sin vacilar.&lt;br /&gt;
El taxista mira de reojo por el retrovisor, esperando a que alguno de los dos le demos una dirección para ponerse en camino.&lt;br /&gt;
Vive cerca, podíamos haber ido paseando, pero llueve demasiado y hace frío.&lt;br /&gt;
El ascensor es viejo, y hace ruidos raros, casi da miedo. Miro al hombre que tengo a mi lado y no reconozco al policía que vi por primera vez en aquel despacho, interrogándome sobre la muerte de Antonio. Parece alguien totalmente distinto. Me sorprende no verle fumar. Desde que nos encontramos en la cafetería no ha fumado, me pregunto por qué. Cuando sacamos a las personas de su contexto cambian. Incluso me parece educado y cortés.  Fantaseo con la idea de que me he equivocado, que no es el comisario, que es un doble, tal vez su hermano gemelo. Ese pensamiento me hace sonreír.&lt;br /&gt;
-¿De que te ríes? pregunta.&lt;br /&gt;
Es difícil contestar de que me río ¿cómo le explico que estoy imaginando que no es él, que por un momento he tenido la sensación de que acababa de conocerle? Se lo explico. Me mira atentamente.&lt;br /&gt;
-Quizá si me acabas de conocer, susurra, puede ser que nunca me hayas visto como me ves en este momento,  y esta tarde, esta noche,  sea el principio de un descubrimiento mutuo. A mi también me pareces distinta hoy, como si acabaras de salvarte de un naufragio...no sé, no me hagas caso, soy un pobre policía solitario, con mucha imaginación.&lt;br /&gt;
Abre la puerta y no espero la casa que se muestra ante mis ojos. La encuentro bonita, acogedora, cómoda. Hay estanterías llenas de libros, en el recibidor, en el salón. Una habitación la tiene habilitada como despacho. En la pared reproducciones de Leonardo da Vinci, su autorretrato, la Gioconda, el hombre de Vitruvio.&lt;br /&gt;
-¿Te apetece tomar algo Micaela?&lt;br /&gt;
-No quiero mas alcohol, le digo.&lt;br /&gt;
-¿Un té? Va hacia la cocina para prepararlo sin esperar mi respuesta.&lt;br /&gt;
Desde la cocina me grita que tiene té de la clase que quiera, de fresa, de canela, de menta, de limón....Contesto que me da igual, que escoja él.&lt;br /&gt;
Mientras prepara el té aprovecho para curiosear. Voy hacia las estanterías y miro los libros. Tiene mucha novela negra. Y poesía. Eso si que no lo esperaba. A veces nos hacemos una idea de cómo es alguien, por su aspecto o por su forma de hablar, o por, vete a saber que motivos, y esa idea equivocada la mantenemos tanto tiempo, que luego cuesta mucho quitárnosla de la cabeza para sustituirla por la  verdad.&lt;br /&gt;
Viene hacia mi con dos tazas de té. Pone música. Nos sentamos en el sofá. Me cuenta que le gusta vivir allí, que en esa casa está a gusto, que le hubiera gustado ser abogado, que está estudiando, que su trabajo le gusta, que te gusta investigar y unir piezas. Me cuenta que fuma puros sólo cuando trabaja.&lt;br /&gt;
-Es lo que espera la gente, un policía típico, y cumplo mi papel, así se confían. Me guiña un ojo.&lt;br /&gt;
Me acuerdo de la llave que me dio Antonio y me muerdo la lengua para no contárselo. Estoy a punto de explicarle lo del sobre azul pero me arrepiento y no digo nada. Es mi secreto.&lt;br /&gt;
-Quiero irme, digo de pronto.&lt;br /&gt;
Ni yo misma sé por qué lo digo. Me mira y asiente con la cabeza.&lt;br /&gt;
-Voy a por las llaves del coche, te llevo.&lt;br /&gt;
Nos levantamos los dos. Aguanto las ganas de llorar. De repente tengo ganas de abrazarle. Como si me leyera el pensamiento me acaricia el pelo. Nos abrazamos. Nos besamos y me pregunta si quiero quedarme.  Asiento con la cabeza.&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/14/un-paseo-bajo-lluvia-quiero-estar-sola-</id>
		<title>Un paseo bajo la lluvia (no quiero estar sola I)</title>
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		<issued>2007-04-14T19:38:23+00:00</issued>
		<updated>2008-04-12T23:26:54+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Llueve sobre Barcelona, una lluvia fina, monótona, como una cortina transparente, las nubes grises cubren el cielo. Veo resbalar el agua sobre los edificios, húmedos de varios días lluviosos. Parece como si el cielo llorase, o a lo mejor soy yo la que tengo ganas de llorar. Salgo a la calle. Me gustan los días fríos. Llevo un paraguas en el bolso, pero no lo abro. Dejo que el agua moje mi cara y paseo despacio, camino lentamente, sin rumbo, dejando que el azar decida por mi. Gente anónima se cruza en mi camino. Un niño se escapa de la mano de su madre, echa a correr, choca conmigo. La madre se disculpa. Yo sonrío y mi sonrisa significa: no tiene importancia. La madre lo entiende y también sonríe.&lt;br /&gt;
Huele a café, café de Colombia, de Ecuador, de Brasil, que más da, de algún lugar lejano. Aroma de buen café. La cafetería está llena. Apetece una taza caliente con este tiempo, apetece olor a café, apetece sabor a café. Me siento en una mesa pequeña, sacudo mis pensamientos, quiero disfrutar del ambiente. Miro alrededor, veo bullicio, veo personas, veo....al comisario. Está sentado en la barra. De repente mueve la cabeza hacia donde estoy y me ve. Se acerca despacio. Tengo la sensación que el mundo va a cámara lenta. Siento como si el instante no fuese real, como si viera una película donde yo soy una simple espectadora. Tarda un siglo en llegar a mi mesa.&lt;br /&gt;
-Hola Micaela, ¿qué haces aquí sola?- me pregunta con una sonrisa en la cara.&lt;br /&gt;
Siento como si hubiera violado mi intimidad. Quiero estar sola. No pregunta si puede sentarse, simplemente toma una silla y se sienta a mi lado.&lt;br /&gt;
-Lo mismo que usted, tomar café, contesto usando deliberadamente la palabra usted. Quiero poner distancia entre el y yo.&lt;br /&gt;
-Vamos Micaela, háblame de tu, por favor. Llámame Jordi, ese es mi nombre.&lt;br /&gt;
Le contesto que si, que de acuerdo, que le llamaré por su nombre y me quedo callada, mirando mi taza humeante de café exótico. Noto que me mira y que busca algo que decir, pero yo no le facilito el diálogo. Me mantengo en un mutismo absoluto.&lt;br /&gt;
Pasan los minutos. Los dos callados. Y yo, me siento tan sola,  como si en mi mesa no hubiera nadie.&lt;br /&gt;
-Micaela, ¿tienes planes para esta noche? ¿quieres cenar conmigo?&lt;br /&gt;
Lo miro y veo en sus ojos la misma aflicción  que en los míos. Noto su tristeza y sus ganas de amar y me veo reflejada.  Siento pena por el, por mi, por la soledad, por el desamor, por la melancolía, por la nostalgia,  por tantas cosas...&lt;br /&gt;
¿Por qué no? pienso. Le contesto que si, que bueno, que cenaré con él.&lt;br /&gt;
- Menudo día hemos elegido para nuestra primera cita, me mira agradecido, como si cenar con él fuera un premio que le concedo, hoy es viernes trece, ¿no serás supersticiosa?&lt;br /&gt;
-No lo soy, en absoluto, pero si tu eres, supersticioso, podemos dejarlo para otro día, coqueteo.&lt;br /&gt;
-Ni hablar, si fuera martes y trece tal vez, pero viernes trece es una superstición anglosajona,- bromea. Déjame que piense donde te puedo llevar.&lt;br /&gt;
Mira al techo y pone cara de pensar. Durante unos segundos parece que está meditando. Me mira y dice que ya sabe el lugar donde vamos a ir, pero que no me lo dice, que será una sorpresa. Reímos los dos.&lt;br /&gt;
De la misma manera que llueve sin prisa, la tarde pasa lentamente. Entre dos, la soledad se comparte mejor.&lt;br /&gt;
Ahora caminamos  por la ciudad lluviosa, acompasando nuestras pisadas.&lt;br /&gt;
El Paseo de Gracia aparece de repente, señorial, modernista, gaudiniano. Por un momento me siento feliz. No hay una ciudad en el mundo que me guste más que Barcelona (tampoco conozco muchas). Jordi me toma del brazo y me hace girar a la izquierda.&lt;br /&gt;
-Ya estamos cerca, dice.&lt;br /&gt;
Ya hemos llegado. Se detiene delante de un restaurante tailandés. Me siento cohibida. Parece un restaurante caro. Me miro la ropa que llevo y me siento como una pordiosera. Jordi parece leerme el pensamiento y me dice al ´oído: estás preciosa. Veo en su mirada que de verdad lo piensa. Me relajo y dejo de preocuparme por tonterías. Esta noche quiero disfrutar.&lt;br /&gt;
Por la claraboya del restaurante se ve la lluvia caer. Dejo que él pida por mi y observo las mesas de alrededor. En la mesa de al lado, tres mujeres y  un hombre, a la izquierda una pareja, creo que son amantes, al lado de la ventana otra pareja. Todo es armonía. La música es suave y la decoración preciosa. La comida es fantástica. No sé exactamente que es lo que estoy comiendo, pero está buenísimo. El vino va desapareciendo lentamente de la botella. Me cuenta por qué es policía y que le gusta investigar. Que los casos son como un puzle. Que las piezas van encajando poco a poco y que cuando la última pieza encaja se siente feliz como cuando era niño. Es cómodo estar con él. Habla y cuenta cosas. Y no pregunta. A mi me resulta difícil hablar sobre mi. Prefiero escuchar. No se me ocurre nada interesante. Mi vida es demasiado normal. Y yo me siento vulgar. Por eso siempre escucho y hablo poco.&lt;br /&gt;
Me noto alegre. Debe ser el vino. Hace calor. Al salir a la calle sigue lloviendo. Nos da la risa tonta. Paseamos bajo la lluvia.. Me toma por la cintura y no lo rechazo.  Me atrae hacia el y me da un beso suave en los labios, casi una caricia. Me abraza y me besa la cabeza.&lt;br /&gt;
- Te llevo a casa, dice. Pero yo no quiero estar sola esta noche, y me abrazo a el. &lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/11/el-amor-duele-por-si-lo-sabes-</id>
		<title>El amor duele (por si no lo sabes)</title>
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		<issued>2007-04-11T12:30:30+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:45:54+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Salvador nació el último. Con pocos minutos de diferencia, Matías fue el primero en salir de la barriga de mi madre. En algún sitio he leído, que el hecho de nacer  el último  significa que eres el mayor de los gemelos. Sinceramente creo que son tonterías. Unos minutos de diferencia no tienen la más mínima importancia para decidir cual de los dos es mayor, ni para definir un carácter, o tal vez si. Matías y Salvador, a pesar de haber compartido el mismo espacio desde que fueron concebidos, son la noche y el día, el sol y la luna, agua y aceite, y a pesar de ser tan distintos, desde que nacieron estuvieron tan unidos que lo que nos sorprendía era verlos separados. Se complementaban en todo. Lo que uno tenía al otro le faltaba y ellos sabían suplir sus carencias sin depender de nadie, sólo el uno del otro. Si uno tenía hambre, el otro también, si uno se ponía enfermo, el otro no tardaba en seguirle. Por eso, cuando Salvador se enamoró, todos pensamos que Matías también se enamoraría en breve. Lo que no pudimos imaginar es que los dos se enamorasen de la misma mujer. Se llamaba Eva. Crecieron juntos y jugaron juntos. Los tres se pasaban las tardes enteras jugando en la calle, al balón, picando a los porteros automáticos para salir corriendo,  peleándose con otros niños, riendo juntos, llorando juntos, creciendo. Cuando Eva cumplió diez años, sus padres decidieron mudarse de barrio y no volvimos a saber nada de ellos en ocho años, hasta que una tarde de primavera, Salvador se encontró con ella en un bar. Se reconocieron, se miraron, recordaron los juegos de la infancia e iniciaron otro tipo de juegos. Durante un año Eva y Salvador aprendieron a jugar al amor. Todos notamos el cambio de mi hermano. Estaba como ausente, con la mirada perdida. No dijo a nadie que había vuelto a ver a Eva, tal vez porque intuía que si lo contaba dejaría de ser sólo suya y no quería compartirla con nadie. Un día decidió contarle a Matías que se había enamorado. Matías quiso volver a verla, y cuando la vio también se enamoró. Eva compartió a los dos hermanos. No sabía con cual de los dos quedarse. Hasta que Salvador se enteró. Los vio besándose una tarde lluviosa en el portal de Eva. Y se fue. No dijo nada. Desapareció. Unos meses después supimos que lo habían detenido. Robó un coche y atracó un supermercado. Ahora está en la cárcel. Voy a verle a menudo. Matías dejó a Eva. Se siente culpable de todo lo que le pasó a Salvador.  De Eva no hemos vuelto a saber nada.&lt;br /&gt;
Continuará...&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/04/02/desde-mi-ventana</id>
		<title>Desde mi ventana </title>
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		<issued>2007-04-02T14:35:05+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:44:19+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;IMG id=img_0 style=&quot;WIDTH: 449px; HEIGHT: 277px&quot; height=277 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/micaela/desde-mi-ventana.jpg&quot; width=400 class=&quot;imgcen&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;FONT color=#009900&gt;Desde mi ventana veo un platillo volante. Imagino como será comer en las alturas, reinando sobre la ciudad. El platillo es un restaurante.&lt;br /&gt;
La luz que se observa en la fotografía es la misma que veo cuando salgo a trabajar, la luz del amanecer, cuando la ciudad todavía está dormida y va despertando poco a poco al bullicio de la mañana.&lt;br /&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/03/27/la-novia-marcos</id>
		<title>La novia de Marcos</title>
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		<issued>2007-03-27T14:11:36+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:42:46+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;IMG id=img_0 height=304 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/micaela/klimt_beso400.jpg&quot; width=300 class=&quot;imgizqda&quot;&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; color=#33cc00&gt;G. Klimt El beso. 1907-1908 Ósterreichische Galerie, Vienna&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Hoy he tenido cita con la doctora de empresa. Me han sacado sangre, me han tomado la tensión, me han auscultado el corazón y me han puesto vacunas. No me gustan los médicos. Siempre me han dado miedo. Son los encargados de dar las malas noticias. Y yo siempre me siento &lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;desnuda cuando voy a la consulta de algún especialista.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Estoy sentada, absorta en un cuadro de Klint que cuelga de la pared, imaginando quienes son los protagonistas de la pintura, que relación tienen con el artista. Embobándome al contemplar cómo el hombre abraza a la mujer. Imagino que la besa con infinito cariño. Contemplo lo aislados que parecen del mundo mientras se abrazan, como si sólo existieran ellos. Nadie más. Es un cuadro precioso. Buscaré una lámina y la colgaré en mi habitación. Invita a la ensoñación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;La puerta se abre y alguien entra. La novia de Marcos aparece de repente. La reconozco inmediatamente, aunque la fotografía del despacho de mi hermano no le hace justicia. Saluda con un buenos días y se sienta frente a mi. La miro a hurtadillas. Es mucho más guapa en persona. Incluso con la bata de hospital se le nota el estilo, la clase, la distinción que sólo algunas personas poseen de manera innata. Tiene algo. Algo que no se puede definir con palabras, algo que se percibe al verla, algo que el dinero no compra. Le suena el móvil y aprovecho para mirarla sin disimulo. Tiene una voz suave y dulce, y sonríe al contestar –Hola Marcos- Deduzco que la llama para que vayan a comer. Ella contesta que está en la consulta de la doctora de empresa para ponerse una vacuna, que la pase a recoger. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Comienzo a ponerme nerviosa. Ya veo la escena, Marcos entra y me ve. ¿me dirá algo? ¿ se sorprenderá al verme allí? En ese instante la doctora me llama -¿Micaela Sotomonte?. Adelante. Al escuchar mi apellido me mira, y se le nota lo que está pensando. Tengo el mismo apellido que Marcos. Me sonríe, y le asoman unos dientes blanquísimos. Es una mujer preciosa. Pienso que estaría bien tener una cuñada como ella. Y poder llamarla, y contarle mis cosas. Ir de compras, tomar un café, contarle que me gusta escribir. Pienso en que por encima de todo, me gustaría tener unos hermanos en los que poder apoyarme. Mejor no sigo pensando. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Cuando salgo de la consulta ella ya no está. La enfermera debe haberle puesto la vacuna. Simplemente hemos postpuesto el encuentro, cualquier día coincidiré con mi hermano. No quiero que ocurra. No quiero ver como aparta su mirada de mi. No quiero ver como finge que no me conoce. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;Continuará... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
		</content>
	</entry>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/03/26/mira-mi-ojo</id>
		<title>Mira mi ojo</title>
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		<issued>2007-03-26T19:50:23+00:00</issued>
		<updated>2008-02-21T00:13:26+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;Porque me apetece enseñar el color de mi ojo mirando al infinito&lt;br /&gt;
&lt;IMG class=imgcen id=img_0 height=193 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/micaela/ojoverde.JPG&quot; width=206&gt;&lt;/p&gt;

		</content>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/03/26/a-veces-</id>
		<title>A veces...</title>
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		<updated>2007-11-06T07:42:39+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;A veces imagino que no soy yo. Que el cuerpo que me envuelve no me pertenece. Salgo hacia fuera y me miro. No me reconozco. A veces pienso que nací en el momento equivocado, en la familia equivocada. Y pienso, como sería haber nacido en otro lugar, con otra familia, con otra vida, con otro cuerpo, con otra mente. A veces pienso como sería vivir la vida de otro. Ser otra persona. Seguramente si fuese otra persona desearía ser también otra distinta, o tal vez no. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;A veces creo que debería ir al psiquiatra&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;SPAN style=&quot;FONT-SIZE: 12pt; TEXT-DECORATION: none; text-underline: none&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;U&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/U&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<id>http://www.lacoctelera.com/micaela/post/2007/03/22/un-ruido-extrano</id>
		<title>Un ruido extraño</title>
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		<issued>2007-03-22T22:47:48+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:42:11+00:00</updated>
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&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Anoche escuché ruidos extraños. En el duermevela del sueño me pareció oír un golpe, como si alguien hubiese dejado caer algo al suelo. Me despertó la extraña sensación de que algo andaba mal. Abrí los ojos. Miré el reloj. Eran las cuatro de la mañana. Agucé el oído. Ningún sonido. Sólo el tic tac del reloj. Estuve un rato con los ojos abiertos y los sentidos alerta. Mi madre roncando en la habitación de al lado. De repente pasos por la escalera, pasos apresurados. Me levanto, voy hacia la puerta y miro por la mirilla. No veo nada. Estoy un rato detrás de la puerta. Nada. Sólo silencio. Un perro ladrando interrumpe mi desconcierto. Abro la puerta. Voy descalza. Subo las escaleras y veo la puerta de Antonio abierta de par en par.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;La cinta policial con la que han precintado la puerta&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;está tirada en el suelo. No debería entrar, puede ser peligroso, pero entro. Las luces están encendidas y todo está revuelto. Paseo por la casa. Entro al cuarto de baño y veo la silueta de Antonio dibujada en la bañera. El no está pero yo lo veo, como si todavía estuviera. No sé cuanto rato estoy allí, de pie, absorta en mis pensamientos. Me doy cuenta de que si alguien me ve, será difícil explicar mi presencia en la casa. Recobro la cordura y decido llamar a la policía. Salgo al rellano y me siento en las escaleras a esperar. Cuando llega la policía me encuentra sentada en las escaleras del rellano. La vida está llena de casualidades. Reconozco al mismo hombre que me interrogó en la comisaría. Estoy descalza y en pijama. El también me reconoce. Se agacha y&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;dice – Chiquilla, te vas a helar. ¿no te das cuenta del frío que hace?- Pone sus manos en mis hombros y me mira a los ojos mientras intenta levantarme suavemente. Su compañero entra en la casa de Antonio. El me toma de la mano y entra conmigo en la casa. Hablan entre ellos. Dicen que los ladrones buscaban algo. Una vecina abre su puerta. Ha escuchado ruidos y sale a ver que pasa. Empieza a venir gente. Veo a mi madre que pregunta con cara de susto – Micaela,¿qué pasa? ¿qué haces con ese policía? –&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;No contesto. Alguien lo hace por mi. – Han entrado a robar- Casi sin darme cuenta me encuentro sentada en el coche patrulla. Tengo mucho frío, tirito. El se quita la chaqueta y me la cede. Cuando llegamos a la comisaría pienso en los indigentes que duermen en la calle.&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;Pienso en el frío que cala los huesos. Estamos él y yo solos en su despacho. Me doy cuenta que estoy en pijama y descalza y siento vergüenza. Su voz resuena en mis oídos – Buscaban alguna cosa. ¿tienes idea de que podía ser? – Pienso en la llave que me dio Antonio, pero no digo nada. Sólo niego con la cabeza. Mi boca no habla. –Esto le da un nuevo enfoque al caso- dice. A ver si vienen los resultados de las autopsias. Habla en voz alta. Pero no me lo está diciendo a mi. Se lo dice a el mismo. Me doy cuenta que me está mirando los pechos y me ruborizo. Nota mi turbación y sonríe. Abre un cajón. Saca un puro y lo enciende. Se acerca a mi por encima de la mesa y me dice – Micaela, eres condenadamente guapa, ¿lo sabes? ¿verdad?-&lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt; &lt;/SPAN&gt;No contesto. Miro al suelo. El insiste – ¿Quieres cenar conmigo mañana?- &lt;SPAN style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&lt;/SPAN&gt;No sé que contestar. Me callo. No me gusta el olor a puro. - No puedo- le digo. Y se sorprende de mi negativa. –Bueno, otro día- dice.&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoBodyText style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=&quot;Times New Roman&quot; size=3&gt;Continuará...&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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