Tatuaje (con cariño para jhay/mitad perdida)
-Nena, quiero hacerme un tatuaje
-¿Tú, un tatuaje? ¿Para qué quieres un tatuaje?
-Pueeees…porque me gustan
Me mira de frente, con los brazos cruzados, y con la mirada entre asombrada y divertida me contesta:
-¿Y eso, desde cuándo?
-Huys, pues de toda la vida cariño, de toda la vida
Así empezó todo
Lejos queda la idea, de que los tatuajes son cosa de gente de mal vivir y afines. Hoy día, se tatúa todo el mundo; los adolescentes, los curas, los de izquierdas, los de derechas, los feos, los bajitos, los calvos….
Pero eh! que me ha costado decidirme. Yo me decía: “Si eso es una cosa de los jóvenes... ¿A dónde voy a ir yo, con cuarenta años, padre de familia serio (es un decir) a pintarme un monigote en el cuerpo?
¡Pues por eso mismo! Que todavía llevo a un joven dentro, escondido en alguna parte, pero vamos, que se que esta por ahí. Que la edad es una cuestión mental, y no física, que no pesan los años, pesan los kilos. Lo primero que debo hacer, y eso lo tengo claro, es asesorarme preguntando a los amigos y familiares sobre sus experiencias para que pueda tenerlo más claro.
Pues un huevo de claro me lo han dejado. Ahora tengo más dudas que antes. Unos me dicen que duele mucho, otros que son como cosquillas, que si se infecta y no te tienes que quitar las costras, que no salen costras, que si se infecta y se pone en relieve, que si te sale pus y sangre, que si te tienes que echar vaselina…aquí hice hincapié en preguntar en donde hay que echarse la vaselina, porque no me habían explicado las opciones de pago de los tatuadores…uno tiene que andar precavido, que nunca se sabe por dónde te la van a meter...
Gracias a la colaboración de unos y otros, estoy por comprarme una calcomanía y pegármela, porque como soy un poco bocazas, ya le he dicho a todo el mundo que me voy hacer un tattoo y claro, ya no es cosa de echarse atrás.
Que siiiiiii Migueeeeel, que tuuuu pueeeedeeees -me dice una vocecilla interna- sooooy tuuuu coooncieeenciaaaa… mira, me lo aclara y todo.
Este va de listo, ¡mi conciencia dice… pues si yo no tengo! Pero mira, que a lo hecho, pecho, como cerca de casa hay un tatuador, será cosa de acercarse y echar un vistazo, que mejor que él para informarme. En apenas 10 minutos me planto en el local, “Zona 27 Tattoo” reza el cartel. Tragando saliva, cruzo la puerta.
Como el artista que cuelga sus lienzos en la galería, las paredes están inundadas de imágenes de tatuajes de diferentes contenidos y temáticas: tribales, fantasías, animales, nombres y un sinfín de motivos inclasificables. A un lado, un grupito de adolescentes, entre risitas y bromas, ojea un catálogo, opinando entre diferentes imágenes tribales.
-¿Buenas tardes, que desea?
Unos enormes y luminosos ojos verdes me miran fijamente, tan fijamente que hacen que me sienta turbado.
-Eeeeh….si…quería hacerme un tatuaje
-¿Y qué es lo que desea poner?
-Pues no lo había pensado…un dragón…un felino...
Me acerca 6 catálogos sobre la temática solicitada. No tardo en comprobar que lo mío no va con los dragones, no me acaban de convencer. Después de media hora, me decido por un Leopardo o un jaguar, o lo que sea, que no lo tengo muy claro…es un “gato” grande con manchas de esas.
Tras darme cita la chica de los brillantes ojos verdes –no con ella, si no con el tatuador- salgo de la tienda hacia mi casa, sumido en un mar de dudas.
¿No será un capricho momentáneo? ¿No me arrepentiré después de hacérmelo? Y lo peor de todo… ¿duele mucho?
Esos días de elucubraciones se me hicieron eternos, pero el temido día ya ha llegado. Sí, estoy nervioso, muy nervioso, si no fuera por la paga y señal…aún estoy dudando mientras atravieso la puerta del local
-¿Miguel Soria? –me pregunta nada más atravesar la puerta, el tatuador
- Sí, soy yo
-Me llamo Cristian -afectuoso apretón de manos- acompáñame al interior, por favor
Estoy en una pequeña habitación, de paneles, me hace estirar en una camilla, de lado, y me arremango la pernera del pantalón. Mientras él prepara sus utensilios, hecho un vistazo al cuarto…pequeñas estanterías, repletas de botecitos de diferentes colores, recipientes de plástico, tapones, cremas, pomadas, un pequeño botiquín de urgencias blanco con la cruz roja pintada, cuelga de la pared y… un pequeño lavadero en una esquina. Me sorprende el orden y la pulcritud de la habitación, siempre imagine algo más caótico.
Ahora me entretengo en ver sus preparativos. Ya se ha puesto la mascarilla y se ha enfundado los guantes, y en esos momentos está abriendo una bolsita que contiene las agujas de la máquina de tatuar.
-¿Listo?- me mira
-Listo
¡Me cago en…..! ¿Quién me dijo que no dolían las agujas?
Un huevo me ha costado no mover la pierna del sobresalto. A punto estoy de decirle que no siga, que yo me voy, que se quede la paga y señal. Pero no, yo sigo allí, clavando las uñas en la camilla y contando borregos para distraerme, pero nada, que esto jode cosa mala. Así durante la primera media hora
-¿Va todo bien?
-Huys, divino, sigue, sigue
-Si quieres, paramos un rato a descansar, que igual te molesta un poco
-Que vaaa, si solo noto un pequeño cosquilleo
A este le voy a contar yo los lagrimones que me estoy tragando, con lo macho que soy yo, aunque me pinche en el hueso. Después de tres horas y de miles de borregos saltando vallas imaginarias, el tatuaje está terminado. Le hace un par de fotos con la digital para su álbum y yo me marcho de allí, dolorido pero al fin y al cabo, contento.
Porque la verdad, es que me gusta como ha quedado

Y no me arrepiento ni nada por el estilo, pero con uno que me haga, ya tengo bastante, que pinche a otro, que yo ya me he quedado servido…







loqueyotecontara dijo
pero hombre miguel... tu me dices que quieres algo así y yo te hago una obra de arte con los indelebles.... y por lo mismo que te ta cobrao el tio ese te enseño a repasartelo tu mismo pa que no se note que es de mentirijillas....
22 Abril 2008 | 01:19 AM