EN RECUERDO DE MAMANA
Mamana en lengua indigena significa Mamá Grande, así se le llama a la abuela. La abuela de mi madre le decía Mamana, se llamaba Manuela y por ello yo soy Manuel....
Murió cuando era muy chico, a los 2 años, pero dicen que me cantaba en zapoteco (la lengua de mis ancestros), me curaba del mal del ojo, me besaba y me ponía un hilito rojo en la frente para espantar a los malos espíritus....
Mamana sabía leer el café, las cartas, la mano, sabía escuchar, sembrar y adoraba los corridos revolucionarios...cuando a mi madre la abandonaron ella estuvo de su parte, aun en contra del abuelo, y cuando estaba por morir, igual que un relato de Saramago, lamentaba tener que irse siendo la vida tan bonita....
Un día Mamana lloró por mi, inconsolable me dice mi madre, le dijo que había tenido un sueño sobre mi, que moriría lejos, entonces le dijiste a Norma que cuando creciera me mostrara donde estaba enterrado mi ombligo y mi primer corte de cabello, que no me fuera de Oaxaca sin saberlo....
Mamana Fumaba Puro, tenía su altar para todos los muertos de la familia, bailaba y cantaba en zapoteco, hacía arroz con leche riquisimo... Mamana sabía curar las penas de otros con palabras, con poemas, con canciones... porque ella sabía que de nada sirve la vida sin palabras bonitas....
Mamana murió y mi madre sabía que yo llevaría su nombre, y sus oraciones, que estaba predestinado para las palabras, mi madre cuando me vine de Oaxaca a Veracruz me abrazó fuerte y me dijo: Recuerda dónde está enterrado tu ombligo, aunque mueras lejos.
Ayer soñé con Mamana, es curioso soñar con alguien que no conociste en físico, el sueño fue relindo, escuchando música de mi tierra, tomando mezcal, bailando y riendo con Mamana, con sus ojos verdes que me decía mi madre, con su huipil de teca, como recuerdo de la tierra de donde emigraron a la cuenca del Papaloapan, con su puro y sus historias de la revolución... ella en el sueño me abrazaba y me decía: Qué tiene tu corazón de llanto, deja que el manantial siga su curso...
Mamana, gracias por tu beso en el corazón, por este olor a chocolate oaxaqueño, porque sé que aunque uno muera lejos somos del lugar de donde nacimos, siempre regresaremos donde está enterrado nuestro ombligo, fecundando la tierra y la piel de la noche.

Matías dijo
que texto tan bonito y sugestivo, También llamábamos Mamana a mi abuela
28 Febrero 2008 | 03:27 PM