No paro de fumar. Desde que estoy en paro. No paro. De fumar, digo. En pleno ataque de tos, enciendo el último cigarro de mi paquete de Camel, y abro por segunda vez "Featherstone" de Kirsty Gunn, pero al cabo de veinte páginas durante las cuales una mujer limpia las colillas de los ceniceros del bar en el que trabaja, tengo que admitir que me aburre soberanamente. Cuando en la contraportada hablaban de los pequeños detalles de la vida cotidiana, no pensaba que se refirieran a esto. El siguiente personaje es una jovencita que quiere ser modelo. Cierro el libro y me pongo de mal humor. Bajo al restaurante turco de abajo a comprar más tabaco. Subo. Buceo por la estantería y elijo una edición preciosa del libro de J.M.Barrie, "Lady Nicotina". Se trata de una narración absolutamente irónica, elegante y divertidísima sobre las grandes ventajas de dejar de fumar, y la vida sana en matrimonio.
Transcribo:
"(...) A juzgar por mi experiencia, debo decir que lo que convierte a muchos solteros en fumadores empedernidos se debe más a la falta de reflexión que al egoísmo. En cuanto un hombre se casa, sus ojos se abren a innumerables comportamientos que antes ignoraba, entre ellos, el placer de adornar la salita con una nueva pieza de mobiliario cada mes y el de poseer un dormitorio en rosa y oro cuya puerta permanece simepre cerrada. SI los hombres se pararan a pensar que cada puro que se fuman podría comprar parte de un taburete forrado color terracota para el piano, y que por cada lata de tabaco consumida se va un jarrón para cultivar geranios muertos, a buen seguro vacilarían. Sin embargo, no se paran a pensarlo hasta que se casan, y luego, no tienen más remedio (...)"
"(...) En cuanto al puro de después de la cena sólo sirve para hacer de ti un ser aburrido y somnoliento, poco predispuesto a participar en las actividades de las damas. Una manera mucho más agradable de disfrutar de la velada es pasar directamente de la mesa a la salita a escuchar un poco de música. Escuchar a la sobrina de tu esposa cantar Oh, cuando tú y yo nos arrullábamos relaja la mente. Incluso si no tienes oído para la música, como es mi caso, son innumerables los aspectos de la salita que producen sosiego. Están los abanicos japoneses, bellos objetos donde los haya (...)"
"(...) Si estuviera en mi mano promulgar las leyes, prohibiría que la gente fumara en la calle. SI son hombres casados se están fumando las pantallas de las chimeneas de las salitas y los tapetes para las repisas de los hogares de las habitaciones rosa y oro. Si son solteros, es un escándalo que se queden siempre con lo mejor de todo."
Le entrevisté el pasado mes de abril, en el festival de poesía Cosmopoética, que se celebra cada año en Córdoba.
Para mí, es un monstruo. Sus libros de poesía son sobrecogedores. Luego tiene una especie de diario/novela, En la belleza ajena, absolutamente maravilloso. Ahora están saliendo en Acantilado ensayos y curiosidades.
Adam Zagajewski nació en Polonia en 1945, por lo tanto, bajo el régimen comunista. Y esto, lógicamente, marcó y marca su vida.
Personalmente, he aprendido que los escritores que vienen de paises que fueron comunistas, son parcos en palabras cuando no desagradables de entrevistar. Si encima son poetas, peor. Porque dan por hecho que el periodista al que se enfrentan desconoce su obra. Y si encima necesitan traductor, que suele ser lo normal porque no hablan inglés o sólo lo chapurrean, pues peor. Ante su mirada eres un insecto, un insecto europeo, inculto, demasiado joven, acunado por una vida cómoda y occidental.
Pero Zagajewski es cercano. Mucho. De hecho, su actitud me sorprendió sobretodo porque chocaba con la profundidad de lo que escribe. De pronto se me acercó mientras desayunaba, ya que estábamos en el mismo hotel, y a los pocos minutos me propone, ya que ve que nos entendemos bien en inglés, hacer la entrevista mano a mano, sin traductor. Y lo que empieza siendo un diálogo fácil de preguntas y respuestas, termina siendo una charla, una conversación. Así que, aunque aquí aparezca como eso, como un algo ordenado donde la pregunta precede a la respuesta, la realidad no fue así.
Yo llevaba preparadas una serie de preguntas relacionadas con su poesía, pero eran preguntas muy rebuscadas, y como siempre que termino sintiéndome cómoda con un autor, terminé curioseando, queriendo saber el "andar por casa", olvidándome de terminologías, teorías y conceptos, y llevando la conversación al suelo, al tú y yo.
Estábamos tomando café. Observaba mi libro, manchado, usado, demasiado abierto y arrugado, escrito por él. En mitad de la conversación, el cámara empieza a grabar. Yo no entro en plano, pero seguimos conversando.
¿De dónde surge un poema?
Algunos de mis poemas surgen de un momento de lo que yo llamaría iluminación, pero sin exagerar. Es un momento en el que de pronto el poema aparece ante ti como una posibilidad. Puede ocurrirme en un tren, mientras paseo por la ciudad, o cuando estoy sentado en mi habitación. Pero de ese momento al poema final, hay un largo camino. La mayoría de las veces ni siquiera me veo capaz de escribirlo. Es una idea, el germen del poema, el principio, que no es una idea en el sentido intelectual de la palabra, sino que es una idea en el sentido de que imágenes sensuales se mezclan con propuestas intelectuales. Pero es algo más sensual que intelectual.
¿Y cómo sabe que eso será el germen de un poema?
Algunas veces, el momento en que nace el poema es muy fuerte, y entonces me digo: “sí, esto será un poema”, pero otras veces no es tan fuerte, es sólo la mitad del camino y entonces, por supuesto, no sé si terminará bien o no. Es un proceso muy delicado el que va desde ese primer momento hasta que se llega al poema, porque puedes perderlo. Es como una imagen del poema que tienes en la cabeza y puedes perderla fácilmente. Cada poeta tiene sus técnicas para arreglar estas primeras ideas. Simplemente escribirlas, palabras, frases, asociaciones… yo no puedo esperar mucho tiempo, no puedo tardar dos meses, tengo que escribirlo en seguida
La prosa de Zagajewski es tan dura, tan sincera y tan limpia, que uno no se imagina cómo puede saber si esa idea terminará en prosa o poesía. ¿Cómo lo sabe usted?
La diferencia entre escribir poesía y prosa está en el grado de concentración. La poesía es una sustancia más concentrada. La prosa, o la prosa narrativa, para mí no está tan lejos de la poesía, pero es como el café. Tú puedes tomarte un café muy fuerte, muy negro, como un expresso, o puedes tomar café americano. Así que la prosa es como el café americano y un poema es un expresso.
Siempre pregunto qué leyó un escritor consagrado, cuál fue su educación sentimental.
Mis primeros maestros fueron poetas polacos, luego rusos, alemanes, franceses… y mucho más tarde descubrí a Machado, Antonio Machado. Entonces se convirtió en uno de mis poetas favoritos.
¿Qué se necesita para leer o escribir poesía? ¿Un sueldo fijo? ¿Drogas? ¿Tranquilidad o intranquilidad mental?
Para leer poesía no se necesita un lugar tranquilo, sino más bien un espíritu tranquilo. Un momento de tranquilidad en nuestro alma. A mí me gusta leer poesía llevándome un libro de paseo por la ciudad. Me gusta leer en pequeños libros que puedas meter en un bolsillo, no me gustan esas enormes ediciones que pesan una tonelada. Me encantan los libros pequeños que los llevas y los abres sentado en un banco, o cuando paseas y te apoyas en una valla y lees diez o quince minutos. Esta es la mejor forma de leer, esos pequeños momentos de lectura muy concentrados. A veces es más fácil leer un poema en un parque que en tu habitación, no sé por qué. Supongo que porque estás liberado de tu pasado, liberado de otras cosas que tienes que hacer, así que para mí ese es el momento perfecto para leer.
¿Y usted tiene manías concretas para sentarse a escribir? ¿Escucha música? ¿Lee algo concreto? ¿Mira por la ventana?
Para escribir necesito un lugar silencioso, por supuesto. No podría escribir escuchando las peleas de los vecinos o su rock and roll. Yo sí escucho música, sobre todo música clásica. Creo que todo el mundo que escribe tiene sus rituales conectados a la escritura. Los míos son muy simples, me hago té fuerte, esto es un poco japonés, pero lo mío no es tan ceremonioso como el ritual japonés. Pero sería muy difícil para mí escribir sin mi té, sin todo ese aparatus de preparación: sin mi mesa, mis libros favoritos… así que sí, tiene que haber ciertas condiciones que necesito para ponerme a escribir.
Escucho música cuando me voy a preparar para escribir. Necesito dos o tres horas de calentamiento para prepararme para escribir, y la música me ayuda mucho. Es música clásica, desde Bach, Shostakovich, Gustav Mahler… también escucho música española, tengo un amigo que me envía discos de música española.
"Estravagario", el nombre de nuestro programa, es una palabra inventada por Neruda. ¿Cuál es su relación con Neruda?
Tengo una relación mixta con Neruda. Hay muchos poemas que adoro, pero viniendo de un país comunista, tengo algunos problemas con su compromiso político, porque nosotros los que conocimos el estalinismo en nuestras propias carnes, nunca entenderemos cómo se puede ensalzar a Estalin. Porque yo, aunque era un niño, conocí muy bien lo que era el Comunismo. Así que tengo una batalla política con Neruda, pero reconozco que su poesía trasciende la política, por supuesto, y adoro su exaltación del mundo, eso es algo que me gusta mucho de Neruda.
¿Cree que el escritor está obligado a mantener un compromiso político?
Esa es una pregunta muy complicada. Creo que cuando un escritor está sometido a un régimen totalitario, sí. Pero en democracia, es muy difícil, por un lado está bien mantener un compromiso político, pero por otro, es un estado demasiado fácil, que puede llevar a demagogias. Creo en la defensa de las opiniones políticas, pero siempre secundadas por una situación concreta y difícil de mantener. No sé. Es una pregunta muy difícil de contestar.
El poeta Adonis es uno de los eternos candidatos al Premio Nobel de Literatura. Es un hombre bajito, moreno, de pelo rizado y ensortijado y maneras lentas y suaves. Nos encontramos en el patio andaluz del hotel Conquistador de Córdoba, antes de que él de una charla sobre poesía en un mercado de abastos la ciudad. Es la estrella de este año de Cosmopoética, un festival en el que cada año en esta ciudad se reúnen poetas de todos los países, edades y estilos. Desde El premio Nobel Derek Walcott, a Juan Gelman o Mark Strand
"La poesía española es la más importante de Europa y del resto del mundo"
¿Cómo era su vida en Siria?
En verdad... en verdad no he vivido en mi pueblo natal. Me marché de mi pueblo cuando tenía 13 años, así que ahora intento conocer ese pueblo con mis recuerdos, así, con mis recuerdos, como una parte esencial de mi vida en ese pueblo... Lo que siento ahora es que no he tenido una infancia, que no he conocido la infancia. Nací como un hombre adulto, es decir, directamente en el campo, directamente con los árboles, en contacto directo con la montaña... Formando parte de la naturaleza, así que no he vivido nunca una infancia como cualquier persona, en una ciudad o en un pueblo de hoy en día. Es decir, que formaba parte de la naturaleza, y quizá eso me haya dado... me haya abierto con más nitidez el espacio de la escritura poética.
¿Por qué y cuándo empezó usted a utilizar el pseudónimo de Adonis?
Cuando tenía 14 ó 15 años escribía textos y se los enviaba a periódicos y revistas de la época, pero ningún periódico ni ninguna revista publicaba ninguno de esos textos, así que me enfadé con aquellas revistas, y un día, por casualidad, leí en un periódico la leyenda de Adonis, leí como había sido amado por Istar, cómo un día había ido al bosque a cazar, y cómo lo había sorprendido un jabalí, que terminó matándolo. Y cómo después su sangre se convirtió en una flor, en la anémona, que todo el mundo conoce. En el Líbano, de donde soy, tenemos el río Adonis, todo los años el agua de ese río se vuelve rojo, sin duda rojo porque la terra es roja. Y todo eso a mí me ha... me impresionó y me tocó muy fondo esa leyenda, y pensé que aquellas revistas y aquellos periódicos eran los jabalíes que intentaban matarme y de ahí el psuedónimo Adonis, como homenaja a Adonis. Y efectivamente escribí textos firmados como Adonis, y todo el mundo me publicó como Adonis. Y así fue como me convertí en Adonis y como todo el mundo me conoce con ese pseudónimo. Esa es la anécdota de este nombre.
¿Qué tipo de poesía le interesa? ¿Cuál sería el general el modelo de poesía que le interesa?
Sin duda me interesa la poesía en general. Pero creo que la poesía no existe sólo en los poemas tradicionales, sino que la poesía existe en el amor, en la amistad, en la vida cotidiana, en la naturaleza... Nuestro mundo imaginario es
un mundo poético. Lo que me interesa en la poesía, o los poetas que más me interesan son los que intentan crear siempre nuevas imágenes del mundo. Es decir, los que intentan ir más allá de lo que vemos. Y los demás poetas que intentan únicamente permanecer delante de este mundo, hablando de él, haciendo reproducciones de él, los que se quedan en la descripción, esos me interesan menos. Los que me interesan son quienes intentan crear una nueva imagen del mundo, es decir, quienes intentan cambiar el mundo y crear otro mundo más grande, más humano, etc. Y en ese sentido veo... creo que estoy del lado de Rimbaud, más bien.
¿Hay algun poeta español que le interesa en ese sentido o bien tiene opinión de algún poeta español?
Me interesa la poesia española porque me parece la poesía más importante de Europa y de todo el mundo, así de claro, pero conozco... debo decir dos cosas: debemos conocer la poesía en su lengua materna, y por desgracia no conozco la lengua española, y conozco esa poesía a través de la traducción francesa, y creo que la poesía pierde mucho con la traducción. Dicho eso, creo que la poesía española que he conocido en su traduccción francesa es una poesía muy grande. Podría mencionar por ejemplo a Lorca, nombrar a... Jorgue Guillén, no sé si pronuncio bien los nombres... también a otro... No me gustan los grandes clásicos.. ¿Sabe? Por desgracia, por desgracia siempre me olvido de los nombres, pero quien me gusta de verdad es Lorca. Lorca es mi preferido de todos los poetas que he leído traducidos. Y me disculpo de verdad porque no conozco la poesía española moderna. Sí conozco poetas, pero no su poesía, por desgracia.
En España, parece que los lectores españoles tienen miedo de la poesía, y los jovenes no creen estar preparados para leerla. Se da por hecho que la poesía es muy difícil de comprender. ¿Qué razones podemos buscar para explicarlo?
En este mundo no hay nada fácil. El amor mismo no es fácil, la amistad no es fácil... ¿Por qué buscar la facilidad? Al contrario, las cosas esenciales hya que trabajarlas, tienen que costar para conseguir entenderlas. No podemos comprender una flor, una rosa delante de nosotros, no es facil de comprender, aunque la tengamos delante. Es decir, todo lo que es esencial en el mundo es difícil, no fácil. Lo que es fácil es la política, las transacciones, el comercio..., eso es fácil. Incluso Dios cuando habla a la gente en sus libros sagrados, considerados fáciles, tampoco son fáciles. Así que lo esencial, en la poesía, según yo la entiendo, es que el poeta intente hacer fluir del lector otro creador. Así que, para mí, los lectores deben ser también creadores. Son ellos quienes crean los poemas. No son simples consumidores. No. El lector tambien es un creador, así que es muy bueno que las cosas sean difíciles.
Nos gustaría que nos describiera el lugar en el que usted escribe. Si tiene luz, ventanas... si en su mesa tiene ordenador, si escribe a mano, si escucha música mientras escribe... qué tipo de necesidades o qué rituales sigue.
Lo primero es que no tengo un hábito de escribir. Y en segundo lugar, nunca he escrito un poema sentado en una mesa. Jamás. He escrito soñando, caminando, viajando, y después me he sentado y he dado la última forma a lo que he escrito, ya detrás de una mesa. Pero me voy a mi casa a escribir, siempre escucho música clásica, fumo de vez en cuando y... leo. Nunca escribo poesía en una mesa, jamás, jamás. Pero después de escribir el poema, como he dicho, la última estructura, la última forma sí que se la doy detrás de una mesa. Y me encanta la luz, me encanta. No me gusta estar a oscuras cuando escribo ni cuando leo, e intento transformar todo en mi oficina en algo natural, nada organizado... no. Todo es natural en mi oficina. Periódicos y libros por el suelo, un cierto desorden... No es buscado, sino que es así, natural.
¿Qué relación tiene usted con los libros como objeto? ¿Es usted coleccionista o fetichista con los libros?
Bueno, me he olvidado de decir que no utilizo el ordenador. No utilizo el e-mail, ni Internet, jamás. Lo he intentado, pero me he dado cuenta de hay que invertir mucho tiempo del que no dispongo, así que lo he dejado y ahora escribo siempre a mano. En cuanto a los libros... hablando de los libros, me encanta leer libros, pero no leer en una pantalla, eso nunca. Un libro es una encarnación de un imaginario. Un libro es un objeto que evoca no sólo la vida cotidiana o el aspecto técnico, sino que evoca o encarna lo que ha imaginado el escritor, así que es una simbiosis, un lugar de encuentro entre la naturaleza, el ser humano y la imaginación, así que debe ser algo muy bonito. Un libro que no sea bonito... me parece que es una especie de desprecio de la poesía, del mundo, de la vida... Así que un libro debe ser un objeto precioso. Si no, nunca hay que tocarlo.
¿Cree que la poesía tiene fronteras, y en ese caso, que es posible traspasarlas?
En nuestro mundo moderno hay que dejar atrás la concepción clásica de la poesía. La poesía por definición es aquella que no tiene fronteras, así que todo el mundo está abierto a la poesía, incluso la ciencia, la técinca.... Todo: la geografía, la historia, la filosofía, la física... El mundo está también más allá, y esa es la relación extraordinaria que mantiene la vida moderna. La vida moderna, la modernidad, ha abierto todas las fronteras a la poesía, así que la poesía está más allá de todas las fronteras.
Después nos hicimos fotos, me dedicó su libro en árabe y en francés, y nos fuimos de cañas.
El otro día leí que a Ian MacEwan le ha aparecido de pronto, a los 59 años de edad si no calculo mal, un hermano mayor. La historia, que es lo de menos aquí, es algo así como que sus padres se acostaron antes de lo que debían según la época, ella se quedó embarazada, y como llegaba la II Guerra Mundial, dieron al bebé en adopción, no vaya a ser que él, al volver de la guerra, quedara ante el mundo como un cornudo. Típica historia de entonces. Después, ya casados, tuvieron a Ian, pero no dijeron nunca nada sobre el bebé anterior. A nadie. Menos ella, la madre de las dos criaturas: la regalada y la aceptada, que se lo contó todo a su hermana.
El susodicho niño ahora es un hombre rozando los setenta, que se encuentra, tras investigar un poco, con un hermano escritor, y además aclamado. Y se lee todos los libros del hermano. Y le gustan. Pero llega a la conclusión de que él va a escribir su propia historia.
El caso es que, no recuerdo muy bien cuál es la profesión de éste hombre, pero todo esto viene a colación, porque mi cabeza se ha inventado que es algo así como minero. Y me pregunto cómo será su libro. Ahora que, con setenta y tantos, descubre a un hermano superpijo, super establishment, y super aceptado. Y escribe un libro. Y me acuerdo de Magnus Mills. Un conductor de autobús de una ciudad de Inglaterra que se convirtió en un bombazo literario al escribir su vida en el curro. Y me leí aquel bombazo. Y me gustó. De hecho me encantó. Me gustó tanto que siguió escribiendo y yo seguí comprándome sus libros. Y tiene uno maravilloso: "Tres van a ver al rey ". O bueno, dos: "El entierro de las bestias ".
Y el caso es que hoy, cuando leí en nosédónde que Ian McEwan había publicado nuevo libro y que las críticas le ponían por las nubes, me metí en Amazon para comprármelo. Y ya que hago un pedido, aprovecho y pido varios. Entonces pedí varios. (Al que le interese, le paso la lista). Y cuando no sabía ya que pedir pero estaba distraída mirando, me acordé de Magnus Mills, y pensé: "¿qué habrá publicado últimamente?" Entonces lo busqué, y el último libro , del que no había oído hablar porque hace tiempo que le perdí la pista, viene recomendado por Pynchon. Y me he quedado flipada. Y me lo he comprado, claro.
Esto es lo que dice:
Reviews Independent
‘To write one unique book is a rare achievement. The ability to produce several is truly special’
Thomas Pynchon
‘A demented, deadpan comic wonder’
¿No es genial?
Yo quiero saber quién es Thomas Pynchon
Y recomiendo fervientemente esos dos libros de Magnus Mills.
Acabo de entrevistar a este bellezón de 19 años hace menos de media hora, en la azotea del Hotel de Las Letras, en la Gran Vía. La hija de Paul Auster y Siri Hustvedt ha venido a Madrid para tocar con su grupo mañana, en la Noche de los Libros. Es tímida, educada, y se comporta como si en su casa tampoco le dieran el suficiente dinero para comprárselo todo en Zara.
Llevaba las uñas pintadas de rosa pálido y un bolso enano y abierto del que sobresalía el recorte de El País de hoy en el que hablaban sobre ella.
"Creo que me di cuenta de que vengo de una familia distinta cuando iba al colegio de pequeña y hablaba con mis amigos de los libros y las películas con las que he crecido, pero ellos no tenían ni idea de lo que les estaba contando." "Crecí en una casa a la que venía mucha gente importante: Don DeLillo, Lou Reed, Wim Wenders... todos son amigos de la familia, y no me enteré de que eran famosos hasta que fui algo mayor, ¿sabes? Supongo que cuando eres una niña no piensas en los amigos de tus padres".
"Empecé a leer desde muy pequeña. Leía con mi madre cada noche, antes de acostarme, durante al menos dos horas, y leímos juntas hasta que cumplí los trece, así que aquello duró mucho tiempo". "Empecé leyendo literatura infantil, creo que el primer libro que leí fue Goodnight Moon, que es para niños, y en seguida pasé a Charles Dickens, Emily Brönte, Jane Austen... cosas bastante duras, las verdad." "Cumbres borrascosas lo leí cuando era muy pequeña, a los 10 o así. Pero los libros de aquella se me mezclan un poco porque leía muchísimo".
"Leí la primera novela que escribió mi madre hará unos tres años, y a mi padre no le he empezado a leer hasta este año. No me sentía cómoda leyendo sus trabajos porque quería mantenerlos sólo en esa faceta de padres y que los demás factores no entraran en juego, que sólo fueran mamá y papá. Además escriben sobre temas muy íntimos, como la sexualidad, la depresión... temas con los que es difícil lidiar cuando eres más pequeña. Pero ya estoy cómoda explorando su trabajo".
"He leído bastante poesía, de hecho muchas de las letras de las canciones de mi disco son traducciones de poetas con los que he crecido: Tristan Tzara, Apollinaire, Paul Eluard... y también hay letras escritas por mi padre. El primer libro de poesía que leí era de Emily Dickinson y aunque no entendía todo, me encantó, disfruté mucho leyéndolo".
"Mi padre siempre me está dando libros, y algunos los dejo y otros los leo. Mi madre también. Me acabo de leer uno que me ha dado mi padre de George Bataille, Le Bleu du ciel. ¡Es un libro rarísimo! pero me ha encantado".
Hace poco salió en la prensa una declaración de Paul Auster afirmando que Viajes por el scriptorium a lo mejor iba a ser su último libro porque se sentía vacío, sin ideas. Cuando se lo comento, le entra la risa. "Mi padre siempre dice eso. Cada vez que termina un libro dice que es el último, que se ha quedado vacío, y le pasa lo mismo con las películas, en seguida dice que no va a volver a hacer una película jamás, pero ahí está, trabajando en su próxima novela. ¿Sabes? creo que es tan difícil escribir una novela, que cuando terminas te quedas como vacío, pero no, que va, eso no le va a ocurrir".
En mi barrio hay una pandilla de cinco vagabundos. A veces son seis, a veces cuatro, y a veces menos. Todos los que vivimos por aquí los conocemos. Se sientan durante horas junto al mercado de san miguel, a beber litronas de cerveza o tetrabricks de vino. Uno canta flamenco a voz en grito; otro les lleva las bolsas de la compra a las señoras mayores; otro se preocupa por su perro, un cachorro que siempre anda escapándose detrás de las perras y que se llama "Curro como su padre"; otro toca la flauta, y otro hace animalitos pequeños con cáscaras de pistachos y piñones, que llevan un iman para que la gente se los compre y los pegue a la nevera.
El caso es que desde hace un par de meses, se les unió un nuevo personaje. Pero a éste parece que no le gusta el mercado y se sienta más hacia acá, en un banco en la calle santiago. Llamaba la atención porque se pasaba horas y horas junto a una caja llena de clavos en la que siempre andaba trasteando. Los otros cinco le hacían compañía por las tardes, y mientras uno sujetaba un martillo, el otro un trozo de tubo... como si él fuera el cocinero y los demás pinches de cocina. A los pocos días, la caja se fue convirtiendo en un artilugio cuadrado, con tubos, una cadena de bici, manillar... un cacharro estrambótico lleno de piezas que parecían encajar y todo el artilugio giraba.
Una tarde me acerqué y le pregunté qué estaba construyendo, y me contestó que era una máquina del tiempo para el barrio. Le pregunté: "¿Pero es para viajar hacia delante o hacia atrás", y me contestó: "Uy, esto vale para todo".
La foto no le hace justicia, pero tiene a todo el barrio ensimismado. Por la noche se la guardan en un locutorio para que no se le estropee, y él siempre anda cambiándole cosas, añadiendo partes y quitando otras.
Desapareció en semana santa y nos tuvo a todos preocupados. Siji ya pensaba que estaba pasenado por el pasado, por el Madrid de los Austrias. Pero como de pronto siempre se le veía rodeado de gente y cámaras de fotos, temimos los vecinos que hubiera sido absorbido por algún ciclón de estos tipo Madrid Directo. Pero no, ha vuelto. Y ahora la máquina ha cambiado de nuevo. Ahora está llena de cilindros de colores que giran provocando un extraño efecto óptico, así que tendré que hacerle un seguimiento.
He aquí el artista:
La camiseta de Leonardo no es casual. No pretende ser un genio, pero cuando termine planea construir un astrolabio.