Santiago Roncagliolo (FIL)
Es el ganador del Premio Alfaguara de novela 2006, por su libro Abril rojo, y ésta es la segunda vez que le entrevisto. La primera fue en Segovia, en el Hay Festival, y ésta, en una terraza del hotel Hilton, aprovechando que este hotel está lleno de escritores que han venido a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México. Ya es casi de noche, y se le ve agotado. Lleva puesta la camiseta de “Negra i criminal”, la librería dedicada a novela negra de Barcelona. Yo también la tengo. Le comento lo que le voy a preguntar, le pido que espere unos segundos entre mi pregunta y su respuesta para no pisarnos, pero ya se lo sabe.
¿Es la primera vez que vienes a esta feria?
Es la segunda vez que vengo a la feria de Guadalajara, y me parece lo más monumental que he visto como evento literario en mi vida. A veces parece como el Disneylandia de la Literatura. Este año hay una concentración de Nobeles que no es normal, hay cuatro, y grandes figuras de la Literatura como García Márquez, Saramago, Mosiváis, y te vas topando con gente a la admiras, y hablas de con ellos, y te cruzas con ellos, y eso crea una atmósfera muy especial. Además es una feria que está muy orientada a los lectores, que tiene mucho contacto con los lectores, que es muy importante para la ciudad de Guadalajara, así que tiene una efervescencia y una vitalidad que yo nunca había visto en ninguna feria y en ningún festival.
¿Hay algún autor que hayas conocido aquí o que te haya sorprendido?
Me he reencontrado con muchos escritores que ya conocía pero que han venido a presentar sus nuevos trabajos. De México, están aquí los del crack, Nacho Padilla, Jorge Volpi… Jorge tiene una nueva novela que es además como la cúspide de un gran, monumentalísimo trabajo que ha estado haciendo desde “En busca de Klingsor”. Me he encontrado con Javier Velasco, que va a presentar mi novela mañana y que es posiblemente una de las personas más divertidas que conozco y con más sentido del humor. Y entre los escritores que han venido de Andalucía, hay algo que me gusta mucho y es que haya gente en la lista como Fernando Iwasaki o Andrés Neuman, que no ha podido venir, pero que está invitado, y son andaluces de ultramar, digamos. Creo que Europa es un continente de acogida, Andalucía es un lugar de acogida, y en esta feria han sabido incorporar eso con autores de otros sitios. Está Isaac Rosa, que además yo siempre he sentido cierta afinidad en la manera de tratar la política, entre su trabajo y el mío, me parece una presencia interesante y joven, y luego hay mucha gente a la que llevo ya muchos años admirando, como Almudena Grandes, como Saramago, como Monsivais, como Millás, y siempre es un placer saber que están cerca, estar tú ahí y pensar “son mis colegas”.
¿Qué te gustaría resaltar del 2006 literario?
Este año es la primera vez que todos mis amigos y yo hemos acertado a quién iba a ganar el Nobel. Nunca acertamos. Pero la decisión de Orhan Pamuk estaba cantada porque era muy oportuna. Es un Nobel de encuentro entre dos mundos que suelen estar bastante desencontrados. Veo que es una de esas decisiones que une calidad literaria a dar relevancia a una figura que es políticamente muy interesante. También ha estado el Cervantes para Paul Auster. Me gusta Paul Auster. Siempre me ha gustado Paul auster. Es curioso que en Estados Unidos siempre le han dado menos importancia que en el mundo hispano, pero a mí me parece un autor que siempre ha sido capaz de crear una voz propia, de hacer lo que yo llamo una novela de ideas, pero de una manera que sea muy legible y muy accesible, y admiro eso. Posiblemente me hubiera gustado más que se lo dieran a Philip Roth, pero es que me hubiera gustado más que se lo hubieran dado a Philip Roth más que cualquier cosa. Philip Roth es como un gran ídolo. Y otra de las cosas que yo creo que han sido importantes este año son la aparici´çon de la última novela de Philip Roth, “Everyman”, que es espectacular, es la historia de un cuerpo masculino. Es la historia de un hombre contada a través de su cuerpo. Y otra novela que se llama The road, de Cormac McCarthy me ha impresionado mucho. Supongo que lasdos van a estar traducidas aquí, bueno, “Everyman” ya está traducida al español, y “The road” está en vías de traducción y creo que son dos novelas, para mí las más interesantes que han aparecido este año.
Ahora te voy a hacer una serie de preguntas-cotilleo que hago a casi todos los escritores, para luego hacer vídeos con distintos autores hablando sobre el mismo tema, y usarlos en diferentes programas.
¿Cómo es el lugar en el que escribes? ¿Qué necesitas para escribir?
Siempre he escrito en algún lugar sin decoración, silencioso, aburrido, donde no haya nada que me pueda distraer. Soy muy neurótico cuando escribo. Y ahora tengo un pequeño estudio en el que no hay timbre, no hay teléfono, es perfecto. Es tan pequeñito que no me puedo distraer porque no puedo ir a ninguna parte. Eso me permite realmente transportarme al universo en el que estoy escribiendo. Y no tener que regresar a este. El problema es que suelo ser muy neurótico. Cuando estoy obligado a regresar a este universo puedo reaccionar de una manera bastante desagradable.
¿Tienes alguna manía con la ropa, con la comodidad…?
No. Suelo escribir descalzo porque suelo escribir en casa y es más cómodo. Ahora que me desplazo a un sitio para escribir, tengo que estar vestido. Tengo que estar vestido y bañado cuando llego, pero durante años lo que hacía era escribir de corrido, y bañarme y almorzar al mismo tiempo, al mediodía, y luego seguir escribiendo. Lo que necesito sobre todo es aislamiento, no me preocupan tanto los otros detalles. Tengo pocas manías a parte de la obsesión por no escuchar nada, por no ver nada, porque no haya distracciones del mundo que me estoy imaginando.
¿Tienes alguna ventana? Necesitas mucha luz, poca luz…
Me gusta tener mucha luz donde escribo porque lo otro es deprimente, es muy deprimente escribir en un lugar oscuro. Pero la ventana frente a la que escribo en este momento, da a una pared blanca que hay enfrente, y siempre me pongo de manera que no se cuele ninguna ventana del edificio de enfrente en mi campo visual. Un ser humano real podría arruinar los seres humanos que me estoy inventando, que suelen ser más agradables e interesantes que la persona de enfrente tomando un café.
¿Tienes libros alrededor? ¿Cómo es tu biblioteca? La tienes ordenada… Esto creo que ya me lo contaste en Segovia, pero por si acaso.
Sí, crecí en una casa que era una gran biblioteca, mi padre tenía muchísimos libros, todos se llenaron de polvo, y producían unas alergias feroces. Además me he mudado mucho a lo largo de mi vida y los libros pesan mucho. Entonces cuando me mudo regalo los libros a la gente que creo que los pueda valorar. Pero este año he estado yendo a muchos países de América Latina y me han estado regalando muchos libros, y casi sin querer he engordado una biblioteca de literatura latinoamericana envidiable en realidad. Los tengo ordenados, pero empiezan a reventar los estantes, empieza a llegar ese momento en que metes más del espacio que tienes, metes libros encima de otros, empiezan a rebasar las posibilidades, se empiezan a derramar por las mesas, y sobre los sillones. Y no sé qué voy a hacer con ellos, no me voy a librar de ellos esta vez y no me voy a mudar, o sea que se vana quedar ahí, me temo.
¿Eres fetichista con los libros? ¿Te molesta que los abran del todo, que los subrayen?
No, no soy nada fetichista con los libros. Al contrario. Un libro doblado, arrugado o subrayado es un libro leído. Me gusta mucho cuando alguien viene con un libro mío y está lleno de manchas, subrayado, viejo… porque significa que ha estado trabajando mentalmente en ese libro. Cuando me traen un libro perfectamente nuevo y casi forrado y lustroso e impecable, me da la impresión de que es un decorado de su salón, no es para leerlo. Es ornamental. Una portada es bonita, y queda bien como adorno.
¿Por qué decidiste convertirte en escritor? ¿Por lo que tú leías?
Siempre leí mucho de chico. Y creo que siempre leí mucho porque no me gustaba el mundo real, y la literatura me proveía de escapes de la realidad. Y cuando empecé a escribir, también fue en un momento alrededor de los 21 años, en que no me gustaba nada lo que tenía alrededor ni lo que tenía por delante. Y eso fue lo que me animó a escribir en un primer momento. Pero luego se fue volviendo adictivo, y se fue volviendo adictivo no necesariamente escribir novelas, pero contar historias. Supe muy rápido que iba a vivir siempre de contar historias, ya fuesen culebrones, periodismo, reportajes, traducciones, libros infantiles, o discursos políticos, que ya lo he hecho y que en mi país es un género de ficción muy desarrollado. Ahora puedo vivir de la literatura y me parece un privilegio. Nunca pensé que eso iba a pasar. Siempre supe que viviría de escribir, pero nunca que de escribir novelas.
Ahora que viajas tanto, ¿escribes, anotas en los viajes?
Para mí es imposible escribir una historia larga viajando o en hoteles. Escribo el blog. El blog es una cosa escrita en los centros de negocio de los hoteles o en las cabinas de internet de los aeropuertos, y creo que me satisface el mono de contar historias y de ir contando pequeños detalles de cosas que forman parte de una gran historia, de un año que para mí ha sido muy intenso. Peor en cuanto termine todos estos viajes y toda esta cuestión promocional me encerraré a escribir una novela, no tendré más remedio porque no tendré más que hacer. Pero creo que ya es hora. También uno carga energías, uno va dándole vueltas a ideas y eso nunca paras de hacerlo. Las novela, con frecuencia, pujan por salir, no tienes que forzarte demasiado.
¿Me puedes recomendar dos libros?
Yo recomendaría “La posibilidad de una isla”, de Michel Houellebecq, y “El teatro de Sabbath”, de Philip Roth. Son dos maravillosos degenerados como novelistas, y creo que son los autores que siempre desafían lo que tú dabas por sentado. Que siempre lanzan misiles a la línea de flotación de tus creencias, de tus certezas, y creo que eso es lo mejor que puede hacer un novelista.
Muchas gracias.
Gracias a ti.
Le doy su libro, para que me lo dedique, en un ejemplar reluciente y nuevo, de esos que tan poco le gusta firmar, porque parecen objetos decorativos. Pero estamos en México, y es el que tengo aquí.

juanba dijo
Philip Roth, otro que no conozco, ¿es similar a Houellebecq en su forma de escribir? Por cierto ese de Houellebecq no lo leí, creo que es el único que me falta.
Encargué "Amor perdurable" me dijeron los de la librería que me llaman cuando lo reciban, es que los libros de Anagrama parece que tienen que viajar de Barcelona a mi casa sí o sí!
Un abrazo Almu, espero estés bien, recordá India :)
5 Enero 2007 | 10:56 PM