Fernando Iwasaki
Esta entrevista se realizó en Guadalajara, México, en la última Feria Internacional del Libro.
¿Has descubierto algún autor interesante aquí en la Feria de Guadalajara?
En los dos años que llevo viniendo sí, hay un autor que he descubierto y que me ha encantado. Es el mexicano Enrique Serna, autor de una serie de novelas escritas en clave de humor. La que me parece más extraordinaria de todas es El seductor de la patria, pero tiene otra novela que se titula El miedo a los animales, y otra novela que se llama Señorita México. A mí me parece que sería un escritor que disfrutaríamos mucho de él en España.
¿Qué escritores te han convertido a tí en escritor?
Bueno, yo quizá, por haber nacido en el Perú, no puedo dejar de mencionar a Alfredo Bryce , a Mario Vargas Llosa y a Julio Ramón Ribeyro. Pero por supuesto tengo que mencionar a Borges, a Cortázar, a Guillermo Cabrera Infante, y al mexicano Jorge Ibargüengoitia. Pero ya una vez viviendo en España, para mí han sido esenciales tres autores que quizá no sea muy frecuente que se les menciones, que son Wenceslao Fernández Florez, Enrique Jardiel Poncela y Julio Camba. La manera como estos tres escritores perfuman de humor todo lo que escriben, para mí ha sido importantísimo.
¿Crees en el canon?
Desde luego pienso que existe un canon literario. Los clásicos no son clásicos en vano. Tolstoi, Dostoievski, Stendhal, Proust, Faulkner, y los clásicos latinoamericanos, por supuesto, los clásicos del siglo de oro... Yo creo que sería un error imperdonable descreer de esos libros esenciales que son los que de alguna manera amilentan toda, toda la Literatura. Voy a poner un ejemplo que nada tiene que ver con los libros. No hay guitarrista flamenco, por más vanguardista que sea, por más fusión que haga, que no incluya alguna faceta del Niño Ricardo o de Manolo de Huelva. La tradición está para eso, para reflejarla, para renovarla, y lo mismo ocurre con la Literatura. Siempre volvemos a Cervantes, siempre volvemos a Shakespeare, siempre volvemos a Melville, siempre volvemos a los grandes nombres de la literatura.
¿Con qué clásico no has podido?
Hay un clásico con el que no he podido, que es James Joyce, por ejemplo. Joyce es un escritor que, salvo Los Dublineses, que es un libro de historias extraordinario, el Ulises me sigue pareciendo todavía quizás un libro para el que no estoy lo sificientemente preparado, y no me duelen prendas en reconocerlo.
¿Tendrías un anti-canon?
Cualquier anti-canon sería un canon. Yo creo que Roberto Bolaño es un gran escritor, ha muerto hace muy poco tiempo, y proponerlo como anti-canon sería incluirlo en el canon. Es decir, jamás el anti-canon podría estar conformado por esritores mediocres, o por escritores que no resistan la comparación con las grandes figuras. Podrían ser escritores de anti-canon por ser demasiado contemporáneos, por ser muy reciente su influencia entre nosotros, y Bolaño sería uno de ellos para mí.
¿Qué no leerías nunca?
Pues yo no leería nunca cualquier novela de templarios, que para mí son novelas de realismo mágico del primer mundo. Cuando a los latinoamericanos se nos reprocha que escribimos novelas donde ocurren cosas sobrenaturales y extrañas, qué podríamos decir de esas novelas donde se supone que unos arqueólogos desentierran en los Andes un monolito que tiene un mapa del espacio y entonces la NASA manda a la CIA a robar ese monolito porque ellos tienen la otra mitad, pero el papa lo impide porque los templarios son los arqueólogos... Yo creo que todo eso es calderilla perimermundista que sin embargo es muy bien acogida y muy bien recibida y no se le mide por el mismo rasero que a la literatura de otros lugares del mundo. Entonces yo creo que todo eso de templarios y reliquias sagradas y extraterrestres convertidos en apóstoles, pues a mí la verdad es que no me atrae.
¿Por qué los escritores siempre hablan tan poco de poesía?
Yo creo que todos los narradores tenemos que leer poesía, porque la poesía renueva la prosa, y un narrador debería ser capaz de explicar lo que ha hallado leyendo poesía. Sería muy difícil hacer un canon de poesía, sin embargo. Y como todos los grandes nombres no están en discusión, ya que yo vivo en España y conozco muchos poetas, pues me gustaría mencionar a Felipe Benítez Reyes, a Luis García Montero, a Luis Alberto de Cuenca, a Vicente Núñez, a Francisco Brines, a Abelardo Linares, a Andrés Trapiello, Vicente Gallego... son todos poetas con los que he disfrutado muchísimo.Carlos Marzal... y la verdad es que me gustaría recomendar la lectura de todos ellos.
¿Eres un escritor capaz de escribir en cualquier sitio? O necesitas tu mesa, tu música...
Si tuviera que escribir un relato, un artículo, una conferencia, una presentación, puedo hacerlo en cualquier sitio. Pero para trabajar en las novelas, sí necesito hacerlo en mi despacho de casa, en la biblioteca, con el orden al cual estoy acostumbrado, y probablemente con mi música. Música que necesito de forma urgente para escribir. Porque sin música me resulta del todo imposible.
¿Qué tipo de música?
Pues generalmente busco la música de mi educación sentimental. Busco a los Beatles, busco aquello que oía cuando era adolescente, los Rolling Stones, Yes, Genesis, también Cat Stevens, Elton John... Además tiene que ser en otra lengua que no sea el español porque si escucho música en español no puedo elegir las palabras correctas, por lo tanto también puedo oír musica brasileña, o música instrumental. Jazz, por ejemplo.
¿Y el flamaneco, tú que te dedicas a ello?
El flamenco, cuando es en guitarra, sí. Cualquier disco de Rafa Riqueni, de Manolo Sanlúcar, de Vicente Amigo, Tomate, Paco de Lucía, me vale para escribir.
Descríbeme cómo es ese lugar.
Pues mi lugar es muy ordenado. Yo soy un poco maniático con el orden y entonces cuando escribo despliego sobre una mesa, que al principio está completamente vacía, los libros de referencia que voy a consultar. Esos libros pueden ser bien libros de Historia, bien novelas que las reviso, quizás algo de filosofía, algo de poesía, diccionarios, el de autoridades es muy útil para mí, y el diccionario de la Real Academia, también, por supuesto.
¿Cómo es tu biblioteca? ¿Es amplia? ¿Está ordenada? O regalas los libros por cuestiones de espacio...
Mi biblioteca es muy grande, temo que me sobrepase si es que no me ha sobrepasado ya. Los libros que ordeno los ordeno por géneros, entonces tengo la novela española por un lado, la novela latinoamericana por otro, la filosofía, los relatos, la novela de autores extranjeros, que la tengo dividida por países: americana, inglesa, francesa, alemana, italiana... No los pongo por orden alfabético, a lo mejor sí por orden de tamaños, pero en cualquier caso los libros que sí me resultan especiales son los libros que he comprado en librerías de viejo, y sobre todo dedicados. Me encanta rescatar libros que fueron alguna vez dedicados y que de pronto uno los encuentra en librerías de lance, y rescatarlos es una manera de desagraviar al que dedicó el libro.
¿Te molesta que la gente subraye los libros, o que doble las páginas o los abra del todo?
Pues no me gusta que se doblen las páginas. Yo estaría de acuerdo con subrayar un libro y de hecho subrayo libros porque me ayuda a hacer una lectura más concienzuda cuando tengo que presentar o cuando tengo que escribir una reseña. Pero los libros que he comprado en librerías de viejo, los libros que he comprado a otras personas, los libros que considero tesoros, esos los mimo muchísimo. Yo tengo una edición de El Fantasma de Canterville, de Wilde, que se editó en la prisión del Dueso en tiempos de la guerra civil.Una pareja de homosexuales, él poeta y el otro ilustrador, que fueron condenados probablemente por homosexuales, pues hicieron una tirada de cien ejemplares de El Fantasma de Canterville. Y yo tengo uno de esos cien ejemplares y creo que es un tesoro. También tengo la edición de La cripta de Pombo que es un libro que Gómez de la Serna le dedicó a Jardiel Poncela. Yo tengo el ejemplar que perteneció a Jardiel Poncela, lo encontré en una librería de viejo y creo que es también una maravilla. Y libros así, dedicados por autores olvidados, son para mí una especie de tesoro.
¿Has leído a los chicos del crack mexicano? Volpi, Nacho Padilla...
Pues los he leído casi a todos. He leído a Jorge Volpi, he leído a Nacho Padilla, en esta feria de Guadalajara he presentado las últimas dos novelas de cada uno de ellos, he leído a Eloy Urroz, a Pedro Ángel Palou... Creo que es un grupo muy singular dentro de la nueva narrativa mejicana porque son todos muy buenos amigos y además muy talentosos. No los encuentro para nada enemigos del realismo mágico. El mismo Ignacio Padilla acaba de publicar La gruta del toscano, que es una novela donde hay zarigüellas fosforescentes ern el Himalaya, que son los equivalentes de las mariposas en Cien años de soledad, y al contrario. Yo creo que ellos nunca habrían sido escritores si no hubieran leído a Rulfo, si no hubieran leído a García Márquez, si no hubieran leído a Carpentier. Y tampoco creo que se hayan dedicado a matar a ningún padre porque todos ellos admiran y quieren a Carlos Fuentes, y me consta que Carlos Fuentes los quiere y los admira también.
Para terminar, me gustaría que me recomendaras una lectura.
Pues como hablábamos del crack, quiero recomendar No será la tierra de Jorge Volpi, una novela con la que termina su trilogía del siglo XX, está publicada por Alñfaguara, y me gustaría recomendar Zapata, de Pedro Ángel Palou, que es una novela que muestra un rostro absolutamente nuevo del gran caudillo de la revolución mejicana, que está publicado por Planeta México.
Muchas gracias.
Gracias a Estravagario.


juanba dijo
Veo que Joyce sigue cómodo en el primer puesto del ranking de "los imposibles". Me gustaría leer la opinión de un escritor que sí lo haya terminado y entendido (por cierto, yo ni siquiera he tomado entre mis manos ese libro)
Salutes
24 Febrero 2007 | 09:13 PM