ROBLE DE SOMIÓ (GIJÓN)
En la plaza de Villamanín, muy cerca del Museo Evaristo Valle y de Las Delicias, aguanta el paso del tiempo, rodeado por el asfalto, un roble centenario testigo del bosque atlántico que cubrió toda la zona.
En otros tiempos.
Hay otros testimonios aislados por Somió y queda la impresionante carbayera de Tragamón (ver en este blog). Pero este, urbanizado, atrae nuestra mirada entre casas y paradas de autobús.
Rodeado de gente (mayores y menores), en las buenas horas del día y solo cuando el calor o el frío aprietan; conformando con la escasa hierba que tapiza la plaza y los aun más escasos compañeros que comparten le isla, el oasis.
Es posible que le gustase más estar en otro lugar; es posible, pero también es cierto que tiene muchos motivos para sentirse orgulloso.
Y con él todos los que le contemplan, admiran y cuidan.
