Categoría: Noticias
24 Agosto 2008
La psoriasis es una enfermedad crónica no contagiosa que produce descamación e inflamación de la piel. El síntoma más habitual es la aparición de manchas o placas de tamaño variable recubiertas de escamas, que predominan en los codos, las rodillas, el tronco, las manos y el cuero cabelludo.
Recomendaciones en alimentación En relación con la psoriasis, existen opiniones expertas variadas en cuanto a la importancia y la relación de la alimentación en su tratamiento. Por un lado están quienes afirman que existen alimentos concretos que empeoran los síntomas de la psoriasis y que por tanto las personas afectadas por esta enfermedad deberían eliminar de su dieta. Algunos de estos alimentos son las bebidas con gas, el café, la carne de cerdo y la leche y todos sus derivados (yogur, queso, cuajada, requesón...).
Hasta el momento se desconoce la razón por la que haya que restringir drásticamente este tipo de alimentos, aunque son muchas las personas afectadas que experimentan mejoría al seguir dichas indicaciones dietéticas.
No se trata de alimentos imprescindibles, por lo que no consumirlos no plantea problemas de deficiencias nutricionales, salvo en el caso de los lácteos, para los que habrá que buscar un sustituto que aporte el calcio necesario.
La presencia de vitaminas y minerales
La piel es un órgano que se renueva constantemente, por lo que requiere un aporte incesante de nutrientes.
Un buen aporte de agua (aproximadamente 1 litro y medio diario, e incluso 2 litros en verano) junto con cantidades suficientes de vitaminas, minerales y antioxidantes, pueden dar a la piel un aspecto más saludable.
Aunque la presencia de estos nutrientes en la dieta no garantiza la desaparición de la psoriasis, es importante que estén presentes en la dieta, siendo los vegetales los alimentos en los que más abundan.
Existen también alimentos además de los vegetales, ricos en diferentes vitaminas con interesantes propiedades para la piel. Este es el caso de la vitamina A, entre otras, presente además de en algunos vegetales como la zanahoria, en alimentos de origen animal como por ejemplo la yema de huevo o algunos pescados entre los que se encuentra el congrio. Esta vitamina posee un papel esencial en la renovación de la piel y las mucosas. Algo similar ocurre con algunos minerales como el azufre, presente en los huevos, además de en los cereales integrales y en la levadura de cerveza, cuya presencia es indispensable en la síntesis de queratina, proteína que forma parte de piel, pelo y uñas.
Todos los alimentos poseen nutrientes interesantes e importantes para el mantenimiento de la salud y para el buen aspecto de la piel. Por tanto, es importante tomarlos en su justa medida para conseguir llevar a cabo una alimentación equilibrada que aunque no cure la psoriasis, pueda contribuir a mantener la piel en un mejor estado.
Este articulo ha sido extraido de la web: www.consumer.es
Si alguno de los lectores sufre esta enfermedad o conoce alguna persona que la sufra,puede ponerse en contacto con este blog y si lo desea dejar alguna recomendacion sobre esta enfermedad. Gracias y espero vuestras recomendaciones.
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21 Mayo 2008
Hay que tener en cuenta principalmente cuando una persona va a comenzar una dieta es que no se trata de estar delgados (estetica) sino de estar sanos (salud).
En el primer momento que una persona comienza a hacer una dieta de pérdida de peso piensa equivocadamente que mientras menos coma mejor, eso es una idea equivocada ya que aunque sea cierto logicamente que cuanto menos se coma mas grasa se pierde, eso tienes numerosos efectos negativos para la salud.
Para una dieta equilibrada y sana es conveniente que la pérdida de peso sea poco a poco (3 kgs el primer mes y 2 kgs el siguiente.
En una buena dieta hay que tener en cuenta que se debe de comer de todo haciendo 5 o 6 comidas diarias y hacer ejercicio fisico (andar de media hora a una hora al dia). El ejercicio fisico dee ser entre 5 y 6 dias semanales.
A continuacion les daremos una guia sobre los alimentos recomendables y los perjudiciales:
* Alimentos recomendables
Obligados
" Frutas completas y zumos naturales no ácidos. 4/5 Raciones diarias
" Verduras y hortalizas crudas, al vapor, al horno (de hoja verde, todo tipo de coles, raíces, etc). 1 Ración cruda (ensalada) y otra cocinada al día, como mínimo
" Germinados (brotes de soja, de alfalfa, de trigo, etc). 2/3 Veces semanales
" Semillas y nueces (en poca cantidad). 2 Veces semanales o más
" Aceite de oliva virgen prensado en frío, aceite de lino. Diario
" Pescado azul de aguas frías (salmón, arenque, sardinas, boquerones, caballa, trucha de río). Se puede sustituir por una cucharada diaria de "aceite omega-3". 2/3 Veces semanales
" Agua mineral y zumos (3:1). 8 Vasos grandes al día (entre los dos)
Opcionales
" Carnes biológicas (mejor de caza ). Evitar el cerdo.
" Huevos biológicos. 2-6 a la semana
" Cereales integrales (arroz, trigo, avena, centeno, mijo, cous-cous, pasta, pan, etc). Legumbres (soja, lentejas, garbanzos, judías, guisantes, etc). Tofu, seitán.
" Lácteos (mejor olvidar la leche de vaca; la leche de cabra es más digestiva.) Es mejor tomar productos fermentados como yogur biológico (con bifidobacterias, etc) y quesos frescos (mejor de oveja o cabra). 1 Ración diaria, máximo
Se recomienda que todos los alimentos procedan de cultivos o cría biológicos, en la medida de lo posible, debido a la ausencia de pesticidas, metales pesados, antibióticos, hormonas y otras sustancias tóxicas, en su interior.
* Alimentos perjudiciales
Limitar su consumo al máximo, ya que, no sólo no aportan ningún nutriente, sino que provocan, tarde o temprano, trastornos en la salud. Son:
" Azúcar refinada y dulces
" Grasas saturadas (de procedencia animal) y grasas "Trans" o hidrogenadas (margarina, bollería, aceites refinados, etc)
" Sal en exceso
" Embutidos (a excepción del jamón ibérico de bellota, en pequeñas raciones)
" Harinas blancas refinadas (pan blanco, pasta blanca, etc)
" Productos procesados industrialmente (productos preparados, precocinados, enlatados, en conserva) con conservantes o colorantes químicos.
" Carne roja y aves, en exceso (más de una vez por semana). Procurar que la carne sea de origen biológico o de caza. En especial, evitar el cerdo y la grasa animal.
" Tabaco y alcohol (sí se recomienda una copa de vino tinto bueno, diaria)
Es recomendable evitar picar entre horas pero teniendo en cuenta de no dejar que pase mucho tiempo entre una comida y otra (3 horas y media aproximadamente).
A continuación pondremos una dieta equilibrada que les podra servir de ayuda:
-Dessayuno: Fruta, zumos naturales, pan integral con aceite de oliva y tomate. Algo de queso (mejor fresco), frutos secos, malta, infusiones, achicoria. Leche de soja. Tortillas.
-Comida entre el desayuno y el almuerzo: fruta, queso de cabra o de oveja, tomate con aceite de oliva, tortilla española o francesa (en pequeñas cantidades)...
-Almuerzo: Verduras crudas (ensaladas) y cocinadas, arroz integral y cereales integrales (en brotes), legumbres cocidas o en brotes (como lentejas, garbanzos, soja, etc.). Tofu, seitán. Pescado (mejor azul), carne de cordero (sin grasa) o de pollo de granja, pato o pavo, hasta dos veces a la semana. Huevos de granja, pero no fritos. Nunca embutidos. Patatas, fruta.
-Merienda: Yogur con fruta, plátanos, frutos secos, infusiones.
-Cena: Más o menos como la comida,pero menos cantidades, también sopas o hervidos de verduras, etc. Pan integral. En la cena hay que tener en cuenta de dejar por lo menos una hora antes de acostarse
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19 Mayo 2008
La gastronomia andaluza es el resultado de la herencia arabe, que se caracteriza por sus sopas, ptajes y la rica condimentacion de sus platos.
En la cocina andaluza se diferencian dos grandes vertientes. Una de ellas se basa en la elaboración de platos a partir de productos procedentes del mar, mientras que la otra es la popular cocina andaluza del interior, rica en potajes de legumbres y guisos. Si bien, uno de los platos más típicos y tradicionales como es el gazpacho, puede saborearse en cualquier rincón de Andalucía.
Andalucía, provincia a provincia
La cocina andaluza, no sólo se caracteriza por la calidad de su materia prima, si no también por los diferentes modos de preparación de las recetas y la variedad de platos que el turista puede encontrar a lo largo y ancho de toda esta tierra, ya que cada provincia posee platos propios realmente sabrosos.
En Almería, se pueden degustar platos como la típica sopa de Almería, elaborada a base de marisco, la sopa de ajo, la sopa negra, la olla de trigo o los gurullos, un plato típico elaborado a partir de migas mojadas y fritas con chorizo y tocino. También destaca su ensalada de escarola, sus gachas y los guisos de caza.
Los platos más típicos de la provincia de Jaén comparten un ingrediente común, el excepcional aceite de oliva de esta tierra, como se puede comprobar en recetas tan típicas como el ajilimojili, las espinacas jienenses, los variados y sabrosos platos de verdura y por supuesto el gazpacho. También son muy conocidas las patatas a lo pobre, las habas fritas y por supuesto la pipirrana, una variante del salmorejo con ajos, tomate, miga, pimiento verde, aceite y sal.
En Cádiz, destaca un cocido llamado Berza y el estupendo "pescaíto" frito, así como el excelente marisco de Sanlúcar de Barrameda. Además posee vinos de calidad como los finos, las manzanillas y todos los englobados dentro del conjunto de vinos de Jerez.
El pasado árabe supone una influencia realmente importante en la comida cordobesa como se puede comprobar en platos como el cordero a la miel, en los que se mezclan sabores dulces y amargos. Además destacan los platos de caza entre los que sobresalen la olla cordobesa, la chafaina cordobesa o los pichones con aceitunas, sin olvidar otros tan típicos como el salmorejo, el ajo blanco o el gazpacho.
En Málaga son famosos los platos de pescado y marisco como el arroz a la marinera, la sopa de rape o el atún mechado, así como las gambas a la plancha y el "pescaito" frito. Pero además se pueden degustar algunos de los platos más sabrosos de caza . Pero si existe un plato típico por excelencia en esta provincia, es el original ajoblanco, una sopa fría elaborada con ajo, almendras y por supuesto con el mejor aceite de oliva.
En Huelva son típicos los guisos de pescado como el atún con tomate, las almejas con arroz o la raya al pimentón. Además merecen una mención especial las gambas, las cigalas, los langostinos y las 'cañaíllas', un tipo de caracol marino. Si bien, existe gran variedad de productos ibéricos de excelente calidad entre los que destaca el popular jamón de Jabugo.
En el caso de la cocina granadina, los platos más conocidos son las habas a la granadina, la tortilla sacromonte y las truchas de Laújar, en las que el jamón de Trevélez juega un papel fundamental.
Sevilla, es una de las regiones en la que más extendida está la costumbre del "tapeo". Las tapas son platos pequeños en los que se pueden degustar innumerables combinaciones de alimentos. Si bien, Sevilla es mucho más que sus populares tapas, ya que en ella pueden degustarse platos tan contundentes como el rabo de toro guisado, los huevos a la flamenca o el lomo en manteca. Además, en su gastronomía existen recetas andaluzas tan populares como el gazpacho, el "pescaito" frito o el cocido andaluz.
Aceite, vino y dulces con tradición
Es indudable, que el excelente aceite de oliva andaluz es un alimento esencial en la mayoría de platos que conforman la exquisita gastronomía andaluza, siendo además el ingrediente principal de algunos de sus platos más populares.
Del mismo modo, al hablar del vino andaluz, hay que hablar de un vino de calidad sobretodo al referirse al vino de Jerez. Este es un caldo que encierra historia y tradición, y que junto con la manzanilla o el fino, constituye una de las mejores formas de acompañar una típica comida andaluza.
La mayor parte de los postres andaluces más tradicionales se caracterizan por su clara influencia árabe, como por ejemplo la torta real de Motril, los tocinos de cielo de Guadix, las torrijas de Semana Santa o los piononos de Santa Fe, unos exquisitos dulces rellenos de crema. Si bien, existe un buen número de postres que recogen una extensa tradición de la gastronomía de los conventos andaluces, algo que queda reflejado en las famosas yemas de Santa Úrsula.
servido por moirevu
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30 Enero 2008
Por mucho que usted dedique tiempo a enseñar a su hijo o hija las bases de una buena nutrición, es seguro que ellos incluirán ciertas comidas muy típicas de nuestro tiempo; hamburguesas, patatas fritas, batidos, pollo frito, perritos calientes, pizza... alimentos propios de establecimientos de fast food.
Lo cierto es que no habría nada que criticar a estos establecimientos de comida rápida si quien acude a ellos lo hiciera de forma esporádica. Pero, por desgracia, cada vez es mayor el el número de personas que lo convierten en la base de su alimentación, sin ser conscientes de los peligros nutricionales que esto conlleva. Comer rápido, a cualquier hora del día y a bajo precio, así como saber que se puede consumir este tipo de alimentos en cualquier rincón del mundo, son las bazas más fuertes de estos populares establecimientos. Sin embargo, las desventajas no sólo son más numéricamente sino que, además, resultan peligrosas: una desequilibrada composición desde el punto de vista nutricional, poca variedad de productos, olores y sabores fuertes que se presentan y que suelen resultar indigestos...
Un grave problema derivado de todo esto es la sobrealimentación. Es bastante frecuente que con tan solo una comida de tipo fast food ingiramos más de la mitad de las calorías diarias necesarias. Si a ello añadimos las calorías aportadas por el resto de comidas del día, el contenido calórico de la ingesta total se habrá disparado, con lo que estaremos induciendo a un problema de sobrepeso u obesidad.
Así mismo es frecuente observar en estos establecimientos un consumo insuficiente de leche y derivados, alimentos fundamentales para el correcto desarrollo de la masa ósea por su contenido de calcio.
El alimento base de estos establecimientos suele ser la carne que, ingerida con moderación, es un alimento excelente, mientras que un abuso en su consumo constituye un error alimentario debido a su elevado aporte de proteínas, grasas saturadas y colesterol.
Lo cierto es que para alcanzar una dieta equilibrada, se debe aumentar el consumo de pescado a unas tres o cuatro raciones semanales en detrimento de la carne.
Conviene señalar, que en un análisis publicado en la revista Consumer, en el que se analizaron seis hamburguesas envasadas de diferentes marcas comerciales, se comprobó que en algunas de ellas existen irregularidades en cuanto a su composición e ingredientes en relación con el etiquetado nutritivo, la normativa vigente respecto a este tipo de productos y a su calidad higiénico sanitaria.
Las tecnologías culinarias más empleadas en los fast food son las frituras, rebozados y empanados, lo que supone la incorporación de un exceso de grasa en el alimento, que calentada, presenta el inconveniente de ser más indigesta. Además, el consumo excesivo de materias grasas de origen animal provoca con el tiempo un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y de obesidad.
Los mostradores de estos establecimientos generalmente están excesivamente repletos de tartas, helados y pasteles, sin lugar para las frutas del tiempo o para los zumos naturales, que han sido sustituídos por bebidas carbónicas o gaseosas azucaradas. La obesidad, la diabetes o la caries dental, son entre otros, algunos de los problemas más comunes derivados del consumo frecuente de alimentos energéticos, ricos en grasas y azúcares sencillos.
Por otro lado, aunque las posibilidades de elección tienden a ser bastante limitadas, hay cadenas que han comenzado a ampliar sus listas de ofertas y algunos productos pueden ser considerados hoy día como saludables: ensaladas, frutas, yogures..... Para ello, siempre que sea posible se deberá elegir del menú ensaladas, pollo y pescado asado, mucho mejor que las patatas o el pollo frito y que el pescado rebozado.
servido por moirevu
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27 Noviembre 2007
Si trasmites a tus hijos e hijas, ya desde pequeños, la idea de que hay alimentos que "engordan", puede que consigas algo poco saludable: que se obsesionen con el tema y que ya desde pequeños comiencen a eliminar alimentos de su dieta. Imagínate la gran variedad de sabores, aromas, texturas y sobre todo de nutrientes que se pueden perder. Por ello, no es saludable que nadie de la familia deje de comer alimentos con supuesta fama de engordar como la pasta, el arroz, la legumbre o el pan entre otros, ya que lo más probable es que los niños imiten esa conducta.
Has de saber que todos los alimentos, excepto el agua, aportan calorías. Sin embargo, un alimento por sí solo no tiene capacidad de hacer que una persona engorde, por lo que la clave se encuentra en comer de todo en cantidades moderadas, o lo que es lo mismo "comer de todo un poco". Así que, desterremos algunos mitos.
El pan engorda
El pan suele ser uno de los primeros alimentos que la persona elimina cuando se pone a dieta por su cuenta. Pero, ¿existe algún motivo que lo justifique? La realidad es que el pan, al igual que el resto de farinaceos, es rico en hidratos de carbono, el nutriente que nuestro organismo necesita en mayor cantidad, y además el pan apenas contiene grasa. ¡Y no te engañes! En muchos casos lo que aumenta las calorías de la dieta es la mantequilla, el chocolate o los embutidos con que acompañas el pan, el chorizo que suelen ir con las legumbres, o las salsas de nata y queso que cubren los platos de pasta. Muchos de estos "acompañantes" son ricos en grasa. Para que te hagas una idea: los hidratos de carbono aportan 4 calorías por gramo, mientras que las grasas aportan 9 calorías. Por tanto, recuerda que los alimentos grasos son más calóricos que los ricos en hidratos de carbono.
El plátano engorda
El plátano aporta más calorías por 100 gramos que la mayoría de las frutas, como la manzana, la naranja, la pera, las fresas, el melocotón, etc. Esto mismo ocurre con los higos o las uvas, que tienen algo más de calorías que el resto, si tienes en cuenta el mismo peso. Pero, ¿has pesado alguna vez un plátano tipo canarias pelado? Apenas pesa 100 gramos, mientras que una fruta cualquiera suele pesar casi el doble. Por tanto, solamente tienes que tomar menos cantidad de las más calóricas para que su aporte de energía sea similar al de una manzana o naranja medianas. No tiene sentido que tu dieta o la de tus hijos no incluya estos deliciosos y nutritivos alimentos.
Cualquier fruta engorda si se toma después de comer
El orden en que se ingieren los alimentos no influye en el total de calorías diarias.
Una fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas. La ventaja que te puede reportar tomar la fruta antes de comer es que te da sensación de saciedad gracias a su contenido en agua y fibra. Y esto te puede ayudar a comer menos de otros alimentos.
Comer solo fruta durante un día entero adelgaza
El hecho de que durante un día comas sólo fruta o disminuyas la ingesta de alimentos, no hace que adelgaces, o lo que es lo mismo, que pierdas grasa. Del mismo modo que tampoco engordas porque un día tomes un pedazo de tarta.
Al tomar exclusivamente fruta durante un día, aportas a tu organismo una buena dosis de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, pero no de proteínas, hidratos de carbono y grasa. ¿Crees que este es un modo equilibrado de alimentarse?
Si el agua se toma durante la comida, engorda
El agua no aporta calorías. Por lo tanto, no engorda aunque se tome antes, durante o después de las comidas. Si bebes agua antes de comer te aporta sensación de saciedad, lo que te ayuda a calmar el apetito y a moderar más lo que comes.
Si quiero adelgazar no puedo comer carne de cerdo
La carne de cerdo tiene fama de ser una de las más grasas y calóricas. Esto no es del todo cierto, ¿sabes por qué? En primer lugar la cantidad de grasa es distinta según el corte. Es decir, un solomillo de cerdo posee 5 gramos de grasa por 100 gramos, mientras que las costillas rondan los 24 gramos. ¿Y qué ocurre con el lomo? Éste contiene unos 9 gramos de grasa, poco más que un entrecot de ternera, que contiene unos 6 gramos. Además, la mayor parte de la grasa del cerdo se ve, por lo que resulta sencillo que la elimines antes del cocinado y así consigas una carne casi magra.
El huevo frito es un plato prohibido
El huevo es un alimento muy nutritivo que no tienes porqué eliminar de tu alimentación ni de la de tu familia. Puedes cocinarlo de muchas formas, no obstante, frito es como más éxito suele tener entre los pequeños, pero, ¿conviene que lo tomen de este modo?
Es cierto que al freír cualquier alimento su cantidad de grasa aumenta, ya que absorbe aceite durante la fritura. Sin embargo, el huevo tiene una absorción de aceite limitada. Esto quiere decir que no importa que lo frías con más o menos aceite, pues el huevo va a absorber una cantidad de aceite concreta. Pongamos un ejemplo práctico; si un huevo mediano contiene en torno a 6,5 gramos de grasa, después de frito esta cantidad aumenta a unos 8,8 gramos de grasa. Para verlo más claro, transformemos estos resultados en calorías. Un huevo mediano contiene 90 calorías y tras freírlo su contenido calórico pasa a ser de unas 112 calorías. Por tanto, ¿sigues pensando que el huevo frito es una bomba de calorías?
Los guisos y estofados son platos con mucha grasa
La cantidad de grasa y calorías que contiene un guiso o estofado depende de la cantidad de aceite que emplees y del tipo de alimentos que incluyas. Un cordero al chilindrón va a tener más grasa que por ejemplo un estofado de ternera con verduras o un guiso de patatas con espinacas y gambas. Por tanto, si no abusas del aceite e intentas escoger ingredientes poco grasos, puedes preparar sabrosos guisos y estofados que no tienen porqué ser platos "prohibidos".
Si quiero adelgazar, los fritos están prohibidos
No hay duda de que la fritura es una técnica culinaria mediante la cuál los alimentos absorben bastante grasa. Sin embargo, es posible que la idea que tienes de las frituras sea demasiado negativa. Si sigues unos sencillos consejos puedes preparar fritos no tan grasos. ¿Cómo lo puedes conseguir?
En primer lugar, conviene que no abuses de la cantidad de aceite, y mejor si escoges aceite de oliva, que empapa menos los alimentos que otros aceites. El alimento lo has de introducir en el aceite bien caliente ¡sin que humee! Así consigues que se forme una costra superficial que impide que el aceite entre en exceso en su interior. Y si después de freír el alimento, lo depositas en un papel de cocina, éste absorberá el exceso de grasa. De este modo conseguirás que las frituras sean menos grasas, aunque no te engañes; los alimentos fritos siguen siendo más grasos que los preparados a la plancha, al horno o al vapor, por lo que varía todo lo que puedas la forma de cocinar los alimentos.
El gas de los refrescos engorda
Por lo general, los refrescos con gas contienen un buen número de calorías, pero no se deben a la presencia de gas sino a la de azúcar. Una lata (33cl) de refrescos contiene unas 140 calorías, procedentes todas ellas de su contenido en azúcar, por lo que tomar uno de estos refrescos es lo más parecido a ingerir un vaso de agua con 3 ó 4 sobres de azúcar disueltos en ella. Si quieres evitar estas calorías extras, puedes elegir los refrescos light, que contienen prácticamente cero calorías. Pero recuerda, el agua es la bebida que más te hidrata y mejor te refresca y además, no contiene calorías.
Aceitunas, aguacates y frutos secos, ¿demasiado grasos?
La grasa es el principal componente de todos estos alimentos, por lo que a simple vista puede parecer que su consumo no es recomendable dentro de una dieta equilibrada. Sin embargo, ¿conoces la calidad de las grasas que ingerís tú y tu familia? Porque la grasa que tienen estos alimentos es insaturada, también llamada "grasa buena", que contribuye a proteger la salud de tu corazón. Y además, ¿coméis estos alimentos tan a menudo? Si es así, tan solo tenéis que proponeros tomarlos más asiduamente, o menos cantidad cada día, y alternándolos. Es decir, un día uno, otro día otro. La clave está en "comer de todo un poco".
Los alimentos integrales no engordan
Los alimentos integrales aportan más fibra que los refinados, pero su composición en calorías no varía tanto. Es decir, a igualdad de peso el pan blanco te aporta las mismas calorías que el integral. Y lo mismo para el resto de alimentos integrales.
Los alimentos light adelgazan
Los alimentos light nos aportan menos cantidad de calorías que sus equivalentes normales si tomamos la misma cantidad, pero eso no significa que nos vayan a servir para adelgazar.
Muchos alimentos light siguen siendo calóricos por su propia naturaleza, pues parte de sus ingredientes son grasas necesarias para su elaboración, para conferirles su sabor, textura… Ejemplos de esto son la mayonesa light, las patatas fritas light o el paté light. Tienen menos calorías que los normales, pero ¡no dejan de ser alimentos con muchas calorías! Así que, no conviene trasmitir a niños y jóvenes la idea de que pueden comer sin límite cualquier alimento light pensando que éstos no contienen calorías.
Lo mejor para perder peso: saltarse comidas
Los jóvenes suelen saltarse comidas pensando que éste es el mejor modo de perder peso. Pero piensa que tal vez lo hacen porque es lo que ven en casa.
Saltarse las comidas no es un buen hábito, ni la forma de adelgazar. Lo más adecuado es que repartáis la ingesta diaria en varias tomas, lo que os ayudará a no llegar con excesiva hambre y ansiedad y con ganas de devorar la comida.
El aceite crudo no engorda
Son muchas las personas que piensan que el aceite que se añade a una ensalada no engorda porque está crudo, mientras que el que se emplea para freír o guisar sí engorda porque está cocinado. Pero, ¿es esto cierto?
El aceite, sea de oliva o de semillas, aporta las mismas calorías tanto si está crudo como cocinado, exactamente 9 por cada gramo, lo que supone aproximadamente unas 100 calorías por cucharada.
Los suplementos de vitaminas y minerales engordan
Las vitaminas y minerales, al contrario que grasas, proteínas e hidratos de carbono, son nutrientes que no aportan calorías, por lo que sus suplementos tampoco lo hacen.
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20 Noviembre 2007
El total de grasas cuando se come cerdo depende de muchos factores como la parte del cerdo escogida o la cantidad y frecuencia de consumo.
Hoy en día muchos consumidores tienen aún una visión muy negativa de la carne de cerdo, en particular por cantidad de grasa que contiene. Razón no les falta, ya que hasta hace no muchos años este tipo de carne era tildada de muy rica en grasa y colesterol, cuestiones nutricionales por las que los expertos recomendaban un consumo limitado y más bien ocasional de este tipo de carne. Pero las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años han puesto de manifiesto que, desde el punto de vista nutricional y principalmente en relación a la calidad de su grasa, esta carne es mejor de lo que se había considerado.
La ingesta de carne fresca de cerdo, por su interesante valor nutritivo, debe hacerse siguiendo una dieta equilibrada y saludable, siempre y cuando se elijan las parte magras y no se abuse ni en la cantidad ni en la frecuencia semanal de consumo. A pesar de que los consumidores reciben estas informaciones contrapuestas, debe quedar constancia de que la composición nutricional de la carne de cerdo no ha variado tanto en los últimos años, y sí lo ha hecho la ciencia y la investigación, que con sus avances permiten desterrar mitos que, hasta ese momento, eran la única información disponible.
La grasa del cerdo, ¿es buena o mala?
La ingesta de carne fresca de cerdo, por su interesante valor nutritivo, debe hacerse siguiendo una dieta equilibrada y saludable
Como cualquier alimento que procede de un animal terrestre, el cerdo contiene grasa saturada y colesterol, ambos implicados en el aumento de colesterol plasmático. Sin embargo, se ha descubierto que, del total de grasa, es mayor la proporción de grasa monoinsaturada o grasa buena, que ronda el 48%, frente a la proporción de grasa saturada, de alrededor un 42%. Incluso contiene más cantidad de grasa insaturada que otras carnes como la ternera. Se puede afirmar, entonces, que la carne de cerdo aporta grasa, pero de buena calidad. En el cerdo de raza ibérica la proporción de grasa monoinsaturada es mayor todavía, ya que supera el 50% del total, mientras que la saturada representa un porcentaje todavía menor con respecto al cerdo blanco.
El perfil de ácidos grasos de la carne de cerdo se define por la alimentación que se da al animal. En el caso de los cerdos ibéricos, ésta consta de bellotas y pasto de montanera, vegetales ricos en grasas insaturadas. En referencia al colesterol, la carne de cerdo aporta entre 64 y 84 miligramos por cada 100 gramos, cantidad muy semejante al resto de carnes y aves. La ingesta de grasas insaturadas, y en especial monoinsaturadas, contribuye a reducir los niveles del llamado colesterol malo o LDL y a aumentar los niveles del colesterol bueno o HDL.
De todas formas, a pesar del buen perfil de grasa que posee la carne de cerdo, ésta no puede contemplarse como alimento para prevenir enfermedades, ya que la concentración de grasa difiere mucho a la de otros alimentos cardiosaludables como los frutos secos o el aceite de oliva. Sí que se puede afirmar, sin embargo, que un consumo moderado de carne de cerdo, tanto en frecuencia como en cantidad, no es el causante de tanto perjuicio para la salud cardiovascular como se decía años atrás. Por tanto, la carne de cerdo, dando preferencia a las partes más magras, se puede contemplar dentro de una dieta cardiosaludable.
¿Comer cerdo engorda tanto?
Un alimento por sí solo no tiene capacidad para engordar; habría estudiar la dieta en su conjunto
Dejando a un lado la calidad de la grasa del cerdo, hay personas que evitan su consumo al pensar que aporta excesiva cantidad de grasa y, por tanto, de calorías. La realidad es que del cerdo se pueden obtener partes magras, como el solomillo y el centro de lomo, y partes muy grasas como el tocino, las chuletas y los derivados (embutidos). Además, no se puede afirmar que un alimento por sí solo tenga capacidad para engordar, puesto que hay que estudiar la dieta en su conjunto, así como analizar el consumo que hace cada persona de un alimento en concreto.
Cantidad
Para comprobar la cantidad de grasa y calorías que el cerdo aporta a la dieta, es preciso valorar la cantidad que se consume de dicho alimento. La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, en su reciente documento Guía de la Alimentación Saludable, establece por consenso junto con la comunidad sanitaria que la ración recomendable y saludable de carne sea de unos 125 g.
Sin embargo, los últimos datos del Panel de Consumo de 2005, publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, reflejan que la ración media de carne por persona es de 140 g, superior a las recomendaciones. Por tanto, comer más de 125 g de carne de cerdo, u otras carnes, por ración no es recomendable. Supone un mayor aporte de grasa, colesterol y calorías al conjunto de la dieta diaria.
Frecuencia
Para no desequilibrar la dieta, también se debe contemplar con qué frecuencia, diaria o semanal, se consumen este tipo de carnes. Las recomendaciones contemplan un consumo de entre 3 y 4 veces por semana. Se aconseja alternar semanalmente la carne de cerdo con otras disponibles como la ternera, el pollo, el pavo o el conejo, con el fin de no abusar de un solo tipo.
Tipo de carne
En la carnicería, si se observan todas las partes del cerdo que se venden y todos los productos elaborados con su carne, se podrán comprobar las exageradas diferencias existentes en cuanto al contenido en grasa. La cantidad de grasa y, por tanto, de calorías que nos aporte este alimento dependerá de si escogemos las partes más magras, como el solomillo (5 g de grasa/ 100 g) y la cinta de lomo (8,8 g de grasa/ 100 g); u otras con un contenido sobresaliente de grasa como las costillas (24 g de grasa/ 100 g), las chuletas (15 g de grasa/ 100 g) y embutidos como el chorizo (30 g de grasa/ 100 g).
Las partes magras del cerdo contienen incluso menos grasa que un muslo de pollo con piel (13,5 g de grasa/ 100 g) o una paletilla de ternera (6 g de grasa/ 100 g). En este sentido, cabe destacar que la forma de elaborar el alimento afecta sobremanera al contenido en grasa y, en consecuencia, al valor energético total del plato final. Por ejemplo, las calorías del solomillo de cerdo apenas varían si éste se asa al horno, pero se duplican si se cocina relleno de bacón y uvas pasas.
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19 Noviembre 2007

Hay poca costumbre de comer hinojo, salvo en regiones concretas como la costa del Mediterráneo. Este bulbo, que siempre ha crecido espontáneamente en las laderas de caminos y carreteras, se reconoce fácilmente porque, cuando florece, sus frutos (las semillas) desprenden un olor anisado característico. Por esta particularidad, la mayoría de los cultivos de hinojo se destinan a producir esencia, que obviamente se concentra principalmente en los frutos.
Digestivo y rico en anetol
De la planta de hinojo fresca se come el bulbo, de color blanquecino o verde muy claro. Si está crujiente, también se aprovecha el tallo. Se trata de una hortaliza parecida a una cebolla, aunque su sabor es bastante más dulzón. De la planta seca, se aprovechan las semillas, ricas en aceites esenciales. Son muy empleadas como condimento de estofados, principalmente de legumbres, a las que suaviza el sabor y hace menos indigestas.
Tanto en medicina como en fitoterapia, las cualidades eupépticas (que facilitan la digestión) de esta planta son muy reconocidas. Por su efecto carminativo, facilita la expulsión de los gases al relajar el músculo liso de los esfínteres. Así combate la hinchazón abdominal y los molestos dolores que la acompañan. Su facultad para favorecer la digestión se debe a que aumenta la producción de jugos gastrointestinales. Estas propiedades se atribuyen a su alto contenido en anetol, uno de sus principios activos. Aunque este aceite esencial está repartido por toda la planta, se concentra en mayores cantidades en las semillas.
La sabiduría popular ha sabido aprovechar las cualidades del hinojo. Son numerosas las recetas de antaño en las que las semillas secas de esta planta forman parte esencial de estofados grasos o platos de legumbres para aromatizarlos y hacerlos más digestivos.
El aceite y la esencia de hinojo tienen, además de anetol, otros principios activos eficaces como digestivos como la fenchona. La combinación de ambos compuestos químicos forma parte de la composición de fármacos indicados en caso de cólicos, espasmos y dispepsias.
La combinación de anetol y fenchona del hinojo forma parte de la composición de fármacos para cólicos, espasmos y dispepsias
Hinojo y dermatitis
El hinojo pertenece a la familia de las 'Umabelíferas', denominadas también Apiáceas, a la que también pertenece el apio. Su principal característica es la concentración en sustancias aromáticas, sobre todo en las semillas.
Otra particularidad de esta familia es su contenido en furanocumarinas, sustancias productoras de fotodermatitis en personas sensibles. Este trastorno se caracteriza por la aparición de ampollas y enrojecimiento de la piel. Como su nombre indica, este problema se intensifica con la exposición a la luz. Algunas especies de hinojo producen este efecto, si bien es mucho más marcado en el apio y en el perejil. Las furanocumarinas desempeñan un rol esencial en la planta por su acción defensiva, ya que resultan tóxicas para herbívoros, insectos y hongos.
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19 Noviembre 2007
El chocolate es un alimento controvertido como pocos. Durante años ha sido etiquetado como un «dulce pecado» capaz de provocar adicción. La ciencia, no obstante, se está encargando de poner las cosas en su sitio, explica Miquel Comas Figueras, presidente del Gremio de Pastelería, la Escuela de Pastelería y el Museo del Chocolate de Barcelona. Su consumo moderado, sostiene el maestro chocolatero catalán, no sólo contribuye a modular los estados de ánimo sino que, además, parece tener efectos protectores beneficiosos sobre el sistema cardiovascular.
La historia dice que el chocolate no interesó demasiado a Cristóbal Colón y sí, y mucho, a Hernán Cortés.
Pese a recalar en uno de los lugares del planeta de donde proviene el mejor cacao, Guanajá, actual Isla de los Pinos, en la costa de Honduras, Cristóbal Colón pareció más interesado por la vasija de oro que por las semillas de cacao que la colmaban a modo de ofrenda. El nombre científico del cacao, 'Theobroma cacao', significa en griego "alimento de los dioses", y es que los nativos americanos tomaron al almirante por un dios y decidieron agasajarlo. Fue Hernán Cortés, en efecto, el primero en advertir que los ejércitos de Moctezuma consumían un raro néctar vigorizante que denominaban 'xocatl', que significa agua amarga. Lo elaboraban a base de semillas de cacao trituradas, harina de maíz, especias y agua. «Doy fe de que esta bebida le hace a uno más fuerte y resistente a la fatiga», dejó escrito el conquistador.
La grasa saturada de la manteca de cacao no aumenta el colesterol LDL, sino que ayuda al hígado a deshacerse del mismo.
Hasta que la ciencia cambió las tornas y reivindicó el chocolate como fuente de salud. Fueron unos investigadores californianos los primeros en publicar, en 1996, un artículo en 'The Lancet' en el que dejaban constancia de la riqueza del chocolate en catequinas, un tipo de flavonoides, superando a las del mismísimo té en su acción antioxidante. Los autores no proponían introducir más cacao en la dieta, pero recordaban que combinar algo de chocolate con una taza de té produce un efecto sabroso y sano a la vez. Un equipo dirigido por Rosa María Lamuela, del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de Barcelona, ha presentado un estudio sobre el chocolate en el congreso sobre dieta mediterránea celebrado recientemente en Barcelona. La investigación reivindica el papel de la quercetina del chocolate, un poderoso antioxidante que contribuye a la prevención de la enfermedad cardiovascular.
No es cierto que el cutis produzca más granos por culpa de abusar del chocolate. Sin desmentir que una dieta sana y equilibrada mejora siempre el estado de la piel, el acné responde a una producción excesiva de sebo causada por factores hormonales, no dietéticos. Con respecto a la migraña, en un trabajo publicado en la revista 'Cephalalgia', se comparó a dos grupos que consumieron bebida de chocolate o de un sucedáneo elaborado a partir de algarrobas. No se observaron cambios significativos en la incidencia de cefaleas.
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