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Sensaciones sonoras

Melodías de ayer y de hoy, que pululan entre el pop más rabioso y melódico, el soul más emocionado y salvaje, el jazz más groovy e intimista, la bossa más elegante y la electrónica más placentera.
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Amigos, problemas con el cambio de proveedor de Internet, que tengo en curso,me están impidiendo actualizar con más regularidad este ricón musical. Es lo que tiene cambiar a un operador dependiente de Telefónica...

Saludos !

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Es asombrosa la frescura y elegancia melódica que desprende este exquisito disco de pop-rock sin complicaciones, repleto de matices, y certeras canciones de no más de tres minutos, tan directas y llenas de vida como de emoción. Si, porque si hay una palabra que podría definir perfectamente a este disco es ésa: emoción. Esa transmisión inmediata de emociones que este conjunto de canciones inyecta espontáneamente en el centro neurálgico de tu sistema nervioso, cautivando irremediablemente tu lado más sensible, ése que tantas veces nos empeñamos en ocultar y que Mike Viola consigue sacar a la luz con inusitada destreza en esta pequeña y oculta joya titulada Lurch.

Si amigos, y os digo todo esto con la convicción de quién adora, y no puede evitar adorar este tipo de música. Pop y rock, ese pop-rock donde priman las melodías y en el que las guitarras más o menos distorsionadas se dejan rodear de deliciosos coros repletos de uooohhhss. Pop-rock de corte anglosajón, que uno ha mamado y disfrutado desde hace ya unos cuantos años, y del que os aseguro que Mike Viola, es hoy en día uno de sus mejores alquimistas sonoros, alcanzando cotas muy cercanas a las de auténticos clásicos del género como Nick Lowe, Graham Parker, Elvis Costello, Marshall Crenshaw, los más recientes Fountains of Wayne o hasta el mismísimo Todd Rungrent en los inicios de su carrera en solitario allá a comienzos de los 70. De verdad, no lo dudes, y si alguna vez te quedaste enganchado con ese pop-rock que pulula entre el desgarro y la ternura, prueba este Lurch. Creo que no te defraudará.

En Lurch encontrarás delicadas y ensoñadoras tonadas de corte acústico como Good Ideas Grow On Trees y Dangerously Close, saltarinas melodías de irresistibles melodías pop como Maybe, maybe not y The Strawberry blonde, perlas de pop casi psicodelicas al son de sincopados pianos como Girly Worm (los Beatles y los Kinks se palpan aquí), perfectos ejercicios de pop rock nuevaolero como las desgarradoras When I Hold You In My Arms y So much better y otro buen puñado de memorables temas interpretados con ganas y convicción.

Si, porque a lo largo de todo el disco se nota que a Mike Viola le gusta lo que hace, y que tras haber protagonizado en los 90 algunos discos de cierta relevancia, aunque algo irregulares, con su banda, The Candy Butchers, ha enfilado la nueva década pleno de inspiración, regalándonos discos tan memorables como el que sacó en 2004 con The Candy Butcher, titulado Hang on Mike o este maravillosoLurch publicado bajo su propio nombre, que se ha autoeditado este año 2008, y del que hasta ahora sólo se han distribuido 1000 copias en CD desde su propia página web, estando a la espera de publicarse en vinilo este verano con una distribución y una tirada más amplia. Sin duda el disco lo merece. ¿Te lo vas a perder?

Nota: La foto está tomada de su página web http://www.mikeviola.com/ donde puedes escuchar su música al igual que en su My Space http://www.myspace.com/mikeviola.


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¿Garage o bubblegum? No sé, quizás no sea más que inocente y burbujeante pop azucarado conla textura de las gominolas, y tan elástico y entretenido como el chicle. Los 60 fueron así, cuando tras la explosión psicodélica todo comenzaba a volverse demasiado serio y trascendente, surgieron una serie de grupos alrededor de la pareja de avispados productores Kasnetz y Katz y su sello Super K productions, para devolver el color y la alegría a la música del momento. Lo llamaron música chicle o bubblegumn y aunque fue despreciada por la crítica seria del momento, fue capaz de crear chispeante música pop, festiva, divertida, alegre, y apta para todos los públicos, con un indudable gancho comercial, como demuestra esta maravilla, de una de las bandas más representativas del sonido, los 1910 Fruitgum Company y su 1,2,3 Red Light, que llegó al número 5 de las listas americanas a comienzos de 1968.

Sirva de recuerdo de aquellos intrépidos y coloristas grupos como The Lemon Pipers, The Ohio Express, The Music Explosion, Archies....

Que ustedes lo disfruten y disculpen la demora y brevedad de la actualización que será algo transitorio

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Northern soul es sinónimo de pasión por el soul, y por la música de baile de los 60. Una fijación casi enfermiza por la música negra y por ese sonido esplendoroso, vitalista y tan lleno de emoción que es el soul, capaz de insuflarte altas dosis de excitación, y mantenerte bailando toda la noche en alguna de esas frenéticas all nighters, dirigidas por exquisitos djs, armados con irresisitibles bombazos sonoros a 45 r.p.m provenientes de la época dorada del soul.

Si, porque el northern soul es eso. Soul, soul y soul para no dejar de bailar. Ritmos trepidantes y joviales, voces desgarradas y arreglos exuberantes cercanos al estilo Motown, que en su día, a comienzos y mediados de los 60, pasaron más o menos desapercibidos para el gran público, pero que a finales de los 60, ávispados djs del norte del Reino Unido rescataron de las catacumbas para alegría de los infatigables mods, que llenaban noche tras noche, templos del soul y de la música de baile como el Twisted Wheel, Blackpool Mecca o The Wigan Casino de Manchester. Lugares donde el soul permanecía en su versión más festiva y pura, alejado de los sonidos más robustos, combativos y sudorosos a los que la influencia del blues, el funk y la psicodelia le estaba llevando a comienzos de los 70.

Y así surgió el Northern soul, apelativo que proviene de la zona geográfica (el norte de Inglaterra) donde se inició y desarrolló este movimiento de culto al soul más vital de mediados de los 60, que ha seguido vigente hasta nuestros días, y del que hoy podemos encontrar multitud de discos recopilatorios de sellos como Goldmine, Instant oKent, que han recuperado muchísimo material de los 60, e intentan rememorar viejas y nuevas sesiones de irresistible northern soul. Discos que si bien a veces suelen primar las rarezas a la calidad, siempre suelen incluir insuperables joyas que descubrir , como las que os presento en los vídeos que acompañan estas palabras, la maravillosa versión de Gene Chandler del clásico de losImpressions Nothing Can Stop Me, y la exuberante (I Love her so much) it hurts me de The Majestics (no te pierdas el vídeo del enlace y escucha este sensacional tema), así como otras gemas del calibre de la impetuosa That’s Enough de Roscoe Robinson y adictivos instrumentales como la fantástica Sweet & Easy de Van McCoy, que están entre mis favoritas y se incluyen en excelentes recopilatorios como Up all Night del selloInstant o The Essential Northern Soul Story del sello Goldmine que fueron de lo primeros recopilatorios de este tipo que cayeron en mis manos.

Pero no olvidemos que el Norther Soul es principalmente un culto al soul más jovial de los 60 en su formato más arrollador, el single. Sirvan estas palabras como presentación de este “estilo” del que en futuras entregas iremos presentado nuestros singles favoritos.

Nota: la foto está tomada de la siguiente web de la BBC que incluye algunas tomas del mítico Wigan Casino

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Hay una jugosa mezcla de pop, bossanova, samba, soul y hasta algo de psicodelia con ligeros toques exóticos en este sorprendente disco, que acaba conformando un atractivo y chispeante collage de ritmos y sonidos, que Jorge Ben publicó y tituló con su nombre en 1969, para el sello Universal.

Puede que el nombre de Jorge Ben no te suene demasiado si no estás especialmente interesado en la música brasileña, pero su música seguro que la conoces, ya que este singular compositor, y multinstrumestista brasileño de cálida voz es el creador de dos de los temas más universales, que la música carioca nos dejó en la década de los 60: la irresistible Mas que nada, que lanzó a la fama a Sergio Mendes,y que en los últimos tiempos ha sido banda sonora de multitud de campañas publicitarias, y la no menos adictiva País Tropical, que Jorge Ben incluye en este disco.

Leo en la Wikipedia que Jorge Ben comenzó sus andanzas musicales muy joven, a comienzos de los 60, y que aunque una de sus principales referencias fueron la guitarra de Joao Gilberto, y su excelencia a la hora de interpretar deliciosas bossanovas, nunca cejó en su empeño por mezclar y experimentar con todo aquello que le gustaba, como la bossa, la samba, el pop, el soul, el funk, el rock y casi todo lo que iba llegando a sus oídos, lo que impregnó a sus discos de un rico eclecticismo sonoro. Algo que se aprecia en este multicolor LP que significó el sexto disco en su carrera. Una radiante arcoiris sonoro de efectivas melodías, y sencillos y elegantes arreglos que Diego O'Rei en su blog Bienvenidos a la Monga! sitúa acertadamente cercano al Tropicalismo, y que a mi me parece una curiosa simbiosis entre la sencillez y delicadeza de Joa Gilberto, el tropicalismo de Caetano Veloso, y la alocada y algo extravagante frescura pop de Os Mutantes, con algunas inesperadas sorpresas como las arrebatadoras Take it easy My Brother Charles y Bebete vãobora, dos auténticos llenapistas de altaneros vientos, que siguen los parámetros del mejor latin soul.

Un latin soul que se mezcla con algún delirio psicodélico con ritmo de samba como la enigmática Descobri que sou um anjo, que comparte protagonismo con los retazos de elegante bossanova que envuelven temas como Quem foi que roubou a sopeira de porcelana chinesa que a vovó ganhou da baronesa? y Domingas, además de con esa especie de exquisito y chispeante pop-jazz-samba brasileño con saltarines teclados, arreglos de cuerda y juguetones vientos,que conforma el grueso del disco, y que destaca en temas como Crioula, Cade Tereza, Barbarella y cómo no la pegajosa y adictiva Pais Tropical. Un disco que además se permite el lujo de acabar de forma colosal con ese tribal, arrollador y bailable ejercicio de sudoroso jazz-samba, con demoledoras percusiones, que es Charles Anjo 45.

Imprescindible si te gusta la música brasileña, la bossa y el jazz-samba surgido de aquellas tierras.

Nota: Puedes escuchar fragmentos del disco en la página web de Jorge Ben

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Graham Parker fue uno de los precursores de ese glorioso renacer del pop-rock más ardiente y visceral, fresco y espontáneo que se produjo en la segunda mitad de los 70, alrededor de ese multicolor alboroto musical, que denominaron“new wave”. Un corto episodio de exuberancia melódica, algo malencarada, donde lo importante era desarrollar canciones con estilo, chispa e imaginación y conseguir provocar un auténtico escalofrío en la columna vertebral de los oyentes, según proclamaban dos de sus principales baluartes: Nick Lowe y nuestro protagonista de hoy Graham Parker.

Y Heat treatment, el disco que Parker publicó en el sello Vértigo a finales de 1976, justo en los albores de la erupción de esa new wave, es posiblemente mi disco preferido de su ya larga discografía, así como uno de mis discos favoritos de aquella época. Todo un perfecto tratado de pop-rock descarnado de efecto inmediato, de auténtico pop por la cara, donde prevalecen las canciones cortas e intensas con melodías irresistibles, que pululan sobre una excitante combinación de R&B, soul y rock ligeramente grasiento, que nos traen a la memoria influencias tan memorables como las de Van Morrison, los Stones, Bob Dylan o el mismísimo Sam Cooke. Y no puedo evitar citar al gran Sam Cooke, porque las ganas y pasión con las que Parker interpreta y modela vocalmente cada una de sus canciones, me parece que tienen sus raíces en el inconfundible estilo del gran maestro del soul. Esos emocionantes uoooouss, aullidos, y desgarros vocales provienen de ahí, y sólo tienes que escuchar ese añejo homenaje al viejo R&B vocal de finales los 50 que es la estupenda Back door love, para darte cuenta de ello. Una canción de esas que te enamoran desde la primera escucha, de las que te ponen el vello de punta con sus eieieieis, sus uuuuoooss, su chispeante hammond y su ritmo trotón y pegajoso, soportado por esa estupenda banda que acompañaba a Parker en aquellos días, The Rumour. Un grupo donde se encontraban ilustres de la escena pub-rock británica de la primera mitad de los 70 como el guitarrista Brinsley Schwarz, el bajista Andrew Bodnar, el teclista Bob Andrews, el guitarrista Martin Beldmond y el batería Stephen Goulding, acompañados en momentos puntuales por una estupenda sección de viento protagonizada por saxos y trompetas que potencian el lado soul del disco.

Un disco donde lo que te sorprenderá y al mismo tiempo enganchará, es la calidez y desgarro de unas canciones interpretadas y tocadas, con toda las ganas del mundo. Ahí tienes la rotundas y dylanianas That’s what they all say y Hotel Chambermaid, donde Parker se desgañita en medio de ese exuberante juego de guiatarras arropado por un tórrido hammond, la pegajosa y saltarina Heat Treatment, cuyo video podéis apreciar sobre estas líneas, con sus souleros vientos, el pop descarnado y sentido, con cierto tono de perdedor de las maravillosas Turned up too late, Pourin’ it all out y Fools gold, que definen el que será el típico sonido de Parker en el futuro, la doliente y emocionante balada Black Honey, el contagioso ritmo jamaicano con toques soul de Something you’re going through.

Un disco excelente, de uno de los mejores exponentes de aquello que algunos denominaron pop por la cara y que bien vale la pena reivindicar.

Konk es un perfecto ejemplo de los discos de guitarras que siempre he preferido: sencillos pero intensos, y repletos de canciones con chispeantes melodías que se desvanecen en un abrir y cerrar de ojos, mientras no paras de tararearlas. Discos donde sobre todo triunfan las melodías inolvidables, y donde los estribillos pegajosos comparten protagonismo con enrabietados guitarrazos, emotivos pasajes casi acústicos y poderosas interpretaciones vocales. En definitiva, discos que nos transmiten toda su energía y dinamismo, y que son ideales para disfrutar el momento, cantando, bailando, saltando y emocionándote con ellos.

Si amigos, así me parece que es Konk, el segundo disco de los británicos The Kooks, publicado por el sello Virgin el pasado mes de Abril de 2008. Un perfecto artefacto de pop-rock “made in england”, fiel a sus orígenes, y desbordante de frescura e intensidad, que a mi me ha empujado durante algunos días a una escucha casi impulsiva del mismo, y que los ha colocado definitivamente entre mis principales preferencias musicales actuales, provenientes del Reino Unido. Sólo hay que escuchar los primeros acordes de Mr Maker, y su pegajosa guitarra acústica que se retuerce lo justo, modelando esa preciosa melodía, tan cargada de emoción y vitalidad, perfectamente arropada por estupendas armonías vocales, para darse cuenta de que éste no es un disco más de guitarras, y que aquí hay chispa e ingenio.

Venga! y si te gustan las guitarras, si disfrutastes con la new wave británica más pop rockera, o con esas maravillas que los Kinks nos dejaron en los 60, no lo pienses más, pon el disco en tu plato, en tu reproductor de CDs o en tu mp3 y dale al play. Descubrirás briosos temas de revoltosas guitarras, arropadas por la melodramática voz de Luke Pritchard, como See the sun, a pesar de su doliente y desnudo comienzo, Stormy weather, Down to the market y Always where I need to be, con sus irresistibles guitarrazos y pegadizos do-do-do-do-do-dooss, irresistibles melodías deudoras de los Kinks de mediados de los 60 como las fantásticas Mr. Maker, Shine on, y One last time, retazos cercanos al pop-rock nuevaolero que protagonizaron Joe Jackson o Elvis Costello como Gap y Love it all, gloriosas melodías que parecen reinventar el cercano britpop de los 90 como Sway, y hasta maravillosos y emocionantes ejercicios acústicos de ritmo jamaicano como la estupenda Tick of time o aires folkies como la oculta All over town.

Ya lo dijimos a colación de su anterior disco, Inside in inside out , que generó bastante alboroto por aquí: estos chicos no inventan nada, pero sin duda saben manejar como pocos los viejos patrones del mejor pop de toda la vida, devolviéndole la frescura e intensidad que éste tuvo en sus mejores momentos. Si, así es, y me importa un bledo lo que digan algunos críticos, que sean número 1 en UK, en los 40 principales, que acaben vendiendo un montón de discos a ambos lados del Atlántico, que sean portada de todas las revistas no especializadas y que sean odiados y menospreciados en casi todas las especializadas. Es más, si es así, me alegraré por ellos, porque ya es hora de que algo realmente bueno, lleno de frescura y convicción vuelva a triunfar a lo grande. Sin duda se han ganado un hueco de honor en mi discografía, al lado de joyas de los Kinks, Who, Beatles, Jam, Costello, XTC, Weller, Ocean Colour Scene, Blur y Oasis.

Nota: Los fragmentos sonoros están tomados de la página de Amazon sobe el disco.

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¿Una rareza? Casi, porque a pesar del paso del tiempo, no deja de sorprenderme que uno de los grupos más edulcorados, aunque exitosos a ambos lados del Atlántico, del beat británico de los 60's, los Herman´s Hermits del carismático Peter Noone, se marcaran en pleno 1966, un disco tan jovial y vitaminado, con cierto aire a folk-rock de raíces playeras, y emocionantes guitarrazos de tintes casi garageros. Claro que la sopresa disminuye cuando descubres, que detrás de algunos de los mejores temas del disco se encuentra una pareja tan talentosa, como la formada por los americanos P.F Sloan y Steve Barri, que luego explotarían conjuntamente, su saber hacer en los Grass Roots , y que aquí ceden auténticas gemas como Hold on!, A Must to avoid y Where were you when I need you.

Puede que este Hold on! producido en USA, en 1966, por los estudios de la MGM, como banda sonora estelar de la que fue la primera película de los Herman's Hermits, sea uno de esos discos que seguramente la mayoría de nuestros sesudos críticos catalogaría como menor, y que muy pocos se atreverían a rescatar del olvido, ya que los Herman’s Hermits no son precisamente el grupo beat más reverenciado hoy en día. De hecho, yo mismo no les tengo demasiado bien considerados, y hay bastantes grupos de la época a los que citaría antes que a ellos, pero creo que este disco no defraudará a los que gusten del beat alborotado y el pop más efervescente y refrescante, capaz de insuflarte una dosis nada despreciable de vitalidad.

A mi este disco me tocó la fibra hace ya muchos años, y casi por casualidad, porque me hice con él por su bajo precio y atractiva portada, y sin embargo ahí sigue, erre que erre, jovial, primaveral, y la verdad es que no sé..., pero me parece un artefacto sonoro ideal para combatir la astenia primaveral. Tiene algo que me hace escucharlo de un tirón, y disfrutar como un enano con él, porque a pesar de haber sido producido en 1966, mantiene toda la frescura y el entusiasmo juvenil, que caracterizó a aquellas chispeantes y adictivas melodías que protagonizaron los albores del beat británico a comienzos de los 60.

Hold on! el tema que da título al disco y lo abre, te lanza a bailar con un ritmo beat trepidante y rebosante de entusiasmo, con sus guitarras bullangueras y sus perfectas armonías vocales. Got a Feeling, y Wild Love son poderosas, garageras, livianamente salvajes, muy adictivas y emotivas, con una desgarrada interpretación vocal de Peter Noone, y unas guitarras sorprendentes tratándose de los Herman’s Hermits. Where were you were I Need You es una gozada de exquisito folk-rock de la costa oeste americana, con perfectas armonías vocales, que contiene uno de esos rotundos estribillos “made in” P.F. Sloan, que vuelven a aparecer en esos fantásticos ejercicios de irresistible beat que son The things I do for you baby y la flamante A Must to Avoid que cierra el disco, uno de los tres singles de éxito del LP, junto a Hold on ! y la más poppy y bobalicona, Learning on the Lamp Post.

Y para finalizar no podía olvidarme de esa melosa y dulce tonada con cierto aire surfero, interpretada por la delicada Shelley Fabares, acompañada para la ocasión por los Herman´s Hermits, que se titula Make me happy.

Lo dicho, un disco bajo en calorías pero repleto de excelentes melodías, de esas que se quedan inevitablemente grabadas en tu retina, y que no dudarás en degustar una y otra vez.

Nota: Las fotos del disco están extraídas de la web
http://tralfaz-archives.com/coverart/H/hermits_hold.html

Sobre Sensaciones sonoras

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