Timofónica al ataque
Pegarte un viaje de 11 días a Egipto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Y entre éstas últimas se encuentra una, quizá la peor, que además me ha pillado por sorpresa: la factura del móvil. En parte por sorpresa y en parte por idiota y no informarme antes de irme, dando por sentado que costaría similar a lo que te cuesta llamar desde Europa. Nada más lejos de la verdad.
Normalmente, la mitad de los meses no llego al mínimo del gasto; no soy de hablar mucho por el móvil, y en Egipto menos. Pero teniendo en cuenta que el roaming de Movistar (por cierto, qué gran negocio: dar un servicio que vale un pedo pero cobrado a precio de millón) te permite llamar y recibir llamadas desde Egipto al increíble (de verdad, increíble) precio de algo más de 4 euros/minuto para llamar a España y más de 2 euros/minutos para recibir llamadas estando allí. Y por si fuera poco, pues te acribillan a SMS multimierda de publicidad de Movistar y también te cobran la conexión G esa para recibirlos, todo ello sin opción a rechazarlos.
La suma de todo esto es de casi 80 eurazos. En pleno auge de mi cabreo al ver la factura, he recordado una canción de Mamá Ladilla que, como siempre digo, parecen tener repertorio para cada una de las situaciones cotidianas, y no tan cotidianas, de nuestras tristes vidas. La canción, como no, va dedicada al que por aquellos entonces (1998, creo) era el presidente de Telefónica por todo aquel dinero que estaban ganando (¿robando?) con la excusa de que las cabinas telefónicas no devolvían cambio. Aquí os la dejo:
"HIJOPUTA"
Hijoputa, cretino anormal.
Hijoputa, chorizo vulgar.
Acumulando, cómo disfrutas.
¿Qué vas a hacer con tanta viruta?
Ideaste en tu casa una horda de carcasas
para impunemente practicar la estafa en masa.
¡Qué brillante ocurrencia, maravilla de la ciencia!
¡Aumentemos todos el caudal de su excelencia!
Aunque tengas más poder que los testículos de Dios,
no me robes más monedas, o me vi cagar en ros
y te va a encular con brío el fortachón de Zumosol
por cerdo y por mongol.
Le diremos que te rapte, te maltrate y te enlate
como hiciste aquella vez al pobre López Vázquez.
Y su tranca, enorme, en tu culo deforme,
bailará hasta que no firmes un papel que diga:
"esas huchas de chatarra de tamaño garrafón
son la obra de un macarra que merece un bofetón,
un cleptómano de mierda, felador de requesón,
aborto de un putón."
Hijoputa, irás al penal.
Tus orgías pederastas, tu postizo capilar,
mequetrefe, hijoputa,
tu puta madre te los va a costear,
mequetrefe, hijoputa,
que te vamos a empalar con un taco de billar,
mequetrefe, hijoputa,
un millón de pesetas de Franco colgar,
mequetrefe, hijoputa,
con maromas de esparto en tu bolsa escrotal,
abusón, aborto de un putón.
Devuélvenos la pasta, ricachón.
El más podrido siempre es el más ladrón, cabrón.
Valiente hijoputa.
Aleluya.
¡Atleti, bien!
Aleluya.
¡Ra, ra, ra!
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1400gramos dijo
"Atleti, bien!"??
9 Abril 2008 | 11:52 PM