Así llega la muerte
- Va a venir un ingreso
- ¿Y qué es?
- Una parada recuperada en una chica de 26 años
Y llegó la chica y se hizo lo que se hace en los ingresos: monitorizar constantes, coger vías, sondas, medicación y sueroterapia intravenosa, papeleos, pruebas y analíticas varias, etc.
"¡Ah!, los resultados del TAC craneal": 3 buenos pelotazos (hemorragia subaracnoidea, hemorragia intraparenquimatosa y hemorragia subdural) como consecuencia de la rotura de un aneurisma en la arteria comunicante anterior. Ya es mala suerte lo que ha tenido.
"Vamos a hacer más pruebas". De pronto se dispara la frecuencia cardíaca por encima de 160 latidos por minuto. Hace un cambio pupilar. La cosa pinta mal.
Se le realizan una serie de pruebas por protocolo: valoración neurológica, test de apnea y test de atropina positivos para muerte cerebral. Electroencefalograma: plano.
Siguiente paso: candidata a donante de órganos. Solicitar autorización de la familia.
Y así es como se acaba la vida. Te levantas por la mañana como cualquier otro día, te vistes y desayunas y te bajas a la parada del autobús que te llevará a tu centro de estudios o trabajo. Tu vida es completamente normal. De repente te mareas y te desmayas (primer pelotazo), alguien te ayuda y despiertas. Te encuentras mal y te vuelves a casa y nada más llegar corres al baño a vomitar. Tus padres oyen un golpe, te has vuelto a desmayar (segundo pelotazo) con la mala suerte de golpearte la cabeza contra el sanitario (tercer pelotazo). Te paras y ahí termina todo. Al cabo de un par de horas, tus padres están firmando un papel que autoriza al hospital para extraer tus órganos para donar.
Cuando la familia recibió la noticia, entró a verla. Les vi acercarse a la cama, despacio como si arrastraran una losa tras de si y con el dolor grabado a fuego en la cara. A los dos segundos dudé sobre si iba a poder contemplar el espectáculo y aguantar de una pieza, así que me dirigí al vestuario dispuesta a desahogarme allí escondida, preguntándome si esa sensiblería era normal o era fruto (como tantas otras veces) de mi menstruación. Cuando miré hacia atrás vi que mi compañera me seguía, con lágrimas en los ojos. "Entonces es normal", pensé.
Toda la mañana fue una prueba de fuego para mi, viendo entrar familiares para despedirse de ella, gente dolida, algún desmayo, los pasillos de la entrada a la UCI llenos de gente joven sentada por los suelos llorando sin parar... No fue fácil. Y quiero pensar que sería por mi menstruación porque la otra hipótesis es que quizá no valgo para trabajar en intensivos, cosa que no me gustaría descubrir porque, a pesar de todo, me encanta esta parcela.
65x65.jpg)
1400gr dijo
Pero tía... lo salvaje sería que no te hubieras emocionado. Digo yo que para algo así no está preparado nadie y que cuando sucede te desmonta.
24 Abril 2008 | 10:06 AM