Hasta aquí
Se acabó. Hoy es el primer día de una nueva temporada. Una temporada en la que podré pasear por la ciudad sin miedo a encontrarme con la chica de mis lloros en cualquier esquina, o de poder tomar una cerveza en el bar de siempre, con mis amigos de siempre. Ese bar de baldosas negras y blancas, decorado con fotos en blanco y negro, y jugar a reconocer qué escritor se esconde tras cada foto.
Así que hasta aquí ha llegado la tomadura de pelo que me ha hecho vivir. A veces los más duro de una ruptura es darse cuenta de que no se conoce a la otra persona, pero cuando ésta enseña su verdadera cara y es tan fea y tan repudiable como lo que yo vi ayer, uno se queda más tranquilo.
Me quedo más tranquilo sí. Ya no creo en fabulosas historias de amor y desamor, en que el tiempo nos volvería a unir ni en nada parecido. Creo que hay gente mala. Y punto. Y a mí me tocó cruzarme con ella, perder un año de mi vida en sus caprichos y sus mentiras, y llorar cada noche durante un buen puñado de noches.
Pero ya no más. Ya no recuerdo con pena aquellos lloros suyos, de mujer sufridora, sino que los veo como la representación de un papel. Ni recuerdo con pena y nostalgia aquellas frases entre lágrimas de que yo el amor de su vida, pero que no podía estar conmigo, sino con rencor. Rencor de saber que mentía. Como mintió al hombre al que engañó conmigo. Como ha mentido al hombre con el que me engañó a mí. Suma y sigue en una carrera que no la traerá nada bueno, porque no se pueden vencer complejos a golpe de conquista, sobre todo si a las conquistas les sigue contando la historia de que ha encontrado el amor verdadero, ni utilizar el chantaje emocional para mantener un dominio en la pareja.
Decía un compañero que la duda es lo peor que existe. Yo ya no tengo dudas. Todo encaja. Ya sé lo que fui, o mejor dicho, lo que no fui, y ya sé por qué acabó todo y por qué acabó como acabó. También entiendo por qué para ella "perder al hombre de su vida" no era nada traumático. Es una mala persona. Necesita ayuda psicológica. Si ella tuviese amigos, les llamaría para decirles que la echen una mano... pero no tiene. Allá ella. Yo ya hice más de lo que tenía que hacer.
Va a ser una infeliz toda su vida. Me da igual.
