Clientes preferentes
En mi trabajo, uno puede ser un cliente preferente, de los que comen menú con vino de crianza o comen a la carta con un buen vino gratis o no esperan cuando en el comedor no hay sitio y hay más gente esperando si:
- Es guardia civil.
- Es alguien relacionado con los toros. Por ejemplo, el padre del novillero del pueblo. Lo que no sé es si este último seguirá siendo cliente preferente ahora que le han detenido como implicado en una trata de blancas en sus dos prostíbulos. Pero supongo que le seguirán haciendo pleitesías. Sigue teniendo dinero y aquí son muy dados a mirar a otro lado.
- Es médico y está haciendo las urgencias. Urgencias para las que bajan al bar a tomar dos vinos y luego entran en el restaurante a comer tranquilamente, con su vino, su postre y su café, porque a pesar de estar de urgencias, prisas ninguna. Si por otra parte come en casa y guarda los vales de comidas, puede venir al restaurante y pagar con esos vales (vales que pagamos todos los españolitos, y que a pesar de indicar una fecha y un nombre nosotros hacemos la vista gorda porque a los médicos no se les discute) la comida y los cubatas de sus amigos.
- Es cura. Será mejor tratado si es el típico cura malhumorado de pueblo, al que todos tratan de don, y del que todo el mundo recuerda las hostias que daba en el colegio.
- Es concejal.
- Tiene un porsche.
- Es rico. Si es rico y amigo del padre del maitre, mucho mejor. Si es rico, amigo del padre del maitre y compañero de borracheras de éste, mejor aún. Así uno puede humillar tranquilamente al camarero de turno que no le ríe las gracias, montar el espectáculo, insultar, y faltar al respeto hasta la humillación del pobre camarero. Que en lugar de no ser bien recibido la siguiente vez que vuelva, no sólo venderemos y publicitaremos el vino de su bodega sino que le pondremos la alfombra roja. Eso sí. Si algún día tengo que seguir dedicándome a la hostelería y soy jefe de sala o maitre, no volvería a dejar entrar a nadie que humillase a mis camareros.
Así que tras tres días encerrado en la biblioteca de la facultad en Valladolid por los exámenes, sólo tardé cinco minutos esta mañana en darme cuenta de que yo ni encajo en este pueblo ni en este trabajo.
¿Debería buscarme otro sitio?
Los cambios dan tanto miedo...

Mrs Maggots dijo
Lo tuyo con ese pueblo es endémico. La respuesta es SI
Más miedo da tu pasividad desde fuera. Al menos espero que el examen te saliera bien. Un besote.
20 Junio 2008 | 01:49