10, 9, 8...
10 días para que se me acaba el contrato y nada claro.
Ni lo tengo claro yo, ni lo tiene nadie. Aguantar en una casa de locos dos meses, a la sombra, resguardado y ahorrando antes del gran salto con alas de cera, o darlo sin esperar más.
Sólo tengo claro que quiero trabajar en algún sitio donde no desprecien mi trabajo para demostrar que alguien está por encima de mi. Que aprenda todos los días. Que enseñe lo que sé.
Vivir en una ciudad donde no necesite el coche. Que pueda ir en bici. Comprarme una vespa naranja.
Tener tiempo para leer. Para cocinar ahora que estoy aprendiendo. Para cocinar para mis amigos.
Una ciudad donde haya un pequeño bar con un piano en una esquina, que cierre los martes muy de madrugada, donde el dueño se siente en nuestra mesa a arreglar el mundo juntos.
Donde las topógrafas también tengan los ojos azules.
Donde llueva mucho. Donde haga mucho sol. Donde la gente regale sonrisas a los desconocidos independientemente del nivel social al que pertenezca y donde los favores no se calculen por interés milemétrico.

Tesi dijo
Tú lo que quieres es trajinar topógrafas de ojos azules. Y hermano, no te culpo.
Yo quiero trajinar estudiantes de ambientales. También de ojos azules. Con el nombre de una canción de Serrat.
2 Julio 2008 | 09:11 AM