Logo de La Coctelera

Taomalo

2 Julio 2008

10, 9, 8...

10 días para que se me acaba el contrato y nada claro.

Ni lo tengo claro yo, ni lo tiene nadie. Aguantar en una casa de locos dos meses, a la sombra, resguardado y ahorrando antes del gran salto con alas de cera, o darlo sin esperar más.

Sólo tengo claro que quiero trabajar en algún sitio donde no desprecien mi trabajo para demostrar que alguien está por encima de mi. Que aprenda todos los días. Que enseñe lo que sé.

Vivir en una ciudad donde no necesite el coche. Que pueda ir en bici. Comprarme una vespa naranja.

Tener tiempo para leer. Para cocinar ahora que estoy aprendiendo. Para cocinar para mis amigos.

Una ciudad donde haya un pequeño bar con un piano en una esquina, que cierre los martes muy de madrugada, donde el dueño se siente en nuestra mesa a arreglar el mundo juntos.

Donde las topógrafas también tengan los ojos azules.

Donde llueva mucho. Donde haga mucho sol. Donde la gente regale sonrisas a los desconocidos independientemente del nivel social al que pertenezca y donde los favores no se calculen por interés milemétrico.

servido por mutatismutandis 1 comentario compártelo favorito

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Tesi

Tesi dijo

Tú lo que quieres es trajinar topógrafas de ojos azules. Y hermano, no te culpo.

Yo quiero trajinar estudiantes de ambientales. También de ojos azules. Con el nombre de una canción de Serrat.

2 Julio 2008 | 09:11 AM

Escribe tu comentario





Sobre mí

Ya no tengo miedo a las ruinas...






La canción de la semana: Turnedo, de Iván Ferreiro.


La he elegido porque: ¿No has escuchado esta canción caminando bajo la lluvia?

Desde aquí, desde mi casa veo la playa vacía. Ya lo estaba hace unos días, ahora está llena de lluvia. Y tú ahí sigues sin paraguas, sin tu ropa, paseando, como una tarde de julio pero con frio y tronando. ¿Se puede saber que esperas? ¿Que te mire y que te seque? Que te vea y que me quede tomando la luna juntos. La luna tú y yo expectantes a que pase algún cometa o baje un platillo volante. Y la playa llora y llora y desde mi casa grito que aunque pienso en abrazarte que aunque pienso en ir contigo, el doctor me recomienda que no me quite mi abrigo que no esté ya más contigo. Y yo no puedo negarme pues el tipo soy yo mismo. Estudié mientras dormías y aún repaso las lecciones una a una cada día. Yo no puedo aconsejarte. Ya es muy duro lo que llevo. Dejemos que corra el aire y digámonos adios

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera