Mi amigo Luis (y IV)
Coincidieron pues el hambre con las ganas de comer, y después de unos cuantos lloriqueos con su nombre en los labios, después de unos te eché de menos tanto que ya no sé como explicarlo, después de estoy enferma de ti y tú eres mi única cura, y después de los consabidos y liberadores magreos del cuerpo para sufrimiento del malparado y hasta ahora solitario colchón de mi amigo Luis, decidió la amiga de mi amigo Luis dejar a su novio de toda la vida e intentar una vida cargada de amores y polvos salvajes con éste su nuevo amor con el que la vida le había obsequiado en un momento de terrible monotonía existencial y sobre todo sexual.
Venció la desazón mi amigo Luis, se cargó de felicidad y llamó a todos y cada uno de sus conocidos, ya que amigos le quedaron más bien pocos, y se dedicó a vender su victoria como la mayor épica conocida en el mundo de los amores imposibles. Esta mujer ya es mía.
Su ex mujer, señora en donde las haya y digna en donde existiese, le dijo que se alegraba por él, y le deseaba toda la felicidad que ellos no tuvieron, y ahí mi amigo Luis sintió un ligera doblez del alma, la besó y le supo igual que cuando eran novios, aquellos besos robados en los portales en sus tiernas adolescencias, pero tanto miedo le entró en el cuerpo, tantas dudas se le acumularon de repente entre pecho y espalda, que se fue rápidamente de su lado para que su ex mujer no lo viese llorar. No hay cosa que haga dudar más en esta vida que un beso a contrapié.
El amigo de mi amigo Luis, a la sazón el antiguo novio de la amiga a la que se había enganchado mi amigo Luis, no digirió bien la derrota y lo que en un primer momento cuernil fue una clase de inteligencia y despliegue estratégico, cuando las cosas se le volvieron a torcer, su guerra se convirtió en una mala interpretación de guerra de guerrillas, y arrastrando su pena por entre los restos del naufragio, se dejó vencer con poco decoro y menos dignidad que la exigida por lo escrito y descrito en los tratados de cuernos y otros enseres a lucir con decoro.
De esta manera y libre de ataduras, fue como la amiga a la que se enganchó mi amigo Luis pasó de amante ocasional en una noche ciega a amante prohibida por miedo al que dirán, de quimérico amor envidiado por los poetas a desengaño cruel y doloroso sin tiempo a la reacción sentimental, y de desprecio absoluto por sus huesos y que te den morcilla a media madre ejemplar a tiempo parcial de sus hijos, porque eso es lo que tienen estos amores de quita y pon a ciertas edades, que suelen venir con las maletas llenas de vestiditos y pantaloncitos y hay que tenerlos en cuenta en cada una de las ocasiones que uno se la juegue bajándose los calzoncillos delante de una señora.
Mi amigo Luis me contaba que los primeros meses tuvieron que cambiar de colchón que no sólo lo habían gastado con tantos ajetreos amorosos sino que además le había quedado pequeño, ya que él descubrió que la felicidad además de muchas risas parece ser que también aporta kilos, y así, con unos cuantos kilos de más, mejor dicho, con unos bastantes kilos de más se vieron de repente tanto mi amigo Luis, que recuperó los pasados y le metió diez de propina, como su nuevo amor, que entró en la felicidad de la alcoba de mi amigo Luis con un , uy quizás me sobran un par de kilitos (para mí siempre le sobraron más de diez, y eso que a mí me gustan con cinco kilos de más que con cinco kilos de menos) a me he puesto un poquito redondita, que eso en romano paladín significa más o menos que se metió hasta reventar, todos los ácidos grasos, saturados y por saturar entre el culo y la barriga a la razón de dos kilos cada mes, kilo más, kilo menos.
Mientras tanto, la ex mujer de mi amigo Luis que nunca fue fea, perdió los kilos que ganó su antiguo marido y descubrió que de cara a los demás era mucho más guapa de lo que ella se atrevía a verse en el espejo, y en breve se le vio con un hombre de pelo en pecho y hoyuelos en la risa, que trataba a los hijos de mi amigo Luis sin querer mandar ni buscar un beso de apremio en la relación con su madre.
El ex amigo de mi amigo Luis y ex novio de la mujer que enganchó a mi amigo Luis, montó un bar de pinchos en el barrio antiguo de San Sebastián y parece ser que le va bastante bien, aunque no pude averiguar si a nivel de amores en su balance, salió positivo o negativo por carecer de opinión contrastada al respeto.
Y ya por fin, los protagonistas de nuestra historia han conseguido mudarse este mes a un nuevo piso con el que se acaban de hipotecar hasta dentro de 35 años y que irán pagando con el poco dinero que le queda a mi amigo Luis después de su divorcio. Están intentando poner un churumbel en su relación y ella me dijo que se apuntó a un endocrino muy bueno que te deja comer de casi todo y adelgazas hasta quedarte coma una sílfide, pero aún con sus kilos de más y pese a quien pese, sobre todo aquellos que pensaban que detrás de todo esto había moralina, tengo que admitir que dentro de las limitaciones impuestas por la rutina, dentro de los malos hábitos que nos regala la convivencia, mi amigo Luis y la mujer a la que se enganchó son muy felices.
Y colorín colorao esto se ha “acabao”

sarah dijo
qué se va a acabar!!
nunca se acaba
dale tiempo al tiempo, verás
son? y esto, lo contrastaste?
te lo ha dicho Luis?
te lo ha dicho ella?
y cómo sabes que no te mienten?
que no se mienten?
ser feliz...que palabro
1 Abril 2008 | 09:38 AM