Canales para la vida.
Si el viento sopla y las magnificas ecuaciones de los gansos y los patos, sobre el silencio del amancer, descomponen los latidos de mi corazon, debe ser porque el amor es porfia y vuelve a darme los colores de la vida.
Esta larga y angosta faja de ilusiones para alimentar las ideas de siempre y volver a reinterpretarlas. No hablo de la cresta evocativa de mis Andes lejanos, hablo de este otro mundo, a 20 horas de revuelo y caricias, donde los Moors dejan morir sus pies de ventolera y sabor a absoluto, en el Rio Calder. De ver estas casitas apiladas con el horizonte incierto de ver el otro paso de este territorio.
Hablo de Hebden Bridge, perdido en el valle de Yorkshire y The Moors, donde el ritmo de la vid pareciera ir a donde quisiera, donde solo se necesita el universo espacial de las cobijas, la taza de te y leche y las palabras inconcientes del amor.
No se equivoquen, esto tiene de perfecto casi nada, y por lo mismo, por ser ta absolutamente real, es mucho mejor. Nada hemos puesto en la apuesta de la vida, para que finalmente el amor premie los momentos, las caminatas por el cuello aflorado de una primavera que es un chiste, porque la porfia ha cubierto mucho mas que sentimentales paginas en el borde de las nostalgias, donde la hispana historia de esta sangre latina, ya solo debe las letras capituladas el libro.
Entonces, en Rochdale Canal, la vida cobra el nuevo rumbo, como si hubiera abierto el compas de la existencia y le hubiera dicho al norte que apuntara con mas ganas, justamente hasta el norte, donde ni siquieras las ilusiones tuvieron invitacion. Donde vino el viento y lo lleno todo, entonces, navegar nuevamente es parte de las deudas impagas, de los silencios aniquilados al borde de la ultima noche, la de aquella del mapa extendido, de los puntos cardinales fijados y de la nueva ruta, lista para ser recorrida.
Esto es una nueva muestra de que los imposibles solo estan en nuestra cabeza, que los limites nunca han significado nada y que la felicidad, esta aca mismo, frente a nuestros incredulos ojos.
