Qué cuestiones de su vida no funcionan????
Como pregunta en diván de psicoanalísta, utilizaré estas letras y renglones para tratar de autosuperarme en las nostalgias y dejar de paso, los recuerdos que no me llevan a ningún lado.
Me siento de alguna forma, desgastada en los vértices lumbares de mi prosa porque no ocurre nada de lo cual me sienta especialmente la causa. He invertido un tiempo valioso en elucubrar y distender distancias a fuerza de coraza y a doblegación de horarios dispares, porque sé que si yo no le imprimo ritmo y alas a las voladuras del gringo por sobre el oceáno, estaríamos hasta finales de año con la promesa de que se viene y deja el bote y los andamios de lo que fue su vida, por esta cuerda austral.
Pero el régimen disciplinado de las energías me tiene harto y quiero simplemente desencajarme a la hora de que abren los bares, sentarme por ahí y tener alguna conversación absolutamente intrascendente y parcial. Sin necesidad de dedicarle al interlocutor, más que unas miradas y dejar que el tiempo vuele.
Que no me divierto de lo lindo desde el verano, cuando a la fuerza mis amigos me llevaron en un taxi a un bar karaoque. Siempre metida en esta responsabilidad constante por generar los batallones de anticuerpos para todos, mientras se me cae el culo y las tetas bajan a la altura indigna del ombligo. Si hasta entiendo a las que a mi edad, cruzan la montaña y se dejan operar en un quirófano argentino, para volver revueltas unas mujeres casi cero kilómetro. Claro, yo usaría los mismos morlacos en viajar, en desfallecer por la ruta del Inca o visitar al fin la ciudad de Antigua, donde el mercado es colorido y fragante de especias centroamericanas, descubrir detalles de la tierra que posee la magia de los Aztecas y volver a casa hecha una diosa de la aventura.
Pero sólo aventurar por escrito me cansa la pluma y me hace querer cerrar el negocio y dejarme para el escarnio de las latitudes. No volver a mentar amores controversiales de una sierra lejana, ni envalentonar rimas cuando el vino descanza en el fondo de una copa.
Este cansancio existencial de ponerle tanto coraje a la existencia y mantener a equilibradera, no van conmigo. Es decir, el coraje va, pero la segunda acción no, porque lo que más me agrada es la mismísima desequilibradera y la imperfección de las formas por donde pasar mi observación artera, mi compasión por los recuerdos y este querer quedar con todos en buena, cuando definitivamente la sentencia está afirmada en los hechos que se desgranan para mi, y ante mis ojos.
Por supuesto que voy a quedar con deuda y no voy a tener como apagarla del reflejo, pero no pueden las historias escribirse de la misma forma, ni encerrarse de la misma llave. No lamento haber amado, ni nada de lo acontecido, pero ya no puedo más que dejarme acabar el capítulo para darle paso al que sigue.
Así, la laxitud sobre el diván me debería conducir a una larga siesta y a despertar más despendejada, luminosa y viva de lo que me fui a la terapia. Para algo existe el autoreflexivo frente a las circunstancias de una vida y para ver por qué no todo funciona, en el orden que se necesita.
Me declaro simplemente cansada, lo cual no es un mal incurable, sólo dejarme espacio para mi y alguna que otra tarde para salir a caminar conmigo.
Entonces, acabo la sesión y me dedico a tomarme el resto del contenido de mi copa...grácil placer de piernas largas y redondez al filo de la lengua, con un final que se queda, pero que no permanece hasta la muerte.

filopelu dijo
Marcela, me identifico con el cansancio que sientes. Como Sísifo condenado a rodar la roca cuesta arriba por el resto de su existencia, así la persona que ama a distancia tiene una lucha que aparenta no tener final. Peor la diferencia entre este trágico personaje y nosotros los que amamos a distancia es que nos hemos metido en esto por decisión, conscientes del esfuerzo que acarrea y como dice Camus en su ensayo sobre Sísifo es en esa conciencia donde se encuentra nuestra tragedia y a la misma vez nuestra dicha. Sal de la casa, tómate un descanso del negocio, de todo, tómae una cerveza si te place. Y recobra las energías. Que amar es una de las cosas que nos hace mas humanos...
Un abrazo.
24 Julio 2008 | 06:48 PM