HATSHEPSUT. REINA Y FARAÓN DE EGIPTO XVIII DINASTIA
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El Nilo una vez al año, de julio a septiembre, inundaba las tierras bajas de Egipto dejando un limo fertilizador, que los campesinos aprovechaban para realizar las siembras, que durante el año no habían podido llevar a cabo a causa de la sequía producida por el calor. Este limo hacía crecer la vida, era un ciclo que se producía todos los años.

Hatshepsut, esperaba con nerviosismo la salida del sol, era un día muy especial para ella, se celebra la Fiesta del Jubileo destinada a exaltar su reinado y renovar sus fuerzas, igual que el Nilo creaba la vida cada año inundando sus tierras resquebrajadas por la sequía. Tierras secas, la muerte; la inundación, la vida. Herodoto calificó a Egipto de "regalo del Nilo"por ser el creador de la vida en aquellas tierras.
Mientras tanto pensaba en sus padres, el faraón Tutmés o Tutmosis I, en su “divina esposa” la reina Ahmose, su madre y en la complicada vida que el destino le había preparado. Tuvo una hermana mayor, Neferu que muere envenenada, al parecer tras una conjura política y un hermanastro hijo de una concubina-posiblemente de sangre real -Mutnofret, por parte del padre, que llegaría a ser nominado faraón, con el nombre de Tutmés II.
Dotada de una gran inteligencia aprende rápidamente de su padre los secretos de estado, preparándose para ejercer el poder en un futuro. Fuerte y hermosa, es casada a los 15 años con su hermanastro Tutmés que reinó como faraón Tutmés II, y con los nombres de”El Horus viviente, el Dios Bueno, el Hijo de Ra, el Gran Dios, el Señor del Alto y Bajo Egipto” y ella recibe los títulos de Hija del Rey, Hermana del Rey, Esposa del Rey y Gran Esposa del Rey, porque en Egipto no existía el concepto de reina. Tuvieron dos hijas: Neferure y Meriet y al no haber varón como sucesor directo, nombró heredero a un pequeñísimo infante también llamado Tutmosis, que era hijo del marido y de una concubina bailarina de baja escala social llamada Isis, que luego llegaría a ser Tutmés III.

Llevaba años preparando este día, vigilando la talla de su obelisco y reconstruyendo el templo de Karnak que su padre había comenzado a dotar de la riqueza y belleza que merecía el dios Amón. Se hicieron cuatro obeliscos con las puntas en oro reflejando el sol, y ella había mandado tapizar la Capilla Roja del templo de oro, donde se guarda la imagen del dios con su barca procesional, también realizada y revestida en oro, para que ilumine con sus destellos las DOS TIERRAS. La emoción inundaba su cuerpo mientras vestía las ropas rituales propias de faraón, la falsa barba y los cetros de poder, porque ella era una mujer y como tal no le corresponde ser Reina, pero sobre ella confluyen una serie de circunstancias que hacen posible esa anómala situación.
Durante el tiempo que estuvieron casados, Tutmés II pocas veces tuvo que intervenir en asuntos de estado, ni en otros de naturaleza bélica, era su hermana-esposa Hatshepsut la que solucionaba con justicia y eficacia, los asuntos oficiales y particulares.
Cuando muere Tutmés I, se respetan los 70 días dedicados al embalsamamiento y rituales, el cortejo fúnebre es presidido por el nuevo faraón que va en cabeza de la comitiva para enterrarlo en la tumba, construida de antemano por el arquitecto Ineni, en el Valle de los Reyes, marchando Hatshepsut detrás del marido, en la que será la última vez, ya que el faraón falto de conocimientos y débil de carácter dejó el gobierno en manos de la Reina, aunque por pundonor, participó en un levantamiento en Nubia, en el norte de Egipto, en Siria y Palestina; rebeliones que ocurrían siempre en algún lugar del país, cuando había cambio de faraón. Mientras, la Reina gobernaba el interior del país con mano férrea; mejoró la administración de justicia y la economía del país y una de sus preocupaciones era la reconstrucción de templos y edificios destruidos por la invasión de los hiesos.
Cuando muere Tutmés II, es nombrada regente Hatshepsut hasta la mayoría de edad del futuro faraón, que aceptó con agrado, porque si había manejado al marido, mejor manejaría a un niño. Lo hizo tan sutilmente que ella firmaba y aprobaba documentos oficiales anulando al niño. Se rodeó de sus favoritos dándoles títulos de príncipes como al arquitecto Senenmut, del que se decía ser su amante. A Hapusener, de gran influencia política, lo nombró sumo sacerdote y príncipe, etc

Con un gran recelo por parte del pueblo, se fue imponiendo como faraón con el apoyo de sus amigos hasta ser aceptada como “el gran intendente de Horus Hembra” y dueña de los títulos de los faraones:”Dios perfecto”, “Hijo de Ra”… Durante las ceremonias llevaba las insignias reales, como el callado y el desgranador y vestía el faldellín corto, el ”Kalft”o tocado real y el collar oficial; en las grandes ceremonias llevaba la doble corona roja y blanca y la falsa barba postiza de oro y lapislázuli, cuando tenía que firmar algún documento lo hacía con el nombre de Kematre.
De esta manera vestida se hace representar en estatuas y bajorrelieves, pocas veces es representada vestida de mujer. Uno de sus mejores retratos es el de una esfinge que se conserva en el Museo Metropolitano de Nueva York. Su preocupación era restaurar monumentos, templos, sepulcros y fuertes militares.
Con el exterior practicó una política de paz y armonía, fomentando las relaciones comerciales con los países vecinos, creando un ejército poderoso que los mantuviera controlados, aunque se conocen pocas campañas militares durante su reinado.
Hatshepsut seguía soñando mientras la vestían. Desde pequeña anhelaba levantar el más grande y bonito templo-sepulcro para ser venerada por las generaciones venideras. En el cenit del poder creyó llegado el momento de ver realizado su sueño. Encontró el sitio idóneo, un talud de casi mil metros de altura cerca del Valle de los Reyes encomendándole la construcción a su arquitecto Senenmut, quien en menos de doce años realiza una de las obras más majestuosas de la arquitectura egipcia. Es Dair el Bahari construido en un lugar sagrado a la diosa Hator. En el templo encontramos numerosos bajorrelieves, que representan escenas de la vida de Hatshepsut.
La situación de la Fiesta de Jubileo no deja de ser chocante, mientras ella se vestía para ser confirmada como faraona, tenía presente que Tutmosis III, su sobrino e hijastro, también era faraón. Y existía una joven, su hija Neferure, que además de prometida de Tutmosis III, podía heredar el trono de ella. Muere la hija Neferure y Tutmosis para asegurar su situación, se casa con Meriet, hija de Hatshepsut. Cinco años permaneció en el gobierno, los más amargos de su vida, ya que poco a poco fue quedándose sola en la corte por la muerte de sus más cercanos colaboradores, familiares y amigos, entre ellos Senenmut.
Cuando ella falleció, subió al trono Tutmosis III, presidió el cortejo del duelo y la conducción del cadáver hasta depositarla en el templo, en una tumba junto a la de su padre Tutmosis I. Parece ser que el nuevo faraón destruyó muchas estatuas y bajorrelieves de la muerta, así como cartuchos sin atreverse a destruir el templo, cosa que queda por demostrar.
Además de huellas indelebles arquitectónicas, Hatshepsut dejó a las civilizaciones posteriores la idea de que no hay nada imposible, ya que una mujer, hace 3500 años, pudo llegar a ser dios.
Cartucho con el nombre deHatshepsut.
OTRAS REINAS DE EGIPTO. Sus nombres vienen escritos en jeroglífico en los cartuchos.
Nitocrís. Reinó dos años. VI Dinastía
Sobeknefrure. Ocupó el trono cuatro años. XII dinastía.
Nefertiti. Asumió el trono a la muerte de su esposo Akhenatón con el nombre de Smenkhare.
Cleopatra VII. La reina Ptolomea, muy posterior a las demás, reinó del 51 al 30 a. de Cristo.

Leodegundia dijo
La regencia de Hatshepsut se convirtió en realidad en un reinado y para justificarlo se recurrió a un mito, se dice que Amón le había ofrecido el trono ya que cuando su padre la engendró, Amón había tomado la figura del rey, por lo que en realidad Hatshepsut era hija de Amón. Hizo que se representara este mito en una de las paredes del templo mortuorio en Deir el-Bahari.
Ella se hacía representar como “el rey”, se vestía de hombre y adoptaba el protocolo de los reyes egipcios, gobernó durante veintitrés años y al final desapareció, no se sabe si la asesinaron en una conjura dirigida por Thutmosis III o si se murió de muerte natural, pero la verdad es que desapareció y sólo mucho tiempo después se la rescató como uno de los principales personajes de la historia de Egipto.
Estupendo tu relato Nina, mereció la pena esperar.
Un abrazo
13 Junio 2006 | 02:37 PM