Por fin había llegado a mi destino. Una humilde congregación de alargados edificios de cuatro plantas y fachadas de achocolatado ladrillo construidos en torno a un extensa explanada cerrada al tráfico, y conocida como Fartaway Place, se abría ante mis ojos. Rodeé una loma achatada que coronaba un sauce llorón, crucé el recinto ovalado de un par...
-Por el código postal, yo diría que no andas muy descaminado. Espera, si no me equivoco, en alguna de aquellas estanterías tenemos un London from A to Z. Era un callejero voluminoso, nada de esos mapas desplegables que mostraban las principales calles del centro y los monumentos reseñables, sino todo un libro nacido con vocación enciclopédica...
Salí del locutorio acosado por los más negros de los presagios. Iban a dar las cuatro de la tarde, del día sólo quedaba una menguante luz mortecina. Pasé por delante de la estación de metro y seguí de largo por la avenida, no llegué muy lejos, caminaba sorteando viandantes, encogido sobre mí mismo, las manos, témpanos ardientes, hincadas en los...
Al efecto de recuperar la requerida paz interior, me propuse realizar un sencillo ejercicio de relajación que consiste en utilizar el sistema binario de numeración para tratar de ejercer un control exhaustivo sobre el ritmo de la respiración estomacal, asigné un uno a las inspiraciones, un cero a las expiraciones e inicié la cuenta mientras ins...
Hostia bendita, no me lo podía creer. ¿Sería posible que el coche sobre el que aterrizara al escapar de el urogallo borracho hubiera sido el mismísimo bólido azul, la joya de la corona panfiloviriática? Si tal hubiera sido el caso, me hubiera dado cuenta, ¿o no?, quizá no, porque vamos a ver, ¿no me había metido prisa la serpiente para que no p...
Mi hermano era un hombre de costumbres sencillas, amable y respetuoso de la ley y el orden, su adolescencia en cambio era harina de otro costal, había estado marcada por las violentas pasiones que, nacidas del profundo trauma que le ocasionaran las grotescas circunstancias que rodearon la muerte de nuestra madre, le habían llevado a frecuentar ...
Seguía Oculta dándole a la húmeda, decía ahora que mi hermano había pasado lo que quedaba del día absorto en sus pensamientos, taciturno, despachaba con los clientes sin dar muestras de su jovialidad habitual, permitiéndose la primera broma a media tarde, cuando divisó la cabeza dura y fría de un martillo asomando de una repisa que había detrás...
-Es cierto -dije, interrumpiendo el soliloquio informativo de Oculta-, me temo que Bigardito haya perdido la chaveta, me lo encontré en la playa el día uno, estaba chorreando, decía que le habían atacado unas gaviotas después de haberse caído al agua, que las olas le habían hablado antes de golpearle intencionadamente, y otras incongruencias po...
ANOCHECE...
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