No podía creerlo...era como sí, de pronto, al abrir la puerta, me huviese trasladado a los años 40. Cuando llegué al Pueblo me recibio el Secretario saliente. Era un hombre mayor, de rasgos dulces y gestos amables. Las zapatillas de pana, de andar por casa, ralladas y redonditas se movian con conocimiento pleno de aquella calle descarnada ...
Los secretos mejor guardados de Madrid (por Fernando Manso)
2 comentarios