omakoak
Indudablemente la magia hace que todos los que hemos estado y sentido el bosque de Oma en Gipuzkoa tengamos algo en común.
Oma entra por los ojos, por nuestros oidos, por nuestras manos y se queda en el corazón.
La nieve o el sol alientan los sonidos que el bosque esconde desde que las manos de Ibarrola hicieron de el lo que hoy es.


jesus dijo
Pensaba que el bosque de Oma se lo habían cargado los.... en represalia contra Ibarrola. Una suerte que aún podamos disfrutar de él. Hay muy pocos ejemplos en España de estas intervenciones en el paisaje.
5 Abril 2006 | 06:01 PM