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Categoría: Relatos

la cruz y la sangre

1 Feb 08 Autor: oxigeno En: Relatos

la cruz y la sangre

capitulo 1.1

la mañana había amanecido con la niebla cubriéndoles el rostro,con el frío que durante toda la noche a pesar del fuego en la hoguera seguía vivo hasta en la misma caña de los hueso.Por fin el grupo de hombre se decidió a ponerse en pie y reanudar la marcha, sabían que estaban cerca y que quizás en un par de días llegarían a su destino.

De todos ellos destacaba sin duda la juventud de un imberbe de pelo rojizo y botas de fieltro marrón, un joven que no llegaría como mucho al metro setenta de estatura, pero que en su rostro enjuto y aniñado encerraba mas valor y picardía que algunos de aquellos hombres de armas.

El grupo de puso por fin en marcha y enfilo el camino del oeste, el camino que llegaba al mar del sur atravesando las montañas, era el tramo mas fácil del camino,un tramo de macizos bajos y choperas altas, era un tramo que pasado lo que habían pasado les suponía un relax en sus piernas.Pero lo mas difícil estaba por llegar,eso estaba claro y todos lo sabían,tal era la magnitud de su misión que muchos habían abandonado antes de la mitad del trayecto.Pero paradojas de la vida ,aquel joven de pelo rojizo y botas de fieltro marrón, aquel de la mirada enjuta el rostro firme, ese nunca pensó en abandonar.Se lo debía a su padre,una promesa era una promesa.(....) continuará

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La habitación 414

7 Ene 08 Autor: oxigeno En: Relatos


Por mucho que Iñigo las hubiese contado una y mil veces seguían sin salirle las cuentas.
Había contado y vuelto a contar todas las habitaciones del ala norte del
hotel no se cuantas veces desde la quinta planta, justo desde
enfrente del ascensor, hasta la habitación numero 423. El conteo era inequívocamente correcto, no cabía duda alguna sobre ello, eran 36 habitaciones desde un extremo del pasillo al otro, ¿entonces como demonios había ahora 37 habitaciones?, era algo demasiado extraño.
Volvió a empezar de nuevo el conteo de las habitaciones.
400...401… y prosiguió contando, 410...411...412… 413...414.. ¿414¿?….
Iñigo se detuvo en seco tras ese conteo, ¿como no se había percatado antes de eso?, eran dos habitaciones numeradas iguales una al lado de la otra, nunca había visto nada igual, y lo que era aun mas extraño ¿como es que antes nadie se había percatado de ello ni comentado aunque fuese de pasada tal equivoco?
Iñigo llevaba trabajando en el hotel 2 días y nadie le había advertido ni por omisión de ese defecto en la numeración de las puertas de las habitaciones,
¿Quizás fuese una broma de los compañeros por ser nuevo en el trabajo?, quizás fuese eso pensó, y bajo a comentárselo a sus compañeros.
-¿que hay dos habitaciones iguales, en la planta quinta?- rió entre dientes Martín el recepcionista, eso es imposible, te habrás confundido.
Los dos partieron desde la recepción del hotel hacia la quinta planta con la incertidumbre en los ojos de Iñigo, y la incomodidad de Martín por tener que atender tal estupidez, y así de esta manera casi sin cruzarse la mirada en el ascensor llegaron a la dichosa quinta planta.
Y empezaron a contar de nuevo. …400...401 y prosiguió contando, 410...411...412… 413...414..415..
-ves, te lo dije, te has confundido, creo que subir y bajar tantas veces el ascensor te esta volviendo loco chaval, -rió esta vez a carcajadas el recepcionista.
Iñigo completamente desilusionado y ofuscado decidió que no era un buen día para el, lo mejor era marcharse a casa.
Se desvistió, colgó el traje de botones rojo abotonado en dorado y pensó que mañana seria otro día mejor.
Pero antes de marcharse a casa algo lo volvió a inquietar, ¿y si esa puerta repetida solo la pudiese ver el?, subió a la planta quinta nuevamente y se dirigió a la puerta dichosa.
Contó despacio y con calma, 410...411...412… 413...414..414..
Otra vez la maldita puerta, ¡como era posible!, Iñigo empezó a tener miedo, un sudor que recorrió la corva hasta bajarle por las piernas y le clavo en el suelo, era un temor que no le dejaba pensar con claridad, después de todo era normal que estas cosas le infundiesen miedo a cualquiera, Iñigo saco valor de donde no lo había y dirigió su mano hacia el picaporte de la puerta, vaciló primero y retrocedió pero era ahora o nunca y giro el picaporte.




Poco a poco la puerta fue abriéndose con un leve chirrido, de su interior solo una tenue luz escapaba por la bisagra de la puerta.
La puerta se abrió finalmente por completo. Iñigo entró.
Tres días después Martín el recepcionista hablaba con Santiago el nuevo botones:
Chico, que quieres que te diga, el decía que veía puertas dobles en la quinta planta, ¿te imaginas eso?, yo llevo 23 años trabajando aquí y nunca me había pasado nada igual.
-¿pero, y el chico donde está, se fue sin mas y ya está?
- si, se fue hace tres días y no ha vuelto mas, ni ha llamado ni nada de nada.
Martín hizo un gesto de conformidad y suspiró.
Bueno, dejemos eso y lleva esas maletas a la quinta planta, a ver... Habitación 1414, y ten cuidado con... la habitación fantasmas- rió Martín.
Santiago suspiro y cogió las maletas rumbo a la quinta, se quedo un momento pensando en el chico anterior y pensó que todo eran tonterías, solo tonterías.
¿o no?







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