Participación ciudadana, también en los paisajes
“Es fundamental que todos puedan reconocer su propio paisaje y que ciudadanos y administraciones participen conjuntamente en las decisiones que se refieren a su protección, gestión y ordenación. Naturalmente, es responsabilidad de la administración - a través de la políticas públicas – velar por la adecuada protección y la buena gestión del paisaje, pero, sin duda, también cabe que los ciudadanos, individual o colectivamente, se involucren en la definición de estas políticas y reclamen su derecho a tener un paisaje de calidad.”
Así comienza Joan Nogué, director del Observatori del Paisatge, el capítulo dedicado a la participación pública y social, en su documento “Prototipus de Catàleg de Paisatge – Bases conceptuals, metodològiques i procedimentals per elaborar els catàlegs de paisatge de Catalunya. Olot i Barcelona, maig de 2006”.
Nadie pone ya en cuestión la necesidad de incorporar la opinión y la participación ciudadana directa en todo lo referente a la ordenación del territorio, en las políticas municipales, en la elaboración de Planes Generales, y así viene recogida en la Agenda21. Dicha participación es recogida también en nuestro Reglamento de Paisaje de la Comunidad Valenciana, participación como instrumento para su análisis y para legitimar las conclusiones, estrategias y actuaciones en un paisaje que es un bien colectivo.
El Consell elaborará Guías de Participación Pública, pero mientras tanto conviene echar una mirada a una experiencia, que por directa, merece la pena tener presente.
Los retos de la participación en los catálogos de paisaje
La participación ciudadana en la elaboración de los catálogos de paisaje debe pretender, a juicio de Joan Nogué, incrementar la interacción y el diálogo de las entidades públicas con los ciudadanos, incrementar la eficiencia en la toma de decisiones, en la medida en que son los ciudadanos los mas próximos a su problemática, aumentar la capacidad de los ciudadanos en su labor de vigilar y ejercer funciones de control de los que toman decisiones, y legitimar los catálogos resultantes en la medida que son consecuencia de un proceso que recoge las inquietudes de una amplio sector de la población.
Pero una de las principales dificultades inherentes a los catálogos de paisaje es que la escala de planificación territorial, tanto espacial como temporal, puede quedar muy distante de la percepción habitual que la sociedad tiene del paisaje, y solo puede ser comunicable con representaciones con un alto nivel de abstracción, algo que suele ser asequible a pocos ciudadanos.
Por ello, y para que la participación sea posible y no termine en frustración, ha de procurarse que la necesaria información y comunicación de los resultados que se obtienen en los equipos de trabajo, así como las propuestas de protección, gestión y ordenación del paisaje, se realicen en soportes comprensibles para el mayor sector de la población. Es deseable para explicar las características de un determinado paisaje, los procesos de transformación y las alternativas de futuro recurrir a técnicas de simulación y fotografía digital, audiovisuales, webs, evitando en lo posible la cartografía planimétrica.
En otro orden de cosas, engendrar y mantener dinámicas participativas no es fácil. Por ello es aconsejable aprovechar los procesos participativos existentes originados en los foros de las Agendas21 locales, supramunicipales o comarcales.
¿Quién, cómo, cuando?
La participación debe ser capaz de movilizar a los principales actores del paisaje, pudiéndose estos clasificar en dos grandes grupos:
Como agentes externos al ámbito de estudio deben implicarse administraciones, agencias y organismos públicos con competencia en ordenación del territorio, obras públicas, medio ambiente, cultura, agricultura y ganadería.
Como agentes del propio territorio en estudio, ayuntamientos y entidades supramunicipales, representantes de sectores económicos vinculados al paisaje (agricultores, ganaderos, constructores, empresas turísticas,..) colectivos sociales (asociaciones excursionistas, de conservación del patrimonio cultural, ecologistas), residentes y visitantes.
La participación de la sociedad debe estar presente en todo el proceso de elaboración de los catálogos, y en cada una de sus fases debe dar respuesta a diferentes retos
Fase 1. Identificación y caracterización. Es fundamental que la población reconozca y se identifique con el su paisaje. En esta fase del proceso, se tratará sobretodo, recoger los valores que los ciudadanos reconocen en su paisajes y entender las dinámicas y los procesos que lo transforman.
Fase 2. Evaluación del paisaje. Los agentes de cada territorio son claves para identificar las amenazas y las potencialidades paisajísticas y para evaluar en que grado lo son.
Fase 3. Definición de los objetivos de calidad paisajística. En esta fase la participación toma un papel relevante con el objetivo de incorporar los principales agentes en la toma de decisiones públicas sobre el paisaje.
Fase 4. Definición de medidas y propuestas de actuación. Representa la concreción en medidas de las preferencias genéricas definidas en la fase anterior. En esta fase, la participación de los agentes es de nuevo clave.
Fase 5. Definición de indicadores de seguimiento. La población debe estar informada sobre el estado y la evolución de su paisajes, y hacer propuestas para elaborar nuevos estudios y fórmulas de seguimiento.
Bajo el término de participación se incluyen una amplia variedad de mecanismos, y no todos son eficaces para dar respuesta a los retos que se platean en la elaboración de los catálogos de paisaje. La participación pública y social debe apoyarse al menos, en cuatro mecanismos diferentes, que habrá que ir adaptando y combinando según la fase de elaboración del catálogo.
1. Cuestionarios a personas informadas (participación implicita)
Se concentrará en la participación de los agentes mas directamente implicados con los objetivos y determinaciones del catálogo de paisaje, mediante entrevistas en profundidad. Se escogerá también una muestra de personas conocedoras del ámbito territorial
• Representantes de la administración local, comarcal y provincial,
• Representantes de cooperativas agrícolas, así como otros agentes del sector primario.
• Colectivos conservacionistas y culturales
• Líderes de opinión
En los encuentros con los representantes de los agentes del paisaje del ámbito territorial correspondiente se abordarán las cuatro primeras fases de la elaboración del catálogo.

2. Sesiones de trabajo
Las sesiones de trabajo, bien planteadas, son una de las mejores maneras para que los ciudadanos de un determinado territorio, así como los principales agentes que intervienen, entiendan, identifiquen, describan y prioricen sus paisajes. Las sesiones de trabajo acogerán también las personas interesadas en conocer y presentar sus sugerencias y propuestas sobre los contenidos de los catálogos de paisaje. Su objetivo es recoger información relevante, opiniones y criterios sobre el estado del paisaje, así como los elementos que habrá que tener en cuenta a la hora de formular los objetivos de calidad paisajística.
La escala de trabajo de estas sesiones ha de ser la más cercana al ciudadano. Será en la discusión de las características y propuestas sobre los paisajes de atención especial, por ejemplo, en la que la participación podría tener mayor relevancia.
3. Participación a través de web
La encuesta a través de web supone también un medio efectivo para conocer la percepción que los ciudadanos tienen del paisaje.
4. Información y comunicación
Una buena comunicación y difusión continuada de los resultados obtenidos en los catálogos es indispensable para conseguir la máxima participación e implicación de los agentes institucionales, económicos y sociales. Para hacerlo posible, se publicarán artículos que expliquen el trabajo de elaboración de los catálogos en los principales medios de comunicación de cada ámbito territorial.




imagina dijo
En un Ayuntamiento, ¿quién tiene más influencia, a la hora de tomar decisiones sobre su territorio?, el responsable de medio ambiente o el de urbanismo.
En los pocos ayuntamientos que he conocido, por los ámbitos de urbanismo, siempre hay involucrado algún constructor.
¿Porqué será?
Saludos
14 Septiembre 2006 | 08:13 PM